Quienes suscribimos esta declaración, integrantes y forjadores de la Plataforma Unitaria de Venezuela, nos dirigimos a todos los sectores democráticos y al pueblo venezolano para comunicar lo siguiente:

  1. A la fecha de hoy, miércoles 15 de septiembre de 2021, no hemos sido notificados de manera oficial, mucho menos consultados, acerca de las decisiones anunciadas públicamente por un pequeño grupo de partidos políticos, en nombre de esta Plataforma, acerca de la política a seguir con motivo del evento electoral a realizarse el próximo 21 de noviembre del año en curso.
  2. Incumpliendo el compromiso contraído y hecho público reiteradas veces, en el sentido de decidir y resolver todo lo atinente a la definición y concreción de esta política en unidad, bajo un espíritu de flexibilidad, amplitud e inclusión, este pequeño grupo –conocido como G-4 e integrado por los partidos Acción Democrática, Un Nuevo Tiempo, Primero Justicia y Voluntad Popular Activistas– se ha arrogado la representación de esta instancia unitaria. En su nombre y de forma unilateral, ha anunciado la decisión de concurrir a los referidos comicios, ha escogido los candidatos y candidatas a los distintos cargos que habrán de elegirse y ni siquiera ha tenido el gesto de comunicarlo debidamente al conjunto de los integrantes esta.
  3. Actuando de forma arbitraria e irresponsable, retrasaron indebidamente la rúbrica del acuerdo de participar en las elecciones regionales y municipales, alcanzado varias semanas antes en la Plataforma, profundizando el estado de incertidumbre y confusión reinante frente a la grave crisis general que abate a la sociedad venezolana. Cerrado el lapso para las postulaciones y las reiteradas prórrogas concedidas a tal fin, aún esta Plataforma y el país todo esperan ser informados de las decisiones tomadas por el G-4, las cuales, sin embargo, se han ido conociendo a cuentagotas y de forma poco oficiosa.
  4. El resultado de esto ha sido un vulgar reparto de candidaturas entre los factores del G-4, aderezado por el acompañamiento de terceros factores, en aquellos casos en los cuales les fue imposible desconocer realidades regionales o locales ostensibles, o en los que fue necesario su concurso para vender la apariencia de amplitud e inclusión. Para ello disolvieron y desconocieron las instancias organizativas internas y las normativas vigentes de facto para la toma de decisiones, sustituyéndolas por el conciliábulo de un pequeño grupo situado al margen y por encima de ellas. De este modo, se ha consumado la imposición de un conjunto de candidaturas marcadas por el sesgo de la exclusión y discriminación de todo orden.
  5. Tal situación ha erosionando gravemente los aún precarios y frágiles niveles de unidad alcanzados, dificultando la necesaria cohesión e integración de todas las voluntades susceptibles de ser incorporadas a esta nueva batalla de los sectores democráticos contra un adversario tramposo que juega con ventajismo y que utiliza los procesos electorales con el único propósito de perpetuarse en el poder a cualquier precio, aparentando una normalidad democrática inexistente y tratando de ocultar su verdadera naturaleza dictatorial y totalitaria.
  6. Lo ocurrido es la expresión de una política y una práctica hegemonista, sectaria y excluyente por parte del G-4, que reproduce errores y prácticas de las cuales el país está hastiado. En efecto, las prácticas hegemónicas, arbitrarias y antidemocráticas son parte de lo peor que encarna la dictadura. No obstante, se pretende convertirlas en norma de las relaciones entre organizaciones aliadas.
  7. Para justificar tal desatino se apela a relaciones de fuerzas que no tienen sustento en realidades fácticas y verificables. Se esgrimen unas cuotas parlamentarias y espacios de gobierno que son el fruto del esfuerzo concurrente de todos y que, al menos desde 2015, se ha expresado a través de la tarjeta de la MUD. Dicha tarjeta es la concreción de la alianza de las fuerzas democráticas del país, un patrimonio unitario y democrático de todos los venezolanos y venezolanas que, más allá de los partidos, aspiran ponerle fin a la pavorosa tragedia que padecemos bajo la égida del régimen de facto. Por lo mismo, lo ocurrido compromete el rol de las autoridades y administradores de la tarjeta de la MUD, quienes, de este modo, han sido emplazados por los hechos a aclarar su responsabilidad.
  8. No pretendemos desconocer las asimetrías existentes entre los diversos factores que conforman esta Plataforma. No ignoramos la desigualdad de fuerzas configurada, ni hemos perdido el sentido de las proporciones. Lo que condenamos y rechazamos con firmeza es la desfiguración de la unidad y sus expresiones políticas y organizativas concretas, para utilizarlas arbitrariamente en favor de unos pocos y con exclusión de muchos. Condenamos y rechazamos con firmeza el desconocimiento de liderazgos, fuerzas y realidades regionales y locales para imponer candidaturas provenientes del reparto de cuotas. Condenamos y rechazamos con firmeza el secuestro de la unidad por unos pocos, para imponer un método y una práctica que reproducen y perpetúan las asimetrías y desigualdades existentes. En efecto, lo impuesto por el G-4 por la vía de los hechos, hace cada vez más preponderantes a quienes se reivindican como fuerzas mayoritarias y encadenan a la condición de minoría a quienes se les impide sentirse representados en proporción a su peso específico cuantitativo y cualitativo.
