Las complejidades políticas, económicas y sociales del país se reflejan hoy día en la «Casa que vence la sombra». Se derrumba la universidad, y lo más grave, ha perdido su espíritu combativo, su capacidad de respuesta y disposición de lucha. La anomia la paraliza, la comunidad ucevista luce desconcertada, resignada, apática y claramente desorganizada. La ofensiva gubernamental hace mella en la institución de manera cada vez más alarmante.

Esta situación se agrava por los efectos de la pandemia y la ausencia por casi dos años de los espacios universitarios. Son 3 lustros de profundización de la crisis en la UCV, que es expresión de las terribles condiciones de vida que vive el pueblo venezolano.

Desde la universidad no se desarrolla estrategia alguna para enfrentar esta situación y superarla.

Es urgente lograr y construir una unidad universitaria, en la cual se diseñe una plataforma de lucha que busque la transformación académica, un presupuesto justo, las justas reivindicaciones salariales de profesores, obreros y empleados, y las propias reivindicaciones estudiantiles. Una plataforma de lucha que se proponga también la renovación de las autoridades, la rehabilitación de la planta física, la actualización de las bibliotecas e infraestructura tecnológica, la dotación de los laboratorios y medidas que garanticen la seguridad personal en la ciudad universitaria.

El logro de estos objetivos, junto con los requerimientos óptimos de bioseguridad ante la pandemia, deben contemplarse para normalizar la vida universitaria.

La magnitud de la situación que atraviesa la UCV, requiere el concurso activo y creativo de todos los sectores que conforman la comunidad ucevista: estudiantes, profesores, investigadores, profesionales, personal administrativo y obrero, junto a los egresados y el apoyo solidario y consecuente del pueblo venezolano.

Es tiempo de unidad para la defensa de la universidad, para asumir una lucha que luce larga y conflictiva, de allí la necesidad de construir una alternativa universitaria que se sustente en una política coherente con sentido estratégico, que se proponga como meta principal en esta etapa inicial, unificar a todos los gremios para ponerlos al servicio de la universidad y su comunidad, en la búsqueda de su rescate y preservación.

Consideramos que a la par de las luchas reivindicativas, se debe discutir amplia y democráticamente sobre la universidad y su futuro. Sobre el papel de la institución frente a la profunda crisis venezolana.

Recordando una estrofa de nuestro himno universitario, con la participación de todos podemos VENCER A LA SOMBRA.

¡Hacia las asambleas como forma de organización y participación democráticas!

Bandera Roja

Comité Político Local
Universidad Central de Venezuela

Caracas, julio de 2021.

 

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