Quienes nacimos en San Juan de los Morros, hoy, antes y después, conocemos un pueblecito que no termina de ser ciudad y no se parece a las típicas capitales modernas de los estados de un país rico.

Mi querido San Juan de los Morros, sigue con las mismas calles principales de siempre e infraestructuras abandonadas, sin negar que por obligación del tiempo, el desarrollo comercial, el crecimiento poblacional y los chanchullos gubernamentales, se han emprendido algunas nuevas obras, edificaciones, remodelaciones cosméticas y urbanismos con el sello de la improvisación promovida por el régimen durante los últimos 24 años en Venezuela.

Nuestro municipio se encuentra signado por condiciones anárquicas propia del capitalismo monoproductor, dependiente, neocolonial y ha sido dirigido mayormente por gobernantes con criterios corsarios y domésticos en la gestión pública; de colorario, el carente sentido de planificación macro, medio y micro del papel productivo que debe jugar el municipio en la división regional y nacional del trabajo y en definitiva, porque quienes han gobernado a Roscio desconocen u omiten las potencialidades geográficas, económicas, culturales y sociales del municipio.

Para quienes les duele su terruño de no puede se puede negar las verdades hirientes. Por el contrario, lo innegable sirve de palanca propulsora para registrar los cambios que se aspiran para el futuro y conlleven al desarrollo autónomo y sustentable del municipio dentro del crecimiento integral del Estado y el país.

Para pensar en San Juan de los Morros, en particular y en el municipio Roscio en general, hay que desprenderse del pasado y ser audaces al desafiar los actuales paradigmas políticos, económicos y del colectivo social; y así desencadenar saltos cualitativos y cuantitativos en el corto, mediano y largo plazo.

En este camino, hoy se le plantea a los hijos de Roscio la labor imprescindible de contribuir con el restablecimiento de la democracia y la reconstrucción nacional, pero a la vez; mirar hacia dentro para fundamentar un fuerte ímpetu que empodere a las amplias masas roscianas que deciden refundar el municipio en el marco del progreso y el bienestar social.

El punto de partida de esta gesta histórica dependerá de la voluntad, disciplina y disposición de una vanguardia instituida en un pacto político y social con la virtud de desplegar el debate mas descarnado, franco y con capacidad de tomar determinaciones programáticas asertiva.

Esta vanguardia debe nutrirse de la diversidad democrática, progresista y revolucionaria constituida por los mejores hombres y mujeres, consustanciados con valores éticos y morales en el ejercicio de la política y desprendidos de toda postura vacilante, sectaria o hegemónica.

Una vanguardia curtida con los sueños y aspiraciones de cambio de los roscianos, que participan directa y representativamente en el establecimiento del poder ciudadano en una red de asambleas de ciudadanos en cada calle, cada barrio, cada urbanización, cada condominio, cada caserío del vasto paisaje en que se delimita el municipio Juan Germán Roscio.

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