Ha sido una tendencia querer dibujar a los caídos desde la perspectiva de mentes interesadas. Persuaden muchas cosas, sobre todo, ese afán de querer depositar en quien homenajeamos, nuestras propias creencias o convicciones. Sean subalternas o muy nobles, hacerlo es una aventura que generalmente ha sido usada de manera interesada. Por ejemplo, en quienes cayeron en Cantaura, en combate desigual. También Tito, El Motilón, Noel, Américo Silva, entre otros, corrieron la misma suerte. El régimen chavista les echó mano y hacen hoy de ellos una estampa que los coloca a su lado. El caso de Belinda parece más nutrido. Ya no solo se trata del Gobierno. También otros buscan este mismo propósito.

No podemos atrevernos a definir qué estaría haciendo nuestra heroína en los actuales momentos. Muchos en nuestro partido, quienes la conocieron muy de cerca y en distintos momentos, confían en que estuviese hoy en las filas de la organización, apoyándose en la idea que tienen de joven revolucionaria y comprometida con Bandera Roja, su partido, tal como lo refleja en su Carta a una señora amada que acabo de leer.

En cualquier caso, a Belinda no la podemos recordar desde nuestra perspectiva. Tenemos que escudriñar en su legado. Su ejemplo. Ejemplo para la juventud. No podemos hacer una proyección de Belinda ni de nadie, que no sea con base en su legado.

Si partimos de esa sentencia de Marx que establece que el ser social determina las formas de conciencia, entonces tendríamos que sumar los distintos vaivenes en el camino de la gente, para poder orientarnos en cómo sería una vida, en un sentido u otro. Por eso, preferimos recordar… recordar a quienes dieron su vida por la revolución, tal como fueron sembrados en su momento.

Belinda se destacó por su firmeza y entereza desde que ingresó a las filas del partido. Comenzó en labores clandestinas y, al lado del frente militar, logró ganarse la confianza por su firmeza y disposición para realizar tareas que suponían un riesgo personal muy elevado. Pero a su vez, Belinda se destacó como dirigente estudiantil. Sus cualidades la fueron proyectando en los problemas académicos y gremiales y esto la fue acercando a los estudiantes y a quienes dirigían entonces el movimiento. Fue en ese momento en el que se discutió con Belinda el inconveniente de seguridad que implicaba esa doble actividad. Era un momento de decisión y fue necesario jerarquizar por su labor política en el movimiento estudiantil y académico. A pesar de su resistencia inicial, logró destacar de inmediato hasta conquistar la máxima representación gremial de la escuela de Trabajo Social.

Belinda fue fiel a Bandera Roja siempre, pero eso nunca supuso una actitud complaciente y seguidista. Contaba con esa virtud que a muchos desagrada, como es la del criterio propio. Eso la llevaba a formarse opiniones controversiales. Pero también Belinda era acuciosa para formarse sus criterios, que generalmente eran resultado de una reflexión crítica. Esto le permitía opinar siempre en relación con asuntos comprometedores, con la propiedad del caso.

Pero Belinda, como vemos, no solamente lucho contra la represión. Eso hubiese sido una cosa muy buena. Belinda también luchó en la defensa de los derechos humanos, y eso también fue algo muy bueno. Belinda también se destacó en el combate ideológico y en la academia. Eso también fue algo muy bueno. Pero Belinda fue más allá. Abrazó el proyecto político de Bandera Roja desde su estrategia por la conquista del socialismo. Ese fue el compromiso fundamental de Belinda. No podemos reducir su compromiso a un aspecto parcial de la lucha revolucionaria. Belinda abrazó un proyecto político para la humanidad.

Por estas razones es un mal homenaje a Belinda manchar cualquier actividad en su nombre con sectarismo de cualquier tipo. Si de algo no estaría satisfecha, es que dejaran a un lado a quienes la formaron y acompañaron en el camino de la lucha revolucionaria. De eso el chavismo ha dejado una escuela. Apropiarse de otros porque no cuentan con héroes propios. Por eso, buscan acompañar a los mártires con ejemplos de vida poco edificantes. Es lo que sucede cuando mendicantes del régimen actual, por la necesidad de algo de honor, se valen de los héroes revolucionarios. Esa ha sido una práctica común en el revisionismo de toda ralea.

Tengo que señalar las limitaciones reales de quienes estamos en la obligación de recordar y recrear siempre su memoria y ejemplo. La vida ya nos permitirá realizar en algún buen momento esa noble tarea. Desde Bandera Roja siempre haremos los esfuerzos por reivindicar a quienes formaron parte de las filas de nuestro partido, y abonaron con su sangre este camino que aún seguimos andando. Pensamos también que debe quedar claro que se trató de gente que cayó guiada por nuestras ideas, hoy tan firmes como ayer.

Aun cuando haya quienes con un interés u otro, buscan reivindicar para SÍ la personalidad de algún cuadro o militante de Bandera Roja, no es de extrañar que busquen desdibujar el compromiso del caído para esconder sus vaivenes actuales. Hay quienes dicen que Bandera Roja torció su rumbo, que ya es otro partido. Nada más lejos de la realidad. Bandera Roja es fiel a su compromiso, a su doctrina, el marxismo leninismo. Si no, veamos los aportes en teoría y práctica durante todo este tiempo. Asumiendo la vanguardia de la lucha contra la dictadura en todos los terrenos, hemos afianzado nuestras ideas en la lucha por el socialismo científico, aun cuando la política concreta nos haya llevado a alianzas con sectores burgueses diversos, muy a pesar de lo cual insistimos en aquélla sentencia de Lenin, que invita a mantener firmes nuestros principios a sabiendas de tener compañías que distan mucho de nuestra trayectoria, doctrina y sentido ético y moral de la política. También hemos sido y seguimos siendo vanguardia en ese terreno.

Por todo esto, el mejor homenaje que podemos hacer a Belinda es seguir siendo consecuentes con las ideas por las que ella luchó y cayó abatida por balas asesinas en una jornada contra la represión. Belinda sigue en nuestros corazones y también en nuestra conciencia. Representa, junto a tantas mujeres revolucionarias del partido, un ejemplo de vida. De consecuencia sin dobleces. Ejemplo a seguir sobre todo en un momento en el que sufrimos una dictadura que alza las banderas del socialismo para cometer tropelías antinacionales y contra el pueblo. Tu nombre, Belinda, está junto al de Noel, al de Freddy, Mauricio, entre otros, para solo nombrar a quienes desde la UCV dieron su aporte por la revolución socialista. Todos ellos son dignos representantes del legado que ha brindado Bandera Roja en la lucha por una verdadera revolución.

Honor y gloria a Belinda Álvarez.

13 de abril de 2018

Carta a una señora amada, escrito en 1990 por Belinda Álvarez

 

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