Definitivamente la dictadura está agónica. La razzia represiva ordenada por Maduro y ejecutada por sus cuerpos represivos de seguridad (Sebin, DGCIM y Faes), desde el pasado lunes, 4 de julio, demuestra la enorme debilidad de un régimen basado en la fuerza, la arbitrariedad y el desafuero.

No pueden perdonar a los luchadores sociales que con su firme posición de protesta han desenmascarado sus políticas antiobreras y antinacionales, demostrando en la práctica que lo que quieren vender como mejora y progreso es una falsa normalidad. Que el pueblo sigue pasando hambre; que siguen los salarios y las pensiones miserables; que no se respetan los contratos colectivos; que no hay seguridad social ni progreso alguno en los servicios públicos. Y el pueblo no está dispuesto a seguir calándose esa agresión.

Y a Bandera Roja no le perdonan el haberlos desnudado en su real condición de camarilla delicuencial sostenida por un corrupto y degradado alto mando militar, cuyo discurso “socialista” no es más que una cubierta de sus reales posiciones neoliberales y genuflexas frente a las potencias imperialistas China y Rusia. De esa acusación no podrán librarse.

La detención de cuatro dirigentes de Bandera Roja y activistas sociales: Alcides Bracho, Néstor Astudillo, Alonso Meléndez y Reynaldo Cortés, y dos luchadores por los derechos humanos: Emilio Negrín y Gabriel Blanco, saltándose todas las garantías constitucionales y procedimientos legales, evidencia el temor que el régimen de Maduro le tiene a la lucha popular. Además de estas violaciones abiertas a las leyes, está la amenaza y persecución de otros luchadores: el activista social José Castro, los maestros Saúl Pérez y Oxálida Alejos (todos dirigentes de Bandera Roja) y la amenaza velada realizada por Valentín Santana, jefe del grupo paramilitar “La Piedrita”, contra el directivo sindical de Fetra-Salud Pablo Zambrano; aparte de la acción represiva contra los sidoristas por ejercer el derecho a huelga.

Las detenciones arbitrarias de dirigentes y militantes de nuestra organización son contrarias a la Constitución Nacional porque violan los artículos 44, 46, 47, 48 y 49. Es decir, violan la libertad personal de los detenidos ya que, sin orden de detención en la mayoría de los casos —y con excepción de Gabriel Blanco cuya orden de captura es contraria al horizonte hermenéutico judicial—, todas vulneran la integridad personal, pues las aprehensiones, en algunos casos de manera violenta, se producen mediante allanamientos a sus residencias y violentando sus comunicaciones privadas, con el robo y secuestro de sus dispositivos celulares, computadores y equipos electrónicos personales y de familiares cercanos.

Condenamos estas detenciones invocando los principios y preceptos constitucionales consagrados en el artículo 49 constitucional, exigiendo su libertad inmediata, siendo que todos los detenidos son sujetos del derecho a la presunción de inocencia y a que se realice el juicio en libertad, si es que hay elementos para que haya uno. Adicionalmente, por lo que hemos podido conocer en materia de la acusación, las comunicaciones entre individuos y conversaciones no son un acto delictivo. No existe hecho punible ni ha sido ninguno detenido en flagrancia y/o cometiendo algún delito tipificado.

Estos ataques a Bandera Roja se suman al despojo de nuestra tarjeta y símbolos electorales desde 2013, cuestión que no ha hecho merma para seguir con nuestra prédica y nuestra práctica revolucionaria, y para continuar impulsando la más amplia unidad que nos permita acabar con esta pesadilla dictatorial. Mal precedente —aunque es otro atropello más del régimen— para creer en que se realizarán elecciones libres, presidenciales o parlamentarias, sin la necesaria presión popular, nacional e internacional sobre la camarilla en el poder.

Frente a las amenazas y las tropelías, llamamos a la más amplia unidad gremial y sindical para continuar los senderos de lucha por una vida digna, por trabajo decente y por respeto a los derechos del pueblo trabajador y de todos los venezolanos. Convocamos a enfrentar con reciedumbre toda acción represiva de este régimen retrógrado, a formar un Frente Nacional contra la Represión como un espacio más de lucha unitaria, para rescatar a los presos políticos, civiles y militares, y para ayudar a construir la fuerza que habrá de sepultar el engendro histórico conocido como chavismo.

 

¡Unidad y lucha hasta construir la victoria!

¡Desechar las ilusiones, prepararnos para la lucha!

¡Con pueblo y unidad, derrotaremos la dictadura!

 

Dirección nacional

Bandera Roja (resistencia)

Caracas, 8 de julio de 2022

 

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