Comenzaba el año 2013 y en radio escuchaba que una joven había sido asesinada por un disparo mientras hacia Educación Física dentro de su colegio. Inmediatamente me arropó un sentimiento de rabia, dolor y angustia de lo que era nuestro país. Ya para ese momento la Escuela, como espacio de protección, se desdibujaba del pensamiento común. Fue un caso tan relevante noticiosamente que en ocho días el Ministerio Publico ya había presentado ante los tribunales de responsabilidad penal del adolescente a los tres implicados en el delito, e hizo nota de prensa informando este logro, y yo pensaba: ¿será que creen que eso es Justicia?

La joven Michelle Buraglia está muerta. No volverá a vivir. Su familia está destrozada. Solo pensaba en la víctima y en su entorno, pero también me preocupaba cómo lo asumían sus compañeros de clases, esos cercanos, que la conocían, con quienes ella habló de sus aspiraciones, sus metas y su cotidianidad; cómo se repone un adolescente a la pérdida abrupta, frente a sus ojos, de una amiga; cómo confían en la institución educativa para volver a sus espacios y no sentir el miedo propio de la inseguridad.

La última noticia que leí sobre este hecho se produjo doce días después. Solo doce días bastaron para que saliera del pensamiento de la gente un suceso tan estremecedor, y la noticia se refería a cómo los estudiantes se incorporaron a sus actividades y los talleres que hacía el Liceo para trabajar problemas como el Bullyng, el acoso escolar y la violencia.

Pero ese hecho no estuvo relacionado directamente con estos asuntos. La muerte de Michelle fue un hecho fortuito. La bala no era para ella. Pero lo relevante era cómo un joven de 16 años, estudiante, tiene acceso a un arma de fuego; por qué en horario escolar no estaba en su salón de clases y por qué decide llevar el arma a su colegio; por qué se sentía importante al tener un arma de fuego en su poder; por qué eso se convertía en una especie de “orgullo” frente al resto.

Ocho meses después, tuve la oportunidad –en el ejercicio de mis funciones como Consejera de Protección de niños, niñas y adolescentes- de conocer a uno de los adolescentes involucrados. Conocí su historia y la de su familia, me acerqué a la realidad del “victimario”. Fue un choque importante que meses después de verme afectada emocionalmente por un suceso tan dantesco, en el que mi análisis solo iba dirigido al sentir de la víctima y sus familiares, ahora me tocara ver a los ojos a uno de sus “victimarios”.

Este joven, de solo dieciséis años, quien ya estaba próximo -en ese momento- a cumplir un año de estar en una Entidad de Atención de Responsabilidad Penal del adolescente, llegó a mi oficina en búsqueda de protección. Antes de conocerlo a él, conocí a su mamá, una mujer joven. Apenas pasaba los treinta. Humilde, muy afectada y preocupada por su hijo adolescente y por su futuro. Una mujer venezolana correcta o por lo menos eso demostró al narrar que cuando su hijo llegó a casa y le conto lo que pasó en el Colegio, ella misma, sin chistar, lo presento ante las autoridades para que asumiera su responsabilidad, “si la tenía”.

A los días me tocó conocerlo a él. No sabía cómo reaccionar. Siempre en el trabajo que hacemos, que es para la protección, cuando estamos frente a quien ejerce violencia, uno entra en contradicción entre ser una servidora pública ecuánime o descargar en ese otro la indignación que produce lo que le haya hecho a un niño, niña y/o adolescente que requiera de nuestra atención. Cuando es un adulto la cosa es más sencilla, pero si es niño, niña o adolescente, pues la reflexión debe ser más profunda, para determinar las palabras justas que se debe utilizar, para que entienda que su acción afectó a otro, sin que uno se convierta en una agresora. Creo que ésta es la única situación en la que me ha tocado atender a un adolescente que, en su acción de victimario, afectó a alguien que ya yo no podía defender, porque murió.

