Este martes, 28 de junio, se estableció un estado de emergencia nacional por el desplazamiento de la tormenta tropical Bonnie. Amenazaba la costa venezolana desde Nueva Esparta, pasando por Sucre, Anzoátegui, Miranda, Vargas, Aragua, Carabobo, Falcón hasta el Zulia.

Es precisamente en la zona costera de estos estados donde se ha debido extremar las acciones preventivas y las medidas de emergencias, y estado de alerta en otras regiones por el posible desarrollo de intensas lluvias.

Por el contrario, el gobierno genera un estado de terror, declaran altos funcionarios sobre el arribo de un ciclón; se activa, como es regular en la visión militarista del gobierno, el estado mayor emergencia. Alcaldes como el de Maracaibo orientó que la población permaneciera en sus casas en las próximas cuarenta y ocho horas; el de Chacao limitó el horario de locales comerciales. El Presidente de la República suspende a nivel nacional las clases.

Todo esto implicó que el miedo se generalizó en el país. Los habitantes de la costa, con mucha razón, buscaban cómo protegerse. Pero en Maracay, Sanare, Los Teques, Valera y Caracas, familiares y amigos, me comunicaban su temor. Algunos se imaginaban inundaciones que se podrían llevar edificaciones y vidas, y aunque estas regiones serían poco afectadas por el ciclón, carecían de la información veraz para entender los efectos de la tormenta tropical.

El gobierno nacional y las gobernaciones enfrentaron la situación sin tener un claro plan de mitigacion de riesgos. Fue más una acción propagandística que tuvo como fin vender la imagen de unos gobernantes que protegen y se preocupan por la población.

El miércoles debía cumplir con varios compromisos adquiridos y todos fueron suspendidos por la alerta metereologica. En cambio, fue un día fresco y soleado, caminando un rato escucho en una plaza a una anciana maltratando los oídos de los vía andantes, con un intento de canto religioso. Luego sede el micrófono a otra anciana, aún mayor que ella, de fluido hablar, que cita la Biblia y al final afirma que el ciclón se alejo gracias a un milagro de dios.

La dictadura estimula constantemente las explicaciones religiosas. Es una manera de sembrar la resignación y evadir responsabilidades ante fallas en su actuación. Manipulación ideológica, la propaganda y la mentira en las acciones gubernamentales.

La tormenta tropical se desplazó hacia el norte, alejándose de las costas venezolanas. Es su comportamiento regular, un fenómeno natural recurrente. Pero el gobierno gritó: viene el ciclón… y afortunadamente, no vino el ciclón.

Misceláneas

CICLONES TROPICALES

Es el nombre genérico que se le da al viento huracanado que se traslada girando a gran velocidad, donde la presión disminuye en su interior y adquiere una circulación rotacional organizada en el sentido contrario a las manecillas del reloj en el hemisferio norte y en el sentido opuesto en el hemisferio sur.

La evolución de un ciclón tropical puede ser dividida en las cuatro etapas siguientes:

Nacimiento (Onda o depresión tropical).

Primero se forma una depresión atmosférica, que se caracteriza porque el viento empieza a aumentar en superficie con una velocidad máxima menor de 63 Km. por hora, las nubes comienzan a organizarse y la presión desciende.

Desarrollo (tormenta tropical).

La depresión tropical crece o se desarrolla y adquiere la característica de tormenta tropical, lo que significa que el viento continúa aumentando a una velocidad máxima de entre 63 a 116 Km. por hora inclusive, las nubes se distribuyen en forma de espiral y empieza a formarse un ojo pequeño, casi siempre en forma circular. En esta fase es cuando recibe un nombre correspondiente a una lista formulada por la Organización

Meteorológica Mundial (Comité de Huracanes).. Cabe aclarar que si un ciclón ocasiona un impacto social y económico importante a un país, el nombre de este ciclón no volverá aparecer en la lista.

Madurez (huracán).

Se intensifica la tormenta tropical y adquiere la característica de Huracán, es decir, el viento alcanza intensidades de 118 km. Por hora o más, pudiendo tener diferentes categorías (de la 1 a la 5) en la escala Saffir-Simpson, el área nubosa se expande obteniendo su máxima extensión entre los 500 y 900 Km. de diámetro, produciendo intensas precipitaciones.

El ojo del huracán cuyo diámetro varía entre 24 a 40 Km., es un área de calma, libre de nubes.

Disipación (fase final).

Este inmenso remolino es mantenido y nutrido por el cálido océano hasta que se adentra en aguas más frías o hasta que entra a tierra firme, situación ésta última en la que el ciclón pierde rápidamente su energía y empieza a disolverse debido a la fricción que causa su traslación sobre el terreno.

El término «huracán» tiene su origen en la cultura Maya ya que daban al dios de las tormentas ese nombre; este mismo fenómeno meteorológico es conocido en la India con el nombre de «ciclón», en las Filipinas se le denomina «baguio», en el oeste del Pacífico norte se le llama «tifón», y en Australia «Willy-Willy». Estos términos identifican un mismo fenómeno meteorológico.

En el área del Caribe y del Atlántico Norte la denominación correcta de este fenómeno natural es Huracán, lo ubica geográfica y culturalmente.

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