Verdaderamente el desastre chavista será indetenible en la medida que las cosas sigan el curso que llevan. Quizás suene un tanto desalentador y lo es en la realidad. Las circunstancias que atravesamos son bastante agudas y difíciles para la población. La parálisis económica y la inflación van de la mano impidiendo que podamos comer .

Se asoma en el panorama las próximas elecciones, en las que muchos fijan sus esperanzas. Los anhelos de libertad y  prosperidad cada vez son más vigentes. Sin embargo, de manera inmediata afloran decenas de candidatos. Algunos se apuntan a las venideras primarias, mientras otros la objetan afirmando que es un mecanismo que lejos de ayudar le añade más dificultades al carácter unitario. Lo que si es evidente es que algunos de estos candidatos ya cuentan con los recursos para hacer campaña y la hacen. Asoman, incluso, algunos puntos de lo que podrían ofrecerle al país si llegasen a ser ellos los abanderados.

Aquí se vierte la más cínica forma de hacer política. Mientras el país se hunde en una crisis que ocupa todos los ámbitos y en todos los rincones del país, lo importante es convertirse en el «elegido» de los venezolanos que decidan participar en las primarias, y aunque las voluntades se apuntan para que sea un evento masivo, seguiría siendo la opción de un sector y no del país.

Esas mismas distorsiones y enfoques que utilizan algunos sectores autodenominados opositores sirven al régimen para estudiar con detenimiento sus movimientos en los que porsupuesto, la dictadura les lleva delantera, más aún cuándo son ellos quienes ltienen las riendas del poder, manejan las instituciones y los medios.

Razones sobradas tiene Diosdado al afirmar que el candidato más serio que tiene la oposición venezolana es El Conde. Claro en medio de la tormentosa tarea de consensuar un candidato, El Conde les sirve de perla para dividir las fuerzas que desde el año 2019 se ha hecho cuesta arriba reunir una vez más.

El desespero producto de la crisis, del deterioro social, educativo y ético, nos aleja de lo verdaderamente importante: concentrar fuerzas para contener el desastre y defender nuestros derechos, la vida y la libertad. Es que el régimen no da puntada sin dedal. El mismo Diosdado aviva la llama de la discordia cuando en su programa con el Mazo Dando, más allá de hacerle la cuña a El Conde, dice que hay sectores interesados en que ellos inhabiliten a María Corina. Hay que entender que ellos tienen la capacidad para hacerlo, pero pareciera que le hiciera propaganda a esta precandidata. También resulta curioso que Benjamín y María Corina sean llamados a ser sus más fervientes oponentes. ¿Será que observan lo bajo de esas paredes para lograr saltarlas?

Pertinentemente, el también candidato a las primarias, Capriles Randoski, se preguntaba dónde estaba Benjamín Rauseo en todo este tiempo desde su último intento electoral. Pero lo crítico es que mientras estas cosas ocurren, el tiempo pasa para los venezolanos sin divisar luz al final del túnel, más cuando faltan muchos meses por delante para que podamos acercarnos a una salida electoral ante la crisis que padecemos.

Y como seguramente el candidato del PSUV será Maduro, en sus últimas declaraciones hizo incapié en que el periodo presidencial y su mandato vendría culminando en el 2025 , asegurando así el tiempo suficiente para contruir una salida que los mantenga en el poder.

La política en Venezuela perdió su escencia, el servicio, la propuesta de proyectos y la búsqueda de soluciones a problemas económicos y sociales, terribles y abundantes en el país. La política es vista como un negocio, altamente rentable que genera los suficientes nexos para el desarrollo de cualquier otra actividad lícita o ilícita, con grandes capitales obtenidos de la explotación de nuestras riquezas y de la mano de obra de los trabajadores. Estos 23 años de gobierno chavista han servido para hacer de la política un ala importante de mafias, con mucho poder económico y que cohabitan se enriquecen mutuamente .

El liderazgo que vemos en el chavismo nace y se desarrolla en grandes capitales nacionales y extranjeros, capaces de colocar a cualquiera que sirva sus intereses. El negocio es hacer dinero y propaganda para convertir a cualquiera en un líder capaz de engañar tras el disfraz de defensor de alguna causa, de los pobres y oprimidos. De esta manera hoy a este yugo le llaman socialismo y los fanáticos reaccionarios le dicen comunista.

Ese mismo capital logró penetrar instituciones y partidos políticos, los encharcó en dudosos y oscuros negocios, que además el régimen ha utilizado como chantaje, hasta reproducir asesinatos de carácter en distintos líderes en diversas ocasiones.  Estas trampas son los suculentos negocios en los que se mueve la mafia chavista, que busca hacer cómplices a otros que hacen política para enriquecerse y no para servir y buscar solución a los problemas del país.

El chavismo trata de mostrar que aparentemente no hay salida sino bemos que adaptarnos o afiliarnos a la corrupción que ellos han construido como un designio del destino perverso que nos condena a una vida de miseria y tragedia.

Para los venezolanos es un tanto difícil confiar y divisar la posibilidad de un cambio, pues este ambiente de traiciones, manejos oscuros, burlas y abuso de poder a la que hemos sido sometidos durante todos estos años es abrumador.

La politica, enmarcando claramente sus operadores y partidos políticos, pareciera va en una ruta distinta a la que transita la población. Los lapsos y el tiempo que se establecen, los acuerdos y negociaciones no siempre son parte del clamor inmediato del pueblo ni de la clase trabajadora, que no se siente ni está identificada con el liderazgo que existe en el país, ya que ese liderazgo se mueve bajo intereses contrarios a los de las mayorías y los trabajadores.

En todo este tiempo en el que se han perdido vidas, ha habido centenares de presos, se han desarrollado huelgas, paros, marchas y un sin fin de expresiones de malestar y protesta contra la dictadura, los venezolanos no se han visto representados en tales liderazgos. Buscan un liderazgo, que lo acompañe en su lucha y que oriente y que marque el camino para salir de este desastre.

Quienes desean el poder se reservan incluso la proposición de alternativas si no son ellos quienes las desarrollan, se cuidan que otros no se las robe y las apliquen. Y en medio de esa mezquindad han dudado de la fuerza popular. Prefieren exigir, ante organismos y potencias extranjeras, sanciones que hoy negocian a cambio de elecciones.

El pueblo ha estado y está desamparado, desprovisto de liderazgo y propuestas que lo representen. Ante este vacío, el pueblo, en especial los trabajadores, está entendiendo que la posibilidad de los cambios está en sus manos y que el protagonismo es de ellos. Tenemos el ejemplo de los maestros. Han pasado ya 3 meses de conflicto del gremio educativo al que se le suman otros gremios en justas exigencias de salario y contrataciones colectivas y que constituye hoy una necesidad perentoria.

Hoy tenemos una realidad que amerita la disposición nuestra a defendernos. Es hora de entender que no es posible caer de nuevo en engaños y falsos mesías. Es hora de entender que la fuerza renovadora y salvadora reside en el propio seno de los oprimidos. Razones de sobran tenemos para subvertir este malicioso y perverso orden que bajo la aparente calma nos mata de poco a poco.

Sería interesante que precandidatos cómo Benjamín Rauseo (licenciado, magister y doctor) fijara posición junto a su equipo de expertos sobre el tema inmediato de los salarios. Incluso la posición de María Corina Machado, Capriles Radoskis y Rosales frente al drama de nuestras condiciones de vida.

Quienes padecemos está tragedia aguda y desesperante, tenemos el compromiso de expresar nuestro descontento, multiplicar la protesta y unificar voluntades para la victoria.
¡Unidad por salario y libertad!

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