Cuando llegó el momento de conversar con el adolescente, se desmontó en cuestión de segundos todo mi discurso. Frente a mí tenia a un adolescente de 16 años que aparentaba mucho menos, muy tímido y afectado, asustado y contrariado. Estaba recibiendo tratamiento psiquiátrico porque en su estadía en la “Entidad de Atención”, esa que debía educarlo para reincorporarse a la sociedad, atentó en dos oportunidades contra su vida, sufrió varios ataques de pánico, que generaron una medida provisional para que recibiera la atención debida en un centro especializado.

En su discurso sobre lo que pasó ese 8 de enero, él realmente no tenía una responsabilidad directa, o por lo menos esa fue la apreciación que me hice cuando conocí los detalles, por lo que no debió tener el mismo tratamiento que los otros dos implicados. Él fue llamado por un compañero para que viera lo que este traía -el arma de fuego-, y luego, sin saber que pasaría, vio cómo su compañero la accionó y disparó. Esa fue su participación, o por lo menos fue lo que conocí del hecho. Sin embargo, al ser un hecho tan noticioso, supongo que para la justicia lo importante era que la opinión publica conociera que eran tres los involucrados y que los tres estaban ya detenidos y con sanciones establecidas, y que en definitiva el Estado había hecho justicia. ¿Será que eso es hacer justicia? El joven hoy ya es mayor de edad, pero los ataques de pánico continúan y su estabilidad emocional nunca volvió a ser la misma.

La segunda Michell

Hoy, 13 de marzo han pasado 22 días de la muerte de Michell Longa, una joven estudiante que se encontraba en proceso de gestación y que murió a causa de una golpiza que le propinaron tres compañeras de clases. Apenas una E al final del nombre la diferencia de la anterior.

El hecho se conoció desde el 20 de febrero. La última noticia que salió en medios sobre este hecho fue el 25 de febrero. Solo cinco días y ya no es noticia, ya no se habla de ella. Mucho menos tiempo que en el caso anterior. El hecho fue calificado como “brutalidad, salvajismo, barbarismo” y a pesar de ello ya pasó.

Para el día 22 de febrero ya las tres implicadas estaban en centros de reclusión. La mayor de edad en el INOF y las adolescentes a la orden de los Tribunales de responsabilidad penal adolescente. Pareciera que solo con identificar a los victimarios y encarcelarlos hubo justicia, pero estos hechos, el primero de 2013 y este de hace unas semanas, no se resuelven solo con cárcel para los victimarios, la cosa va mas allá.

El primero estuvo relacionado con la posibilidad casi libre de portar un arma de fuego en Venezuela y con el concepto de Poder que la misma le otorga a quien la posee. Pero el segundo es un tanto más complejo, porque tiene que ver con la educación. Es un hecho que pudiera decir nunca antes visto en el país. Una muerte por un trabajo escolar tiene que ver con la cultura, con la forma en que formamos a los niños, niñas y adolescentes, con los fundamentos que sustentan la acción pedagógica, con la competencia como base en donde el resultado y la nota es más importante que el proceso de aprendizaje.

Cuando conocí este hecho lo primero que pensé fue: ¿Habrá intervenido la docente que asignó la exposición como actividad formativa? ¿atendió esta situación antes de que concluyera las actividades escolares? ¿Pudo, en caso de atenderlo, frenar la ira que le generó a las victimarias, la decisión de Michell de presentar sola su exposición, en virtud de haberla realizado sola? ¿Por qué les da ira la decisión de Michell a sus victimarias, si ellas son conscientes que no participaron? ¿Aspiraban ser incluidas y obtener nota, sin haber participado en la elaboración de la actividad? Todo eso pensé solo el ámbito escolar. Luego, pensé ¿Cuánto tiempo duraron las agresoras golpeando a esta joven, para hacer tanto daño que la llevaron a un coma, a la pérdida de su bebé y posteriormente a la muerte? ¿No había gente cerca del sitio donde sucedió el hecho, siendo una zona residencial? ¿Por qué no las separaron? ¿Será que más bien las auparon a continuar la pelea, como vemos en los colegios con el espantoso “pelea, pelea, pelea”?

