Hasta el 19 de abril fui uno más del montón. Uno más de los que enfrenta al régimen de Maduro, quizás más consciente de la crisis política, económica y social que atraviesa mi país,  pero uno más. Ese día ingrese a las cifras de personas víctimas de la represión del régimen por disentir.

Como activista y defensor de los Derechos Humanos y militante del partido Bandera Roja, me encontraba al frente de la protesta y fui alcanzado por una bomba lacrimógena que me golpeo en la cabeza. Debo reconocer que corrí con suerte, a diferencia de Carlos Moreno, un adolescente de 17 años de edad que en Caracas, en la mañana de este día, perdió la vida en manos de la intolerancia de otros venezolanos afectos al régimen, muy al estilo de las SA o Camisas Pardas en la época de asenso de Hitler al poder, quienes tenían la tarea de reprimir todo tipo de organización civil o política que se oponía a la ideología Nazi.

En tal sentido, sentí que era mi deber trasmitirle este mensaje a todos los Venezolanos a todos!… Sin excluir ni distinguir por su posición política, status social, raza o religión. No me rindo, resistiré en la lucha y continuare en la calle elevando mi voz para corear las consignas de quienes marchan a mi lado, porque la salida a esta crisis está en la calle y solo la presión de los gremios sindicales, amas de casas, de los estudiantes, profesionales, la clase obrera y todos aquellos que contribuirán con el restablecimiento del hilo constitucional en nuestro país, con la reconstrucción del aparato productivo y el rescate de nuestra economía. Pero este proceso comienza en la calle, no en nuestros puestos de trabajos ni en nuestros hogares, por eso, Ahora le Toca al Pueblo.

Estoy cansado de mirar cómo los partidos políticos de escaza trayectoria se roban el protagonismo con el apoyo de poderes economicos de vieja data, y negocian a las espaldas de todos los venezolanos con el Gobierno, o cómo intentan imponerse a la voluntad de los estudiantes en las marchas solo para figurar de héroes, cuando quienes verdaderamente enfrentamos con valentía al régimen sufrimos la peor parte de la represión.

Estoy cansado y muy triste de ver cómo cada día familias enteras hurgan en la basura para conseguir alimentos, o cómo cada día nos encontramos con más niños en situación de calle o cómo la delincuencia a diario enluta a decenas de familias y mientras todo esto pasa, aún hay quienes se quedan en casa y otros estamos entregando nuestras vidas en las calles para enfrentar a quienes ya tienen 17 años gobernando y se han enriquecido con el dinero destinado a construir una mejor infraestructura de los servicios básicos, garantizar un nivel de vida adecuado y lo más primordial, garantizar nuestro derecho a la vida.

No intento llamar a nadie a la reflexión. Solo creo, ciertamente, que Ahora le toca al Pueblo rebelarse.

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