Los venezolanos se han constituido en el centro de la controversia entre los republicanos y demócratas en Estados Unidos. Les brindan un trato cruel e inhumano. Se trata de gente que huye del régimen de Maduro. Pero igual, así los tratan. Dista mucho de los discursos por la democracia y libertad de los que tanto se ufana esta nación.

Siendo una clara muestra de hipocresía, hablan de atender la crisis humanitaria de los venezolanos, pero a su vez los republicanos los presentan como trofeos para propiciar el rechazo de la política migratoria de Biden. Violan flagrantemente los derechos consagrados en la Convención de las Naciones Unidas de 1951 sobre refugiados e inmigrantes.

El principio fundamental que se desprende de la Convención de 1951 es el de non-refoulement, o no devolución. Por lo que una persona refugiada no debe ser devuelta a un país donde se enfrenta a graves amenazas a su vida o su libertad. Este principio ya se considera una norma del derecho internacional consuetudinario.

Asimismo, la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) como ‘guardián’ de la Convención de 1951 y de su Protocolo de 1967, establece que los Estados tienen la obligación de colaborar con ACNUR para garantizar que los derechos de las personas refugiadas se respeten y protejan. Aunque curiosamente los Estados Unidos no aparecen como firmantes en 1951, sí firmaron el protocolo en 1968 (estados partes de la convención de 1951 sobre el estatuto de los refugiados y el protocolo de 1967).

El asunto es que los gobernantes republicanos han decidido trasladar el problema a los dirigentes demócratas. Es así como a mediados de septiembre de este año, el gobernador de Texas envió dos autobuses hasta la residencia de la vicepresidente Kamala Harris, en Washington. Por su parte, el gobernador de Florida hizo lo propio al enviar dos aviones a la exclusiva isla de Martha’s Vineyard, en Massachusetts, donde viven líderes demócratas como Barack Obama.

Es la manera más cínica para atender el asunto. Se dice que para “aliviar la carga que enfrentan nuestras comunidades locales a lo largo de la frontera”. El gobernante de Florida enviará a los inmigrantes ilegales a zonas controladas por el Partido Demócrata. Lo que contraviene todas las normas establecidas por las Naciones Unidas para los inmigrantes y refugiados. Con lo que someten sus vidas a condiciones infrahumanas, al permanecer a la intemperie y sin ninguna posibilidad de sobrevivencia.

Es dramática la situación que sufren los venezolanos que intentan llegar hasta el norte. Desafían el paso por la selva de Darien. Según el portal El Pitazo,  se reportaron hasta finales de agosto 15 venezolanos fallecidos. Sin embargo, no existe una cifra oficial sobre los fallecimientos debido a que muchos cuerpos son abandonados en la selva o no llegan a ser identificados.

Asimismo, hasta Julio de este año, se contabilizaron 71.012 migrantes que cruzaron la peligrosa selva del Darién, fronteriza con Colombia, en su viaje hacia Norteamérica. Se calcula que 44.943 son venezolanos.  Lo que significa un 63,28% de las personas que han cruzado, según cifras del Servicio Nacional de Migración (SNM) de Panamá difundidas el 9 de agosto de 2022. Pero está cifra aumenta cada vez más.

Llama la atención que ya en varias comunidades se están creando grupos para irse del país, tal como sucedió en la población de Pueblo Llano en el Estado Mérida. Un grupo de pobladores organizados, partieron el 8 de septiembre a desafiar el Darien rumbo al Norte. Son numerosas las familias venezolanas que ven cada día partir jóvenes a desafiar la muerte.

A estos fallecimientos de Darien se suman los que se han producido en el Río Bravo en la frontera entre México y Estados Unidos. Según el portal El Pitazo, llegan a 7 los fallecidos. Información que llega a través de las redes sociales, ya que no existen cifras oficiales. Algunos de ellos son:

Jorge Antonio Arispe, de 26 años, quien fue arrastrado por la corriente del río Bravo el 10 de agosto cuando intentaba pasar a Estados Unidos. El lunes 29 de agosto localizaron su cuerpo en la morgue del estado de Texas.

Víctor Hugo Márquez Aldana, de 44 años, falleció el 17 de agosto tras ser perseguido por funcionarios del Instituto Nacional de Migración de México, luego de ser abandonado por los coyotes en uno de los islotes del caudaloso río, en el estado de Coahuila, México.

William Giménez, de 33 años y oriundo de Yaracuy, falleció en el Río Bravo tras haber cruzado previamente la peligrosa selva del Darién, entre Colombia y Panamá; sin embargo, no logró sobrevivir a la corriente del río fronterizo con México. El 17 de agosto su cuerpo apareció flotando en las aguas.

Juan David Pulido Cristancho, un joven venezolano de 27 años de edad, nacido en la ciudad de Barinas, fue encontrado muerto en las aguas del río, según reporte publicado la noche del miércoles 17 de agosto.

Dos venezolanos, identificados como José Gregorio Flórez y Angie Gutiérrez Aguilar, murieron ahogados el 24 de junio cuando intentaban cruzar el Río Bravo para pasar de México a Estados Unidos. La pareja viajó por tierra desde Cartagena, Colombia, pasando incluso por la selva del Darién, todo con el fin de alcanzar el sueño americano y poder ayudar económicamente a sus familiares en Venezuela.

Nixali Andrade, de 28 años, y su tía Neilis Andrade, de 36 años, ambas oriundas del municipio Sucre del estado Zulia, murieron ahogadas el 18 de julio en el Río Bravo. Sus cuerpos fueron hallados el 19 de julio por funcionarios de la patrulla fronteriza en Eagle Pass, Texas.

Victoria Lugo Mayor, una niña venezolana del Zulia de siete años de edad murió ahogada el 18 de enero en el Río Bravo cuando intentó cruzar con su madre, quien sí logró sobrevivir a la corriente. El cuerpo sin vida de la pequeña fue hallado del lado de México por el Instituto Nacional de Migración.

Aunque no se trata de hacer una nota de sucesos, es evidente el sufrimiento que tienen que padecer no sólo los que emigran, sino sus familiares que están en constante angustia por la suerte de sus parientes.

De allí que el trato que tienen los gobernantes en Estados Unidos demuestra el desprecio hacia los inmigrantes en general y a los venezolanos particular, y la grave situación de crisis humanitaria en las cuales se encuentran. Pero no es distinta esta conducta por los gobiernos de otros países. Es que se ha creado un gran rechazo a la inmigración desde los sectores más conservadores.

La postura de Estados Unidos se enmarca en lo que significa Venezuela como zona de disputa frente a China y Rusia. Eso los lleva a colocarnos como pieza de ajedrez en torno a sus intereses. De allí que necesariamente es la salida del régimen la solución a esta problemática. Por lo que es necesaria la unidad en la calle para enfrentar a la dictadura, con las distintas formas de lucha hacia una estrategia rebelde que garantice el triunfo de una nueva democracia, que garantice los derechos para las mayorías y que se reconstruya el país con la participación de todos, sin exclusión alguna.

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