Son muchas las interrogantes, y todas nos llevan a reflexionar sobre la sociedad en la que vivimos y si vamos mas allá, en la educación que impartimos y que recibimos. ¿Cuándo la Escuela dejó de ser un espacio de protección y seguridad, para convertirse en uno de los espacios de mayor riesgo para la Integridad Personal para nuestros niños, niñas y adolescentes? Peor aún, ¿cómo incentivamos a nuestros hijos e hijas a ir a la Escuela si sabemos y somos conscientes que estas cosas pasan y no hay quien las atienda o ataje a tiempo?

Ante estos hechos, que demuestran una inminente descomposición social, también cabe preguntarnos: ¿por qué si los catalogamos de barbarie y salvajismo, en una semana se pasa la página y olvidamos lo sucedido, nuestros hijos e hijas siguen yendo a esos espacios? ¿Por qué no hay una reacción de la población para frenar estas situaciones? Cuando llegaremos al fondo, en la recién estrenada película animada SING o CANTA que pude ver esta semana, dicen que después de tocar fondo lo único que queda es subir. Inmediatamente pensé en Venezuela. ¿cuándo le tocará subir? ¿cuánto más debemos vivir para que eso suceda? ¿cuántas Michell o Michelle deben morir para que toquemos fondo y decidamos que es momento de avanzar y salir del hueco al que nos han ido empujando.

Esta semana, en el Consejo de Protección en el que trabajo, he atendido cuatro situaciones de violencia dentro de escuelas. En todas, la Directiva de las instituciones manifiestan abiertamente y sin tapujos su incapacidad para atender estos hechos violentos. “Se nos escapó de las manos” es la respuesta recurrente. Y no es falso. La dinámica social, esa descomposición de la que hablamos muchos, termina arropándonos.

¿Dónde queda entonces la acción pedagógica; la Escuela como ente formador de ciudadanos; el espacio de construcción de una ciudadanía para la convivencia y la tolerancia? Definitivamente, la destrucción causada al país abarcó todos los sistemas y el educativo no se quedó atrás. Desde los cambios del currículo educativo, el deterioro de infraestructura, hasta la desvalorización del trabajo docente, hacen que cada día más la educación disminuya en su calidad. No se trata de que vayan presos quienes matan a un estudiante. Se trata de que no haya más estudiantes muertos, ni dentro ni fuera de los colegios. Se trata, de que no nos sintamos en la posibilidad de agredir al otro por una diferencia. Se trata de que la violencia no se convierta en la estrategia absoluta para la resolución de los conflictos. Es definitivamente una responsabilidad del Estado retornar a la Escuela, ese manto de protección que alguna vez tuvo. Que inicie con la dignificación de la profesión docente, que se encuentren dentro del grupo de profesionales mejor pagados, porque son los responsables de ofrecernos un futuro más promisorio ya que en sus manos está la formación como ciudadanos de nuestros niños, niñas y adolescentes. Que brinde seguridad para ir y volver a la escuela, a niños, niñas, adolescentes, docentes, directivos y personal administrativo y obrero. Que el nuevo currículo vaya dirigido a una formación integral, de los temas que realmente son necesarios para vivir en sociedad y construir país. Que los docentes, por naturaleza, tengan el compromiso y la convicción de involucrarse en la vida de sus estudiantes, que los conozcan, que sean cercanos para que logren incidir en la formación integral de los estudiantes. Que la educación nos ofrezca la capacidad y la conciencia de indignarnos ante la más mínima injusticia y que nos forme para exigir a quienes tienen responsabilidades la solución de los problemas que nos afectan. En definitiva, que NO naturalicemos la violencia y los hechos dantescos que hoy parecen más cotidianos, que la educación nos humanice de verdad y nos convierta en actores transformadores de nuestras realidades. Una educación para la vida y no para la competencia. Una educación que nos dé el impulso para salir del hueco en el que se hundió Venezuela.

