Cada cierto tiempo escuchamos y nos enteramos de actos abominables realizados hacia niños y niñas. Desde que tengo uso de razón en los periódicos, en las crónicas rojas se podían leer violaciones, secuestros, golpizas, realizadas a niños y niñas, generalmente en situación de vulnerabilidad social.

Hoy la película Gritos de Libertad, realizada por un director mexicano, nos narra la historia de un agente norteamericano que se siente impactado emocionalmente por el tráfico de niños y niñas, decide a actuar para frenar en algo esta aberrante situación del tráfico de infantes.

Toda realidad tiene un hecho que lo desencadena, nada ocurre por azar. De esa manera esta realidad que parece recién explota en la cara de muchos, ocurre desde hace más de 2000 años en el mundo y más de 500 años en Latinoamérica.

Nos llegan a través de mitos, grabados, mosaicos, las relaciones que realizaban los adultos con impúberes mucho antes de la era cristiana. Sabemos que Zeus, el dios principal de la mitología griega, secuestró a Ganímedes y lo convirtió en el copero de los dioses del Olimpo. Deslumbrado por la belleza del joven no se resistió a sus pasiones. De la misma manera sabemos por los poetas y la tradición de esta clase de amores mantenían: Zeus, Poseidón, Apolo, Orfeo, Heracles, Dionisio, Hermes y Pan, la excepción era Ares.

Por los escritos de Platón y Aristóteles, también sabemos que era una práctica recurrente en esa sociedad. Que trataron de quitar aquello que producía rechazo y burlas entre la plebe, haciendo una separación, entre los amores castos y los con relación sexual explícita. Sin embargo en los frisos desenterrados y las numerosas vasijas encontradas, se ve claramente que estaban muy lejos de ser amor casto y platónico.

Entre las prácticas para tratar de dar un tinte de solemnidad a ese tipo de relación, el adulto, varón de buena situación económica y social, daba toda clase de regalos al padre de su erómano (adolescente que mantiene la relación de pederastía con el adulto). Según algunos historiadores, muchas veces los padres eran quienes prácticamente vendían a su hijo adolescente a un poderoso señor, quien se encargaría de su educación y mantención, a través de costosísimos regalos. La pederastia era principalmente una costumbre aristocrática. Desde la alta sociedad ateniense se alentaba a los erastés (adulto hombre, aristócrata de buena posición económica que podía mantener a un amante adolescente del sexo masculino) a proponer amor a un chico,

Con las niñas ocurría lo mismo, solo que ellas eran casadas con varones mucho más viejos que ellas. Las niñas se mantendrían en sus casas mientras que los niños serían mostrados en público.

Toda esta práctica de abuso de niños y niñas, era aceptada por la sociedad con la venia de los dioses que supuestamente hacían lo mismo. Como vemos la religión apañaba ese abuso.

Al transcurrir del tiempo, cuando llega Cristo dice y está escrito en la Biblia: Tomando a un niño de la mano dijo: Quién a uno de estos hiciere mal (daño) a mí me lo hace. A pesar de esa amenaza de castigo, son cientos de cientos los sacerdotes católicos que a través de los tiempos han abusado de niños y niñas, permaneciendo en la impunidad. Solo en estos últimos años con el auge de las redes sociales, es que se han empezado a oír las voces de los inocentes pidiendo justicia. Son famosos los casos chilenos de Karadima, donde sus víctimas llegaron hasta el vaticano solicitando justicia. Desde el Papa, máximo representante de la iglesia católica, han guardado un silencio cómplice. También se sabe de cientos de pastores de todas las ramas de evangélicos que han abusado de los infantes a quienes deberían cuidar. 

No puedo menos que recordar a los países imperialistas como Bélgica que amputaba manos y pies de niños y niñas pequeñas, si sus padres no cumplían la cuota asignada para la recolecta de algodón. Nunca pidieron perdón por esas vidas truncadas en la esclavitud. En Canadá, el gobierno, de la mano con la iglesia, abusaron y esclavizaron a los niños indígenas. Tampoco han pedido perdón. Acabaron con toda una generación de pueblos originarios para hacerles olvidar su cultura e imponer la que traían desde Europa.

Hoy no solo están los niños esclavizados de la película, sino miles en todo el mundo. Datos que nos llegan desde la ONU dicen que 152 millones de niños entre 5 y 17 años están en situación de trabajo infantil. Esto fue refrendado por la OIT

La Alianza 8.7 es una asociación estratégica mundial, comprometida a alcanzar la meta de desarrollo sostenible, que exhorta al mundo a “adoptar medidas inmediatas y eficaces para erradicar el trabajo forzoso, poner fin a las formas modernas de esclavitud y la trata de seres humanos, prohibir y eliminar las peores formas de trabajo infantil, incluidas el reclutamiento y la utilización de niños soldados y, de aquí a 2025, poner fin al trabajo infantil en todas sus formas”.

Pauline Martinez dice en su investigación: Se calcula que 5,7 millones de niños sufren trabajos forzados y servidumbre, también llamada «servicio por deudas». Según la ONU, 1,2 millones son víctimas de trata (término aplicado al comercio y al transporte de poblaciones sometidas a esclavitud). La trata va acompañada de explotación comercial infantil. Un millón de ellos, principalmente niñas, son obligados cada año a prostituirse.

Eumelis Moya, coordinadora del Centro de DDHH de la UCAB en el Estado Bolívar, dice que en investigaciones en la minería se encontró que el 76% de las víctimas son mujeres y un 25% corresponde a niñas y adolescentes. Agregó: «Los niños, en el contexto minero, son utilizados, por ejemplo, para bajar a los huecos, porque hay minas subterráneas (…) por sus dimensiones corporales (…) son utilizados para bajar por esos huecos a hacer el trabajo de lo que ellos llaman el saloneo, que es el picado de la tierra para ir sacando el material aurífero»

A principios del año 2022, Jorge Govea, coordinador del Observatorio Venezolano de Violencia del Estado Zulia (OVV Zulia) alerta acerca de la presencia de grupos de delincuentes que venden o facilitan personas, especialmente menores de edad para la prostitución infantil. En los medios de comunicación se habla de prostitución infantil, dice Govea que es incorrecto, referirse al hecho de esa manera, pues son menores que han sido obligados a prostituirse, son víctimas de redes de la trata de personas. 

En tal sentido es necesario que el gobierno atienda a este segmento de la población que se encuentra en gran indefensión. Muchas veces viviendo en las calles. Lo peor de todo es que el gobierno venezolano desde hace años, no cuenta con cifras que demuestren esta realidad.

Debemos mirar ¿cuántos niños y niñas adolescentes, se encuentran sin educación escolar actualmente?, ¿cuántos están desnutridos? ¿cuántos están siendo criados por los abuelos porque los padres debieron migrar? ¿Cuántos niños y niñas adolescentes, no pueden comer tres veces al día con una dieta adecuada para su crecimiento? ¿A cuántos niños, niñas y adolescentes se les violan sus derechos, estipulados en la CBRV?

Entonces rasgamos vestiduras por una película que nos muestra una realidad, horrorosa, pero que nada tiene de diferente a lo que pasa en nuestro contexto geográfico. Ni tampoco de lo que ha venido sucediendo desde hace miles de años. Utilizar esa película para poner en la discusión pública que es necesario regímenes populistas, dictatoriales de la mano con religiosidades supuestamente puras, que nos muestran algunas escenas de la realidad, obviando que es una realidad que siempre ha existido. No tenemos un pasado perfecto. Con el fanatismo ciego, que no escudriña en la historia, se cae en el juego de seguir desarrollando el mal que se dice querer frenar.

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