Lo que Bandera Roja alertó desde 2014 hoy se confirma jurídicamente. Venezuela vive una #Dictadura que hasta que pudo usó el disfraz democrático y acaba de quitarse la hoja de parra que la cubría. La mafia gobernante ha dado su último paso al filo de la precaria legalidad y ha violado incluso la propia Constitución que ellos impulsaron. Hoy, estamos ante las acciones desesperadas de un proceso dictatorial que comenzó a afianzarse cuando en 2015 perdieron irremisiblemente la mayoría en el Parlamento.

También queda en evidencia que solo una estrategia de lucha incansable y de unidad verdadera, que trascendiera lo electoral sin negarlo, era lo que correspondía para frenar y derrotar el avance dictatorial. Hoy, han sido defenestrados los únicos representantes de un poder con legitimidad de origen y fruto de una elección popular, por parte de un poder usurpador que ni ha sido electo por el pueblo ni tiene la moral ni la ética para legislar. Hoy, ha sido derogado, por ese grupo mafioso, el voto popular y sus efectos sobre la República. Ha sido eliminado el derecho al voto.

Las sentencias 155 y 156 de la Sala Constitucional del TSJ no solo persiguen anular la democracia de facto y establecer la dictadura absolutista de la mafia gobernante. Ellas buscan, además, burlar abiertamente el control del poder parlamentario sobre las políticas económicas del Estado. Tratan de zafarse las manos para la extracción indiscriminada y discrecional de las riquezas minerales de nuestro suelo y adelantar la firma de contratos para aumentar el endeudamiento internacional de nuestro país, lo que compromete gravemente a la nación de manera arbitraria con las potencias imperialistas.

Con estas sentencias, la #Dictadura —como siempre la hemos definido— ha quedado desnuda ante el mundo. No hay país medianamente cuerdo que no reconozca el zarpazo artero contra la democracia en Venezuela. Pero no basta con que en el mundo se reconozca hoy la dictadura en nuestro país. Es preciso que todos los venezolanos entendamos finalmente que no se trata de un simple conflicto de poderes. No es un asunto entre los diputados y los que gobiernan.

Venezuela, con estas sentencias, está fuera del estado de derecho internacional y la actuación del TSJ no solo constituye un abuso de autoridad en sí, sino que es el afianzamiento de la entrega de nuestra soberanía para fines particulares de una camarilla saqueadora, represiva y corrupta, que debemos enfrentar con todas las fuerzas.

Los artículos 333 y 350 de la Constitución amparan cualquier Rebelión Democrática ante una #Dictadura que se pretenda imponer. No se trata de resistencia civil porque ya el asunto no es resistir. Se trata de avanzar en la lucha, en todas las formas y maneras, con todos los sectores y bajo el imperio de la más amplia unidad, en el enfrentamiento a una #Dictadura, implantada en las narices de los venezolanos y del mundo.

Al amparo de esos artículos vigentes de la Constitución, le toca al pueblo rebelarse, activar todos los mecanismos de lucha y de organización en todos los sectores civiles, militares, policiales, públicos, ciudadanos, de “todo ciudadano investido o ciudadana investida o no de autoridad”, para “colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia”, para restituir la Democracia. Es necesaria la organización ciudadana en Asambleas Populares y de acción. Debemos avanzar muy juntos quienes estamos dispuestos a rescatar de forma innegociable la democracia, el bienestar, la libertad y la paz. Bandera Roja estará en esta labor en la primera fila de las luchas, junto al pueblo.

Bandera Roja desde ya anuncia su respaldo y presencia activa en todas las convocatorias dirigidas a enfrentar la #Dictadura y rescatar el estado de derecho. Ha llegado la hora de la patria y el pueblo sabe que sólo una presión fuerte y sostenida podrá conducirnos al triunfo de la democracia y la libertad. A luchar.

Abajo la dictadura
¡Ahora le toca al pueblo!

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