7 Comentarios

  1. El tema de la violencia escolar cobra vigencia con este lamentable caso. Creo que el Estado se lava las manos solo con dar cárcel a los culpables en tiempo record, dar más tallercitos a los docentes y una opinión que hace pública el viceministro, que seguramente considera ser muy avanzada teóricamente, pero que no atina en el verdadero problema que viven las Instituciones escolares y la sociedad en general, ya que no reconoce la atención integral que debe dar el Estado, el desmejoramiento y el descuido de gran magnitud que han tenido hacia el sector en los últimos 18 años; vemos así las condiciones de miseria a las que tienen sometidos a los docentes, con salarios que dan indignación extrema ante el poco poder adquisitivo que representan; los niveles de mediocridad que se evidencian en las jerarquías del sistema escolar, con el otorgamiento de cargos donde los méritos, la experiencia y la formación no es lo determinante, sino la adulancia política en muchos casos; un currículo escolar y unas condiciones de la evaluación que solo sirven para maquillar cifras del gobierno bolivariano, pero no para educar verdaderamente; el abandono de las infraestructuras y los recursos que ameritan las estrategias y programas para los aprendizajes, entre otros problemas, poco motivan los ánimos, y casos como los de Michelle, intentan pasar de forma desapercibida en la cotidianidad.
    En los problemas sociales no existe un fondo que podamos tocar, porque cuando pensamos que hemos llegado a lo más bajo, resulta que aún se puede seguir bajando, siempre se puede estar peor, creo que sí hemos llegado es a los extremos de la desdicha y por eso es hora de que nos organicemos para una rebelión democrática, es la hora del pueblo, no sigamos esperando mesías.

  2. de antemano pido disculpa pues en la estructura del texto se nota el profundo trabajo investigación realizada en cuento a los puntos de vista victima victimario pero difiero totalmente en la responsabilidad que en el mismo le confiere a la escuela y/o institucion de espacio para el resguardo de la seguridad cuando existe un trasfondo cultural latente y en constante crecimiento donde el hogar ( casi extinto) no apoya la fase de crecimiento de sus integrantes, nada hacemos con evaluar la academia cuando los ciudadanos no asumen que son ellos los crian y forman el verdadero futuro de este pais no es la escuela es el hogar, la institución lo profesionalia y los confronta con las diferentes situaciones del entorno social pero que hacer cuando el chico o chica no recone en sus pares de iguales esa igualdad y la palabra respeto va ligada a intimidación y violencia .

  3. Excelente artículo, pienso que el sistema educativo está plagado de problemas y sólo les preocupa la foto que le llega al líder. Supervisores, directores, trabajadores de la ONA, Consejo de Protección del menor, etc., todos hacen actividades, talleres, ponencias pero sólo les preocupa la foto, el video para llevárselos a sus jefes y vean que “están trabajando”, sin embargo, ninguna de dichas actividades son efectivas, no hay voluntad para que todo sea resuelto. Lamentablemente, la violencia nos arropó, muchas veces la impotencia y el miedo acompaña la labor docente. Muchos docentes no denuncian porque se exponen a ser víctimas de jóvenes delincuentes que hay en los liceos capaces de tener bandas armadas dispuestas a todo por mantener su negocio. El docente de hoy está atado de manos. Es difícil nuestro trabajo.

