MOVIMIENTO DE EDUCADORES SIMÓN RODRÍGUEZ

Exigimos un contrato colectivo con salario digno y seguridad social YA
Nuestra propuesta al magisterio y al país

Quedó evidenciado que cuando el magisterio activo y jubilado sale a la calle a pelear sus reivindicaciones, ha logrado que el patrono de turno ceda ante sus justas demandas. Ante la movilización y el exitoso paro del 14 de mayo, el gobierno anunció un insuficiente ajuste salarial de 50 %, el adelanto de las negociaciones de la nueva Contratación Colectiva y la repetida promesa de cancelar la totalidad de las prestaciones sociales a todos los docentes jubilados. Pero una vez desmontada la protesta por parte de las Federaciones Nacionales —lo cual fue incorrecto— el Estado-patrón se envalentonó y hoy pretende imponernos una inconsulta Reunión Normativa Laboral o Contrato Único con todos los sectores laborales que dependemos del MPPE, con la idea de seguir profundizando la desvalorización de la profesión docente y desmejorar aún más la calidad de la educación.
La lucha reivindicativa es por la dignificación de la profesión docente
Hoy nuestra profesión está desvalorizada por culpa de las políticas del Estado que a diario vocifera la poca importancia de los estudios, contraponiendo al conocimiento científico los supuestos “saberes” populares, para que la gente se desligue de los procesos científicos y no llegue a la comprensión de los fenómenos, de las cosas. El solo hecho de que se quiera equiparar el sueldo de un docente al del salario mínimo dice lo poco que representa la educación para este gobierno.
Ningún país alcanza su pleno desarrollo sin generación de conocimiento y las precarias condiciones de vida y de trabajo del docente venezolano está trayendo como consecuencia que los jóvenes no se sientan atraídos por la docencia, por lo que seguirán escaseando, sobre todo, los profesores de Física, Química, Matemáticas y Biología. Ello deviene en una pobre educación para los más pobres a quienes se les promedia sus calificaciones sin haber cursado estas vitales asignaturas-requisitos para la prosecución de estudios universitarios, los cuales enfrentarán en desventaja y minusvalía. Por este camino se desprofesionaliza la profesión docente y se le quita definitivamente la importancia profesional que tiene la ciencia pedagógica en la formación y construcción de ciudadanos y ciudadanía.
Los docentes se rigen por una ley especial y no somos sujetos de salarios mínimos
La importancia que hoy tiene para el magisterio el plantear la lucha de nuestras reivindicaciones en el terreno de la conquista de un salario digno, la contratación colectiva y la seguridad social de acuerdo con la elevada misión de nuestra profesión debe fundamentarse en el hecho de que nos regimos por leyes especiales, como la Ley Orgánica de Educación, el Reglamento del Ejercicio de la Profesión Docente, por tanto tenemos un tabulador de sueldos propio, la hora laboral es de 45 minutos y la jornada de trabajo es de 33,33 y 36 horas semanales. En función de estos presupuestos y las referencias del artículo 91 de la Constitución que establece que “todo trabajador o trabajadora tiene derecho a un salario suficiente que le permita vivir con dignidad y cubrir para sí y su familia las necesidades básicas materiales, sociales e intelectuales” y el artículo 104 de la misma, que dice: “El Estado le garantizará —a los docentes— la estabilidad en el ejercicio de la carrera docente, en un régimen de trabajo y nivel de vida acorde con su elevada misión” (cursivas nuestras), es que debemos exigir un salario digno.
La referencia no puede ser en consecuencia el equipararnos a los sueldos mínimos que están concebidos para trabajadores con poca o ninguna formación educativa y su finalidad según la OIT es evitar la condición de indigencia en la ciudadanía. Si a esto le sumamos el hecho de que el salario mínimo actual está por debajo de la canasta alimentaria (22.000 Bs, según el Cendas-FVM) entonces todo aquel que gana un salario mínimo vive en condiciones de indigencia. ¿Es esa la condición que debemos seguir aceptando y padeciendo los educadores venezolanos? La política salarial del gobierno ha deteriorado de tal manera nuestras condiciones de vida al extremo de colocarnos en situación de indigencia e imposibilitados de adquirir hasta la canasta alimentaria y menos aún pensar en la adquisición de un vehículo y una vivienda, pues ante la banca privada y del Estado no calificamos para créditos hipotecarios ni de vehículos. Adicionalmente no nos queda sueldo para invertir en nuestra formación intelectual, aspecto fundamental para el ejercicio esta profesión, pues nos vemos obligados a invertir más de dos terceras partes del sueldo en alimentos, realidad que también viven los colegas profesores del sector universitario. Para revertir esta realidad lo primero que debemos hacer es despojarnos de actitudes derrotistas y conformistas que desmoralizan las luchas del magisterio y nos impiden conquistar el tan anhelado respeto y reconocimiento social de nuestra digna profesión.