  9. Tal situación se presenta en el momento de mayor debilidad y aislamiento del régimen, cuando la profundidad de la crisis ha convertido al país en un campo de ruinas y a su gobierno en una infernal y corrupta maquinaria de saqueo y despilfarro de los dineros públicos. De entrega vergonzosa de la soberanía nacional a intereses extranjeros. De cancelación de las libertades democráticas y las garantías constitucionales. En una fábrica de pobreza, hambre, miseria y exclusión social que aumentan exponencialmente. El 85% de nuestros compatriotas expresa su descontento y crece la conflictividad social. Esto demanda de las fuerzas de cambio unidad, coherencia y consecuencia a fin de brindarle al pueblo caminos ciertos para aliviar su sufrimiento y salir de esta catástrofe.
  10. Paradójicamente, también es éste el momento de mayor debilidad, dispersión e incoherencia de la oposición democrática. Graves y reiterados errores nos han conducido por el camino de los fracasos y de las derrotas en los últimos años. Nos hemos aislados del sentir de la gente, no interpretamos sus angustias y esperanzas ni representamos su vanguardia legítima. Hoy, la suma de los principales referentes partidistas de la oposición no alcanza al 8% de respaldo popular y, con tristeza, debemos admitir que sus principales liderazgos compiten con Maduro en rechazo e impopularidad.
  11. Estos datos, que no deben ignorarse, a riesgo de seguir formulando políticas que no se corresponden con la realidad objetiva y subjetiva del país, es el resultado de haber echado por la borda el más extraordinario y vigoroso movimiento de masas que haya conocido nuestra historia de más de 20 años de enfrentamientos contra el régimen y el más importante acumulado de fuerzas alcanzado a partir del triunfo en las elecciones parlamentarias de 2015. Esta verdad inobjetable no es obra del azar ni el fruto de la acción unilateral de la dictadura. Hay una dirección política que nos ha llevado a este punto y ella está personificada en el G-4. Es la misma que hoy secuestra la unidad y convierte la política electoral en una rapiña de ambiciones desmedidas. Ante los fracasos y las derrotas no se esgrime la preponderancia de la fuerza para asumir las responsabilidades, pero se apela a ella para intentar capitalizar para fines mezquinos los eventuales logros de una política forjada a pulso con el concurso de todos, para propósitos más trascendentes que los intereses de nuestras pequeñas parcelas.
  12. En tal contexto, y habida cuenta de la crisis que la situación descrita plantea al interior de la Plataforma, exigimos respeto a los partidos que por diversos motivos han decidido no concurrir a los comicios convocados, a quienes las imposiciones arbitrarias han obligado a inscribir candidaturas distintas a las postuladas por el G-4 y a aquellos que, bajo protesta y desde el ejercicio de su autonomía política, recorran caminos propios para acompañar lo resuelto. Tales exigencias se fundamentan en el compromiso previo, suscrito por todos los integrantes de esta Plataforma, en el sentido de que las diferencias electorales no deben dividirnos. Ratificamos su vigencia en las actuales circunstancias, demandamos su recomposición urgente sobre bases genuinamente democráticas y consensuadas, reiteramos nuestro respaldo al Acuerdo de Salvación Nacional y a las negociaciones que se llevan a cabo en México, con la facilitación del gobierno del Reino de Noruega y el acompañamiento de la comunidad internacional, en torno a las cuales exigimos se informe al país y a esta Plataforma, acerca del contenido y los alcances de los acuerdos parciales suscritos recientemente.
  13. Reafirmamos que el objetivo principal de nuestra lucha es dar al traste con la dictadura que oprime a la nación y al pueblo venezolanos a fin de abrir cauce a las cambios urgentes: superar la profunda y dolorosa crisis humanitaria que sufre nuestra gente, reconstruir el tejido social que permita la convivencia ciudadana y echar las bases para la recomposición democrática de la sociedad venezolana. Para ello estamos dispuestos a dar la batalla en la calle, junto al pueblo trabajador en reclamo de sus justas reivindicaciones; en la mesa de negociación para lograr una salida constitucional, democrática, pacífica y electoral a la crisis; en el terreno de las elecciones regionales y locales y en la demanda de elecciones presidenciales y parlamentarias libres, justas y verificables.
  14. La unidad es para nosotros un valor superior de alcances estratégicos y tácticos, de profundas implicaciones prácticas que derivan en compromisos a ser honrados. Es un imperativo de la hora presente y un clamor popular que debe ser atendido. La oposición democrática tiene la responsabilidad histórica de responder a esta demanda de forma coherente y consecuente. Unidad sincera, genuina, amplia y generosa para que en ella quepamos todos, forjada de cara al país y en la que los intereses individuales, grupales o sectoriales se supediten al interés superior de nuestra gente y nuestra patria. Tenemos la responsabilidad de adoptar una política, un programa, un discurso y una práctica que, más allá de los comicios en cuestión, nos reconcilie con el pueblo y nos haga merecedores de su confianza y su respaldo. Exigimos las rectificaciones y definiciones necesarias a tales fines y comprometemos el concurso de nuestros esfuerzos para hacerlas posibles.