  4. Aunque coincido con la autora de este artículo en que en nuestra amada Venezuela debemos hacer algo para que la Escuela y las aulas de clases se vuelvan un lugar seguro, confortable y agradable, difiero completamente en eso decir que como la Escuela es el ente formador de ciudadanos y a la vez asumir que la Escuela tiene el rol de formar en valores, principios, moral y buenas costumbres.
    Aunque muchos critiquen lo que voy a decir y aunque muchos digan que la escuela y el docente son culpables y responsable de todo.
    Para iniciar, voy a ser clara y directa para recordarles algunas cositas:
    1) En la escuela, liceo, universidad no se ve una asignatura denominada valores, ni otra denominada moral, ni respeto, ni nada de eso existe en el currículo de educación básica o media.
    2) En la universidad alguien que haga un profesorado o licenciatura en Educación (en cualquier especialidad) nunca cursa una asignatura como: desarme escolar, abordaje de la delincuencia estudiantil, penalidad y legalidad educativa, enseñanza de valores, enseñanza del respeto, enseñanza de moral y buenas costumbres, ni nada de eso, ni similar existe en el currículo de educación de ninguna de las universidades del país.
    3) En ninguna de las universidades venezolanas donde exista la carrera de educación existe una especialidad como Educación mención valores o moral.
    4) Ninguno de los tres puntos anteriores existe por la simple y sencilla razón que: NO ES LABOR DE LA ESCUELA ENSEÑAR VALORES. Esta es una tarea, cuya obligación corresponde al hogar y a la familia. Si bien es cierto que la escuela como institución puede y debe reforzar, además de velar porque la educación en valores sea llevada a cabo por la familia. Pero eso es solo obligación y deber de los padres, la escuela solo debe limitarse a instar a los jóvenes a mantener sus valores y principios y a hacer los llamados necesarios a los padres para que corrijan en el hogar, cuando se detecten ciertas situaciones que se desalineen de los principios éticos y morales.
    5) La tarea primordial de la escuela es enseñar academia (por eso las asignaturas y contenidos que en esta se imparten son de esa índole). El reforzar en valores es solo una tarea secundaria de la escuela, una tarea de complemento y de apoyo para las familias y para la sociedad.
    6) Lo anterior es sustentado en Artículo 102 “de la CRBV (aunque digan lo contrario): La educación… El Estado la asumirá como función indeclinable y de máximo interés en todos sus niveles y modalidades, y como instrumento del conocimiento científico, humanístico y tecnológico al servicio de la sociedad. La educación es un servicio público y está fundamentada en el respeto a todas las corrientes del pensamiento, con la finalidad de desarrollar el potencial creativo de cada ser humano y el pleno ejercicio de su personalidad en una sociedad democrática basada en la valoración ética del trabajo y en la participación activa, consciente y solidaria en los procesos de transformación social, consustanciados con los valores de la identidad nacional y con una visión latinoamericana y universal. El Estado, con la participación de las familias y la sociedad, promoverá el proceso de educación ciudadana…
    LOE. Artículo 7, “…Las familias tienen el derecho y la responsabilidad de la educación religiosa de sus hijos e hijas de acuerdo a sus convicciones y de conformidad con la libertad religiosa y de culto…”.
    7) En la actualidad, la realidad venezolana apuesta el boom o moda de enviar a los niños (as) y jóvenes a los centros educativos a que se les cuide, atienda, enseñe en academia y hasta en valores, sin embargo, que la mayoría haga eso a la magnitud de parecer ya “normal” y obligatorio, no quiere decir que eso sea así, ese no es el deber ser, el deber ser es que la familia enseñe a sus hijos de límites y de respeto por el prójimo, que la familia enseñe y eduque en principios y valores, que enseñe de acuerdo con sus corrientes de pensamiento y sus creencias de religión o credo (pensando en el bien de la sociedad y de la ciudadanía por su puesto).
    Por su parte el Estado asumirá la educación como instrumento del conocimiento científico, humanístico y tecnológico al servicio de la sociedad. Tomando en cuenta el respeto a todas las corrientes del pensamiento y convicciones, con el objeto de desarrollar el potencial creativo de cada ser humano a objeto de lograr una sociedad democrática basada en la valoración ética del trabajo.
    Conclusión la familia debe educar por el bien social, como civilización que somos; el Estado atreves de la escuela refuerza la educación del hogar para lograr la valoración ética del trabajo. Así que el decir y exigir que los docentes tengan el compromiso y la convicción de involucrarse en la vida de sus estudiantes, que los conozcan, que sean cercanos para que logren incidir en la formación integral de los estudiantes, no es más que una solicitud dantesca (hablando en el vocabulario de la autora), el docente puede pero, no es su deber, ni obligación, eso lo que significa es que se le exige al docente atribuciones que no les corresponde, ese llamado debe hacerse es a las madres y padres de familia, exigirles que se involucren con la educación de sus hijos y que dediquen tiempo para formarlos en valores, así como lo dedican a ver telenovelas y a cervecear en el bar de la esquina, que dejen de ver a la escuela como una guardería en lugar de verla como un centro de formación.
    Como dijo alguien por acá: QUIENES CRÍAN Y FORMAN EL VERDADERO FUTURO DE ESTE PAÍS SON LOS CIUDADANOS, NO ES LA ESCUELA, ES EL HOGAR.
    8) Los invito a educar a sus hijos y a ponerse en los zapatos de docentes, maestros y profesores de aula, en lugar de exigirles tareas que no son propias de sus funciones y que si son responsabilidad de ustedes como padres y madres de familia. El docente de la actualidad debe combatir con exigencias inauditas como estas, con condiciones de trabajo inhóspitas debido al abandono de las infraestructuras (colegios en alto riesgo por falla sísmica, nivel freático, daños de infraestructura entre otros), demasiados estudiantes por aula, exceso de años de servicio para una carrera tan estresante y agotadora (lidiar con un grupo de 30 a 35 personalidades diferentes en 90 minutos, salir de esa aula e ir con otro grupo durante otros 90 minutos y así con 4 grupos en un día, para atender entre 120 y 150 estudiantes diarios, durante 25 años, donde todos adolecen de algo: que mama no me presta atención, que papa es un borracho, que mi hermano es malandro, que vivo con mi abuela porque mis padres murieron, que uno tiene dolor de muela que uno consume droga y la otra esta embarazada de su segundo bebe, que Juana le quito el novio a Maria y que Yosguar le tiene pique a Neikelson y un gran etcétera, usted me dirá, es fácil juzgar y criticar y decir ¿será que la docente no hizo algo para que las niñas limaran las asperezas por la exposición?, oiga en un aula de clase se tiene a un (1) docente, no a un pulpo, ni todero, ni multitodo, el que es docente sabe de lo que hablo, sabe que toca ser de docente, madre, padre, hermano, amigo, orientador, psicólogo, psicoterapeuta, medico, ingeniero, conuquero, artesano, manualista, electricista, obrero, secretario, director de obras y lo que salga, TOCA SER EL COMPLETO TAPADERA DE LAS FALLAS DEL GOBIERNO), además también se expone a la inseguridad en el lugar o zona de trabajo, escasez de recursos y material didáctico para aplicar las distintas estrategias en el proceso enseñanza – aprendizaje, irrespeto por parte de estudiantes y representantes, irrespeto del patrono, incumplimiento del patrono de los derechos y políticas de seguridad social, entiéndase no cuentan con seguro médico, no tienen facilidad para adquisición de vivienda, tampoco para adquisición de automóvil o cualquier tipo de crédito y ni hablar, TAMBIÉN TIENEN UN SALARIO MISERABLE que no alcanza ni para el mercado, menos para las necesidades básicas, yo en lugar de salario, más bien le llamo colaboración para el pasaje.

