Se ha generado una polémica en la UCV a propósito de la colocación de una especie de pedestal en el cual se recordará a Jorge Rodríguez (padre). Aunque es diametralmente opuesta la diferencia entre padre e hijo, y se debe decir que el segundo ha resultado una versión bizarra y descompuesta del primero, distintos medios y portales informativos han difundido la información, matizada de forma incorrecta.

La colocación del monumento o placa está en pleno desarrollo y no se tienen detalles de lo que se va a colocar, pero pudimos ver en redes sociales que unos trabajadores montaban una estructura. Lo hacen obreros contratados por una comisión que ha intervenido en la UCV por instrucciones de Maduro, bajo la excusa de «recuperarla», luego de que se le disminuyera el presupuesto, se le fue cercando políticamente, se impidió la realización de elecciones de autoridades rectorales y se cercenó la organización universitaria, al punto de que la UCV muestra una autonomía destruida, debilitada y en abandono por una buena parte de su comunidad.

Pero el asunto es que los denunciantes, algunos de la FCU actual, de hecho, solo se limitan a decir que esa obra «no tiene permiso de las autoridades» ni de la comisión encargada de proteger un Patrimonio de la Humanidad, como lo es la UCV. Consideramos pertinente traer a colación varias cosas que permitan tener una visión mucho mas integral y objetiva de lo que ha sucedido en la UCV en casi 40 años, tal vez más.

Es necesario educar a las generaciones más jóvenes de que en Tierra de Nadie, desde hace muchos años, había una placa en memoria de Jorge Rodríguez (Padre), quien fue torturado hasta la muerte luego de ser detenido, siendo miembro de la FCU de la UCV. Sufrió una espantosa violación de sus DDHH y fue torturado hasta provocarle un infarto y por ende, la muerte, en una celda de la policía política en 1976. Esa placa estaba al ras de la tierra. No se veía de lejos y había que acercarse para leer su contenido. La placa, en honor a aquel ucevista, fue vandalizada en 2010 y luego restaurada con un pedestal más elevado, que nuevamente fue vandalizado.

Sin embargo, es importante informar también que hay otras placas en memoria de destacados universitarios, mejores alumnos, asesinados y masacrados durante el periodo bipartidista, como la de la estudiante de Trabajo Social Belinda Alvarez, militante de Bandera Roja, asesinada en abril de 1991 y cuya placa fue rescatada nuevamente hace pocos años en el arco de la Puerta Tamanaco. También en la PB de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UCV, se encontraban por décadas sendas placas en honor a dos estudiantes universitarios masacrados en un bombardeo desproporcionado y violatorio de toda convención militar en la población oriental de Cantaura, en octubre de 1982. Eran Mauricio Tejada y Nelson Pacín, estudiantes insignes de la facultad y jóvenes guerrilleros del Frente Américo Silva, también de Bandera Roja. Sus placas también fueron vandalizadas y los hipócritas del régimen de Maduro no querrán rescatarlas porque recuerdan a militantes de un partido que actualmente es el que tiene más presos políticos en el país.

Es fundamental, entonces, conocer el contexto de lo que era tradición en la UCV. Esto es, recordar a los asesinados por el Estado venezolano, algo que es y ha sido tradición no solo en la UCV, sino en universidades de todo el planeta.

Ahora bien, lo que sí se debe criticar y desenmascarar a este régimen dictatorial es su doble discurso, si doble moral y su hipocresía. Porque justamente este régimen chavista, devenido en dictadura desde 2014, ha asesinado a más de 200 venezolanos que protestaban sin armas contra su mandato. Un régimen hipócrita que al igual que hicieron con Jorge Rodríguez (Padre), hoy tortura hasta la muerte como es el caso del Capitán Acosta Arévalo, quien muere en condiciones quizás peores que la de Jorge Rodríguez (Padre), o como sucedió con Fernando Albán, torturado y lanzado al vacío desde la sede del Sebin en Plaza Venezuela.

La crítica universitaria no debiera ser si la colocación de una placa tiene o no permiso de la institución. La crítica de los universitarios, en especial los de la UCV, debe propender a desenmascarar la dictadura ante Venezuela y los pueblos del mundo. Un régimen que recientemente detiene a 6 luchadores sociales por defender conquistas y derechos conculcados a los trabajadores no puede reivindicarse, cuando desde su seno «allanan, torturan y dan tiros de gracia» como rezaba la consigna que voceamos los estudiantes en épocas anteriores, igual o peor a como lo hizo el bipartidismo contra miles de luchadores durante 40 años.

Hagamos entonces homenaje y movilización por los caídos por la dictadura chavista y madurista, hagamos movilización en defensa de la autonomía universitaria, sobre el respeto al salario de nuestros docentes y empleados, hagamos protestas contra la estafa que esconde el régimen tras un discurso y una acción provocadora de permanente distracción. Esta es la verdadera gallardía que necesita la UCV, no la de evitar que repongan una placa que siempre estuvo ahí.

Aquí dejamos este tuit para el recuerdo y la actualización. Favor ver la fecha:

 

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