 

Suscriben:

Alianza del Lápiz. Erick Ondarroa. Secretario General

Bandera Roja- Resistencia. Gabriel Puerta Aponte. Secretario General

Fuerza Liberal. Haydee Deutsch. Presidenta

Izquierda Democrática. Gustavo Mujica. Coordinador Nacional

Movimiento Democracia e Inclusión (MDI). Nicmer Evans. Presidente

Movimiento Ecológico de Venezuela (MOVEV-Legítimo). Miguel Ruíz. Subsecretario General

Movimiento Insular. Luis López Marcano. Secretario General

Movimiento Republicano (MR-Legítimo). Julio Albarrán. Presidente

Movimiento Sociedad. Leonardo Rodríguez. Coordinador

MOVERSE. Jorge Valverde. Secretario General

Nosotros Organizados Elegimos (UNIDAD-NOE). Noé Mújica. Coordinar Nacional

Nueva Visión para mi país (NUVIPA-Legítima). Luis Rivas. Presidente

Partido Centro Democrático. Yandir Loggiodice. Secretario General

Vanguardia Popular (VP). Rafael Venegas. Secretario General

1 COMMENT

  1. La Unidad es muy necesaria para avanzar de forma positiva. Lograrla amerita el dar pasos concretos de diálogo, entendimiento y respeto a todo nivel. Todas las partes son importantes, y todos merecen un trato digno.

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