    • Yileima y Vanes: Quizás tenemos contradicciones sobre el concepto de educación que defendemos, mas allá del establecido en la LOE. Mi crítica es al sistema, no a los docentes, los docentes son consecuencia del primero, en el mismo artículo planteo las limitaciones y complejidades de la docencia y educación en Venezuela y la urgencia de un cambio radical en ellas para lograr una mejor educación. Pero para mi la Educación no debe ser una mera formación en ciencia y tecnología, una capacitación de los NNA para que sean trabajadores explotados en un futuro o por lo menos las tres primeras etapas del sistema educativo no deben ser pensadas con ese objetivo, porque antes de ser trabajador, se debe ser humano, persona, ciudadano. La escuela es el primer espacio de socialización de los niños y niñas, por tanto el maestro es quien acompaña y guía ese proceso. La formación de los seres humanos como ciudadanos es un acto colectivo, nunca individual, por eso es que se da en la escuela. Los valores y la ética, así como la cultura que determinan la condición ciudadana de un ser humano, es un asunto de la escuela y la sociedad. Los maestros ofrecen el más elevado puente entre el mundo y los ciudadanos que tenemos y el mundo y los ciudadanos que tendremos, de allí su papel fundamental y la necesidad de su dignificación y valoración como tal. Por tanto, no se trata de si a los docentes en su formación reciben una asignatura que se llame valores o ética, se trata de que la dinámica educativa y pedagógica les permita a los niños y niñas construirse y construir en colectivo conceptos de ética y valores que además se ejercen en la cotidianidad y rutina académica y que va ligada al ejemplo de su maestro y la forma en que esté se relaciona con los ellos y ellas. Creo más en una educación liberadora, una que fomente la conciencia del ser social de los niños, niñas y adolescentes, del papel que deben cumplir en la sociedad como parte de ella y en el proceso de convivencia con los y las otras. Esa educación al estilo bancario, ha aportado mucho al desastre que hoy tenemos, esa idea de que los NNA son ignorantes y vasos vacíos que van a recibir el conocimiento del todopoderoso/sabio, y ya, culminando así el proceso formativo, no es educación y no debe ser la que defendamos. No quiere decir, en ningún caso y no lo planteo en el artículo, que la familia no tenga una responsabilidad importante en la crianza, que es fundamental, pero como es un ciclo constante, esa familia que debe formar a los NNA, es la que fue formada por la escuela que hoy tenemos, entonces que fue primero el huevo o la gallina, he allí el dilema. Con el artículo buscó ilustrar la responsabilidad del Estado, la responsabilidad de reestructurar las bases que guían a la sociedad en general (incluye escuela y familia) y la filosofía pedagógica que sustenta la educación en Venezuela. Yo apuesto por una educación para la vida, para los seres sociales, para la convivencia y la tolerancia, para la conciencia y la transformación. Una educación que busque una discusión constante de la realidad y de como nos involucramos en ella. Una construcción constante del conocimiento en una relación de horizontalidad, que generaría un conocimiento más duradero y más cercano a la vida misma y en definitiva haría a los NNA más humanos. Gracias a ambas por su lectura y opinión, y gracias por ofrecerme la idea para un siguiente artículo. Saludos.

