Con base en sus conclusiones, Pascualina Curcio formula una propuesta para enfrentar la ofensiva imperialista. Lo que permitiría atender la causa de la gran crisis que vive Venezuela es: anular la fuerza negativa de las páginas web que manipulan los precios al alza.

La sui generis teoría subjetiva del valor de la Curcio —que le brinda una fuerza descomunal al portal dolartoday, haciéndolo capaz de manipular el tipo de cambio ilegal— explica todo el fenómeno. En su mente es una fuerza más poderosa que la ley del valor trabajo.

Los precios se elevan dada la acción de las páginas, por lo cual el gobierno debe emitir papel moneda. Indica Pascualina que “la inflación depende del tipo de cambio ilegal”. Y el tipo de cambio lo determina dolartoday. Ésa es su retorcida lógica. No como en realidad sucede: se produce papel moneda, dada la necesidad de pechar con este impuesto a la gente. Además, el desequilibrio fiscal, por la caída de la recaudación ante la disminución del PIB, motiva esta política de cubrir el gasto con papel moneda y dinero electrónico.

Según la economista, “la inflación en Venezuela no es atribuible a la disminución de los niveles de producción, tampoco se debe al aumento de la liquidez monetaria, conocida coloquialmente como la impresión de billetes y monedas ‘inorgánicos”. Luego, de lo que se trata es de atender la acción criminal de la página.

“Empíricamente observamos que los aumentos de la liquidez monetaria son posteriores a los aumentos de los precios (…) los picos de la inflación preceden a los de la liquidez monetaria”. Igual al razonamiento de quienes plantean que son los aumentos de salarios los que determinan la inflación. Cuando en realidad la dictadura ha decretado pequeños ajustes de salarios dada la inflación. No toma en cuenta la ideóloga chavista que la propia inflación —con sus secuelas que conducen a una caída de la producción y de la demanda— genera aún mayor inflación. Eso explica sus picos. El gobierno aprovecha para aumentar ese impuesto indirecto que es la inflación. En nuestro caso, aprovechó para borrar las prestaciones sociales de los trabajadores venezolanos y el salario de quienes laboran en la administración pública.

Así, de lo que se trata, según la economista, es dar cuenta del problema de la hiperinflación, derrotando las páginas web imperialistas. Por lo que propone la indexación de la economía. Analicemos la propuesta.

Indexar —esto es, adecuar el signo monetario a la inflación producida por la poderosa fuerza de dolartoday— es la sabia medida que propone. Plantea: “1. Definir el petro como unidad de cuenta y 2. Referenciar todas las expresiones monetarias al petro”. Además, incrementar el gasto público de manera exponencial.

Para nada plantea la urgente necesidad de cambiar radicalmente la relación con el sector externo. Ni un roce en relación con la deuda externa que se lleva buena parte del presupuesto. Nada en relación con el ahorro social. Menos sobre la protección del mercado interno y la sustitución del producto importado por la producción nativa. Apenas plantea medidas monetarias, la misma orientación que dice enfrentar. Es que a eso la lleva su teoría subjetiva. Es una teoría del engaño.

Calcula la interfecta lo que ha perdido Venezuela por la caída del PIB, como resultado de la guerra económica, de la incidencia de las medidas de bloqueo imperialistas y de la acción de dolartoday. Pero nada dice sobre la política económica. El cálculo de lo que ha dejado de producir el país puede resultar aproximado. Solo que es el resultado de la política económica chavista. Desde 1999 se toman medidas en correspondencia con las demandas de la oligarquía financiera. La Constitución, el artículo 301 es emblemático, se adecua a tales exigencias. En ese mismo año se aprueban los acuerdos de eliminación del doble tributo con más de 30 países, por lo que la República deja de percibir en promedio, unos 17.000 millones de dólares anuales. Venezuela en Mercosur y la apertura del mercado a China terminan la tarea de la liberalización con el sector externo. Apuntalan así el carácter petrolero de la economía y la desertificación del aparato productivo. Se benefician los importadores.

Ciertamente la política del imperialismo estadounidense y europeo ha golpeado la economía. Solo que las medidas las toman luego de la catástrofe creada. No antes. La destrucción de Libia, antes la guerra de Vietnam, entre muchas otras, reflejan que los estadounidenses pueden afectar a cualquier país del mundo. Como señala Pascualina, en el caso chileno en tiempos de Allende, se vio cómo Estados Unidos creó las condiciones para el golpe de Estado de Pinochet. Solo que la experiencia de Venezuela es diferente. A diferencia de Chile, en Venezuela lo que se ha desarrollado es el liberalismo crudo y duro. Venezuela pasó a ser un país en disputa hasta terminar alineado con China. Por lo que se inventaron lo de la guerra económica.

Por cierto, tiende a desaparecer la importancia de estas páginas web, ya que la estabilización del precio de la divisa, pareja a la caída de la inflación, las hacen un tanto inútiles. Es el propio BCV el que sirve de marcador; además, ya tiene capacidad para incidir en su precio, atendiendo la oferta de divisas, más allá de la que ocurre con el drenaje de dólares que obtiene el gobierno mediante el contrabando de oro y otros metales.

Luego, de lo que se trata es de la reconstrucción con base en una política económica que atienda las demandas populares y nacionales, desalojo de la dictadura mediante. El conjunto de medidas monetarias busca derrotar el fetiche que ella misma creó. Pero, en realidad, no atiende nada en favor del país y su pueblo. Una apologeta vulgar en extremo al servicio de una dictadura que se sustenta en una farsa: la del “socialismo”.

La acción de la fuerza del valor se expresa en los movimientos económicos y políticos cuando no hay correspondencia entre el precio y el valor de las mercancías. Además de otras tendencias que se desarrollan en la esfera de la producción y la circulación. Tal es el caso de las inversiones y el ahorro. El más común es el contrabando y el acaparamiento. Por más que existan controles, la tendencia es que, objetivamente, se adelanten fuerzas para anularlos. Es que el valor supone una sumatoria de capital constante, capital variable y plusvalía. De allí que el precio deba reflejar el valor de la mercancía. De no hacerlo, dadas las medidas ajenas a las fuerzas del mercado, se desarrollan las potencias que buscan adecuar esta relación. Cuando se trata de los vaivenes de la oferta y la demanda, los hechos son diferentes.

El nacimiento de Venezuela como país es el resultado en buena medida de esta circunstancia. El patriotismo encuentra su base material en las contradicciones que se generaban con la colonia española que imponía precios que no se correspondían con el valor de cambio del producto nativo, como el cacao, y los productos de exportación de los mantuanos. Los ingleses ofrecían precios propios del libre mercado. Mejores precios que lo que imponían los españoles.

Esa conciencia se convirtió en una poderosa fuerza material. En medio de tremendas contradicciones, se logran romper las cadenas con la corona española. Hoy, las condiciones apuntalan una conciencia que hará polvo el oprobio dictatorial y se sentarán las bases de un nuevo poder: democrático, de desarrollo y bienestar. Para alcanzar los objetivos históricos del momento, se deberá implantar una política económica que tendrá como meta la revolución industrial, cuya primera fase debe ser la diversificación del aparato productivo. Para ello se debe reducir al mínimo las importaciones de bienes finales mediante su sustitución por producción nacional. El ahorro social se canalizará a la inversión productiva, base para consolidar el signo monetario de la economía nacional.

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