El chavismo requiere de ideólogos temerarios o cínicos. Muchas veces los consigue entre aventureros, ya sean ignorantes o cultos. Al referirnos a Pascualina Curcio y sus teorías y afirmaciones, las contamos entre ellos. Hemos leído uno que otro de sus artículos publicados en Últimas Noticias, suficientes como para formular algunas críticas a sus planteamientos, que algún impacto han tenido en las filas del chavismo. Su palabra es muy usada por Maduro para afirmar que la hiperinflación es producto de la incidencia de las páginas web que propagan el precio del dólar paralelo. De allí la absurda conclusión de que la hiperinflación es inducida.

Confundir dinero con papel moneda ya es suficiente dislate como para desconfiar de las conclusiones que saque alguien respecto de la economía y en particular sobre la inflación. Es el caso que nos ocupa. Esta apologeta del chavismo confunde términos que la llevan a decir cosas falsas e incoherentes.

Esta confusión está presente en sus escritos en los que atiende el asunto de la inflación y más. Dice: “Con plena vigencia y tal como lo dijo Marx, cada vez que se deprecia el dinero aumenta el precio de las mercancías…”. Sucede que Marx no se refiere al papel moneda, sino al dinero. Este asunto lo atiende el genio de Tréveris en varios trabajos. Si se produce corrosión de las monedas de metal se deprecia el dinero. Si aparecen muchas minas de oro sucede algo similar, toda vez que aumenta la productividad y cae el precio porque baja el tiempo de trabajo socialmente necesario para su producción. Por eso en varios momentos de la historia la plata fue más costosa que el oro. Tenía más trabajo socialmente necesario que el oro. Esto no lo entiende la economista de marras.

La ley de la circulación de este artilugio es uno de los descubrimientos de Marx, según la cual: “… es simplemente que la emisión de papel moneda debe limitarse a la cantidad en que tendría realmente que circular el oro simbólicamente representado por él”. De violarse esta ley —esto es, de producirse más o menos papel moneda y dinero electrónico, en relación con el valor del oro que debería circular— se producirán variaciones generalizadas de precios hacia arriba o hacia abajo, respectivamente.

Además, Marx explicaba que la cantidad de moneda que circula es igual a la suma de los precios de las mercancías sobre el número de traspasos de moneda. Afirma: “Basta poner en circulación una cantidad determinada de billetes para echar fuera de la circulación a otros tantos, golpe artístico bien conocido por los bancos”, afirmación formulada cuando los bancos emitían papel moneda. Pero ahora son solamente los bancos centrales las entidades que reproducen papel moneda y dinero electrónico.

Lo primero que debemos aclarar es que el papel moneda y el dinero electrónico expresan el valor de cambio de la cantidad de oro en circulación para las transacciones. Luego, son aspectos distintas que debemos distinguir para abordar el problema de la inflación y sus responsables. En Venezuela, la única entidad que produce papel moneda o dinero electrónico es el Banco Central.

En segundo lugar, hay que distinguir las variaciones generalizadas de los precios producto de la inflación con respecto de las que resultan de las fuerzas de oferta y demanda de bienes; y de las que son producto de los desarrollos de la composición de los capitales. La inflación se convierte en una presión de demanda: quien posee papel moneda, en una economía que sufre de inflación, busca salir de él. Ya sea refugiándose en valores estables, o adquiriendo cualquier mercancía, con la presión que significa que al día siguiente el poder adquisitivo del papel moneda recibido ha descendido.

El dinero, no el papel moneda, está inscrito en la realización de la ley del valor, entendida como esa fuerza que conduce a que el precio se corresponda con la cantidad de trabajo objetivado en una mercancía. Esa correspondencia es lo que conduce a los movimientos de la inversión o el ahorro, entre otras propensiones, cuando hay fluctuaciones de precios. Por lo que el valor debe expresarse en un precio que refleje esa cantidad de trabajo. Es una ley tan rigurosa como la ley de la gravedad. Si se viola, se presentan movimientos en la economía como el contrabando.

Por eso el oro, al ser una mercancía, tiene una cantidad de trabajo objetivado que le da valor. Las criptomonedas forman parte del dinero en estos tiempos. Es que el dinero es una mercancía. Es aquello que permite mediar como equivalente entre mercancías de distintos valores de uso. De allí que se le denomine equivalente universal. Lo que explica que haya tenido un desarrollo histórico en correspondencia con el que describe el mercado.

Las relaciones de intercambio van a requerir, en un momento de su desarrollo, de un medio como el dinero. Las plumas de aves exóticas, pieles de fieras, semillas del cacao, entre otras, fueron las primeras formas dinerarias. Dicho en términos de Adam Smith, permiten adquirir la misma cantidad de trabajo de la que permite la mercancía de la que se desprendió para su adquisición. Son equivalentes, pues.

De allí que el oro haya sido, hasta hoy, el dinero por antonomasia. Sus propiedades así lo determinaron. Sigue siendo la referencia mundial de todos los signos monetarios. El oro, la plata, en menor medida el bronce y otros metales, se fueron convirtiendo en las formas dinerarias más usadas.

Pero el crecimiento del comercio motivó la aparición del papel moneda. Uno de los aportes de los chinos a la economía mundial. A partir de allí la historia del dinero cambia. Así, hasta que aparecen las transacciones electrónicas. Las tarjetas de crédito y débito van a estar en correspondencia con una etapa más desarrollada del mercado, hasta llegar a las criptomonedas, que se han convertido en dinero mundial.

Media la conversión del papel moneda en dinero digital, diferente de la criptomoneda, pues esta es el resultado de un proceso de trabajo que le da valor, así como lo obtiene el oro en la mina. Mientras, el dinero electrónico es similar al papel moneda y queda su reproducción a potestad de una entidad emisora: los bancos centrales de los países donde se implante. El papel moneda es una representación de un valor de cambio concreto. Del dinero que cumple con su función de equivalente universal. El papel moneda representa ese equivalente.

La inflación en la antigüedad se producía cuando el metal del dinero circulante, sea oro o plata, era aleado con metales de menor valor de cambio, lo que disminuía su poder adquisitivo. Cuando aparece el papel moneda es su emisión de manera desproporcionada lo que desvaloriza el poder adquisitivo de un signo monetario. Si se reproduce papel moneda en correspondencia con el valor que representa en tanto dinero, no pasa nada. No hay inflación. De lo contrario —de emitirse por encima del valor del dinero, del valor que representa y la dimensión de la economía— aparecerá la inflación.

Antecedentes lejanos nos indican desarrollos que anuncian lo que siglos después se convertiría en uno de los mecanismos que permiten incrementar la explotación del trabajo humano. Los romanos, desde el siglo III, ya en la decadencia del imperio, comenzaron a acuñar monedas con aleaciones, lo que les permitió hacerse de mayor riqueza estafando, creando inflación.

Curcio, en su “teoría” acerca de la inflación en Venezuela, confunde dinero con papel moneda —sin comprender, además, la teoría del valor de Marx, menos aún su teoría del dinero— y llega a conclusiones falsas. Sustituye la fuerza de la ley del valor de Marx por una nueva fuerza política poderosa, encontrada en la página Dolartoday, capaz de incidir en los precios de manera tan descontrolada. Descubrimiento que le permite crear una nueva teoría acerca de la inflación. Claro, sin evidencia alguna.

Hay mucho más en las teorías de Curcio que en próximas entregas atenderemos.

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