  5. Ante todo mis respeto a la profesional por su excelente trabajo de investigación publicado es este portal sobre el tema de la estudiante Michell que circula en diversas redes virtuales sobre este terrible suceso, aunque no soy docente, tengo algunos familiares en la docencia quienes en tiempos del ciclo diversificado vivimos hechos similares sin que trascendieran al nivel noticioso nacional me quiero referir a la manipulación de un arma de fuego por un adolescente dentro del plantel y el aula donde cursaba un familiar y la aptitud de discreción que tuvimos que asumir ante amenazas e intimidaciones por parte de alumnos y personal del plantel responsables de la seguridad del plantel sus directivos asumieron una actitud de extrema defensa conjuntamente con la Zona Educativa de aquel entonces, algo similar deberá estar pasando en este liceo de Caricuao donde cursaba Michell. Aunque es un hecho aislado debo reconocer que muchos padres y representantes estamos contestes sobre ciertas actividades de nuestros representados pero preferimos callarnos para evitar males peores. Al parecer el incidente lo provocó la elaboración de un trabajo de investigación asignado por una docente a los cursantes y lamentable decisión que le costo la vida a la joven el hecho de no contar con la ayuda de las homicidas la llevo a la muerte. El escrito de manera sabia señala al sistema como culpable, pero quienes hemos vivido en carne propias los hechos conocemos de la poderosas garras del sistema que abarca más allá de lo que pueda señalar la autora del presente trabajo investigativo. Saludos

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