Propuestas de la Dignidad Docente en el marco del nuevo Contrato Colectivo
El nuevo Contrato Colectivo es nuestro instrumento para acordarnos con el Estado-patrón, no la Normativa Laboral o Contrato Único que quieren imponer el gobierno y su sindicato esquirol, en el cual debemos exigir que se haga buena la letra constitucional de “un régimen de trabajo y nivel de vida acorde con su elevada misión”. Proponemos en consecuencia:
1.- Aumento salarial. El nuevo tabulador de sueldos debe partir sobre la base del poder adquisitivo y no de ajustes porcentuales que se los devora la inflación, se trata de luchar por sueldos y salarios reales no nominales. Propuesta: Aumento de salario inicial que cubra la cesta alimentaria (Cendas-FVM, abril: Bs 22.603,99) para el Docente Bachiller con carga horaria de 33,33. A partir de allí se ajusta el resto de las categorías manteniendo o mejorando las actuales diferencias porcentuales inter-categorías existentes en el tabulador de sueldos, como una forma de premiar el mérito en la adquisición de mayores habilidades y capacidades para el ejercicio de la docencia.
2.- Corrección monetaria para el pago de las prestaciones sociales basada en la tasa de inflación del BCV y no en las tasas activas bancarias (referencia actual para calcular intereses por mora) ya que éstas nunca superan la inflación y por tanto las prestaciones sociales de los docentes, al no ser canceladas de inmediato, se devalúan con los años y pierden notablemente su poder adquisitivo.
3.- Jubilación automática a los 20 años de servicio con 100 % del último salario devengado por el trabajador de la docencia y con efecto retroactivo como lo establece la Ley Orgánica del Trabajo.
4.- Homologación del monto mensual del Cesta Ticket de acuerdo con la ley; hoy está entre 2.250 y 3.375 bolívares, extensivo a los docentes jubilados y pensionados.
5. Seguro de HCM ampliado, que cubra todas las patologías clínicas, tratamientos y medicinas y 100 % de cobertura, pues el mismo es un complemento del salario que el trabajador cancela con su fuerza de trabajo y no una regalía del Estado-patrono. El Bono de Asistencia al jubilado debe ser elevado a 3.000 bolívares mensuales.
6.- Ajuste automático al tabulador de sueldos de los docentes con el mismo monto porcentual con que se ajuste en todas las oportunidades el salario mínimo nacional.
7.- Con el fin de mejorar la calidad de la educación para nuestro pueblo, el MPPE debe garantizar:
  • Contratación e ingreso de todos los docentes que se requieran en las áreas científicas (física, química, matemática, biología etc.). De no existir suficientes docentes venezolanos en estas áreasproceder a contratar excepcionalmente docentes latinoamericanos profesionalizados en las mismas y paralelamente acometer un programa extraordinario de formación de docentes, otorgando incentivos como becas al monto del salario mínimo, pago de residencias y resto de manutención a los estudiantes que se matriculen para este programa.
  • Dotación suficiente y presupuestada anualmente de todos los materiales y recursos para la enseñanza que soliciten las autoridades académicas de cada plantel (incluye dotación para laboratorios, talleres e insumos para mantenimiento y limpieza).
  • Crear Unidades de Atención Integral al estudiante por parroquias y/o localidades dotadas de personal médico-odontológico, trabajadores sociales, psicólogos, docentes de educación especial.
Estas propuestas tienen el objetivo de frenar el grave deterioro de las condiciones de vida y de trabajo de los docentes, y con más razón aún el creciente deterioro de la enseñanza; estimular y atraer los mejores estudiantes de bachillerato a la carrera docente y de esta manera salvaguardar la educación democrática, científica, popular y de calidad para la sociedad venezolana.
¡El magisterio exige un contrato colectivo con salario digno y seguridad social ya!

¡A conformar los Comités de Educadores por un Salario Digno!

¡La lucha continúa por la conquista de la dignidad de la profesión docente!

¡Por una educación democrática, científica, popular y de calidad!

Movimiento de Educadores Simón Rodríguez


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