La firma de la I Convención Colectiva Única y Unitaria de los Trabajadores dependientes del Ministerio de Educación no protege el salario y no se traduce en nuestro bienestar familiar, ni satisface las necesidades materiales e intelectuales de los educadores activos, jubilados, pensionados. Lo impuesto por el gobierno nacional, sin mayor resistencia por parte de nuestros representantes sindicales en la mesa de negociaciones, está muy lejos de permitir que tengamos una vida digna y decorosa de acuerdo a nuestra elevada misión, ahondando aún más la desesperación de los docentes que no encontramos la manera de mitigar las monumentales calamidades que soportamos (al igual que el resto de los trabajadores y el pueblo en general) Lo dispuesto en esa “convención colectiva” no sirve ni  siquiera para medio cubrir cuestiones básicas de supervivencia como la alimentación, quedando de manifiesto la innoble intención del Patrono-Estado de descargar sobre los hombros de los trabajadores el peso de una gravísima crisis económica-social que no hemos creado. 

Este gobierno, que se jacta de “obrerista y clasista”, no tomó en cuenta la inflación acumulada de los últimos tres años, ni sus proyecciones para la duración y vigencia de esta “convención colectiva”, ni mucho menos los valores referenciales mensuales del costo de la canasta básica, lo que convertirán a estos insuficientes incrementos en sal y agua. 
No exagerábamos al afirmar que el 270% de aumento salarial solicitado en el proyecto de convención colectiva se quedaba corto frente a la magnitud de la destrucción del país y su economía. Esto nos llama a los educadores a replantear nuestra lucha. Ya no solo debemos exigir un trabajo decente, buenos salarios y seguridad social. También debemos plantearnos la salida constitucional del actual gobierno despótico, por su ineptitud e incapacidad para resolver los problemas de los trabajadores en general y del magisterio en particular, que se han agudizado en todos los órdenes. 
Somos más de 500 mil educadores activos y jubilados, una fuerza extraordinaria que debe sumarse a esta gesta por la superación del estado actual de cosas que amenaza con despedazar nuestra propia supervivencia, el de nuestras familias y de la patria. Alcemos nuestra voz de protesta y denuncia de la subasta de todas nuestras riquezas minerales sin importar la destrucción del frágil ecosistema donde se albergan, de la entrega de nuestra soberanía a potencias extranjeras, hipotecando el futuro de la nación y de los venezolanos con la única y aviesa intención de buscar esta clase gobernante de mantenerse en el poder a costa de lo que sea y como sea; esta manera de gobernar no es patriótica, ni mucho menos ética y políticamente aceptable. 
Convocamos a incorporarnos a las tareas, actividades y campaña por la salida constitucional del actual gobierno, a respaldar todas las iniciativas constitucionales hasta ahora anunciadas. Es necesario que los educadores despertemos esa gran fuerza que somos y nos unamos en un gran Frente Magisterial de Lucha Social y construyamos una plataforma reivindicativa en sintonía con un programa para la reconstrucción de la patria. 
Estamos convencidos que no habrá una verdadera reivindicación de la carrera docente, ni una mejoría en nuestras condiciones económicas y sociales mientras continúen gobernando las actuales autoridades y es por ello que llamamos a todos los educadores activos y jubilados, sin distingo de credos políticos ni ideológicos a unirnos y cumplir el papel que nos toca jugar como educadores. 
Los educadores queremos un cambio fundamental en el rumbo económico y político para que nuestra sociedad pueda disfrutar de bienestar, seguridad ciudadana, seguridad social, rescate y protección del poder adquisitivo del salario. 
Debemos mantener nuestros reclamos por mejores condiciones de vida y de trabajo, pues esta lucha no acaba con la firma de una convención colectiva que evidentemente no compensará el deterioro de la calidad de vida del docente venezolano. Hemos soportado y aguantado hasta el estoicismo, es la hora de la patria, de la participación del magisterio en las tareas y objetivos superiores; es la hora del civilismo a favor del cambio para salvar la educación, nuestra carrera docente, a Venezuela y a nuestras familias. 
Somos formadores de conciencia, por eso ser educador y no luchar es una contradicción pedagógica. 
¡A organizarnos para defender la educación democrática, científica y de calidad!

¡Ante el fracaso educativo, reconstrucción de país!

¡Que la crisis no la paguen los maestros!

¡REVOQUEMOS EL DESASTRE, FUERA NICOLÁS!







Movimiento de Educadores Simón Rodríguez

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