Luego de anunciados los resultados de la Consulta Popular realizada el día 16 de Julio de 2017, he notado en muchas personas algunos sentimientos (entendibles pero a mi criterio equivocados) y sobre lo cual he querido escribir esta mañana del día después.

En medio del dolor de tantos asesinatos en manos de la dictadura, en medio de tanta miseria en la que está sumergida nuestro país, en medio de toda la nostalgia que pueden y deben sentir quien han salido de nuestras fronteras, es normal que las expectativas para la jornada de ayer, hayan superado todo cálculo y análisis real que de ella deba hacerse.

Lo que hicimos ayer 16 de Julio fue algo histórico. Nuestro mayor acto de Rebeldía y Desobediencia. Y así se lucha contra una dictadura, con Rebeldía, con firmeza y desobediencia. El Estado (dictadura) nos impidió toda posibilidad de contarnos y de expresar nuestra voluntad a través del voto; el año pasado el CNE nos negó la posibilidad de realizar el Referendum Revocatorio, las elecciones de gobernadores están pendientes desde hace meses, y NADA nos garantiza la realización de elecciones presidenciales el año que viene. ¿Qué hicimos al respecto? Montamos nuestra propia Consulta Popular, autónoma del Estado. Eso es desobediencia, eso es rebeldía, eso es Histórico.

Las calles de Venezuela (y del mundo) se desbordaron de esperanza, de una actitud rebelde y desobediente frente a una dictadura criminal. Eso nos confirma como lo que somos, un pueblo de valientes, que no estamos dispuestos a vivir de rodillas y recibiendo migajas. La dictadura se sustenta en lo contrario, se sustenta en el miedo, en las migajas y la subordinación, y de quienes ante el miedo, las migajas y la subordinación han sucumbido.

El histórico 16 de Julio tiene un gran protagonista: la sociedad civil, el pueblo venezolano (dónde sea que se encuentre). Los partidos políticos, su dirigencia y cuerpo de activistas, no marcaron el ritmo (como se acostumbraba); ha sido la Sociedad Civil quien lo marcó, quien se hizo dueño y protagonista de la historia.

Las comunidades, de todos los estratos sociales se organizaron; gracias a la colaboración y al aporte de miles de héroes anónimos de la Sociedad Civil, la logística, la comida y todos los aspectos de un día que quedará en nuestra historia, han sido posible. Todo eso lo logramos en menos de 15 días.

Del 16 de Julio de 2.017, me quedo con la postal de la esperanza, del anhelo de cambio verdadero de millones de venezolanos valientes. Comunidades, familias, la Resistencia, partidos políticos, Sociedad Civil en general, empujámos todos en una misma dirección: desconocer la dictadura. Nada facil. La lucha seguirá, y NADIE en nuestro nombre podrá negociar la rendición. Simplemente no lo vamos a permitir. La dictadura seguirá en lo suyo (hambre, represión y carcel).

Se ratifica que en Venezuela existe una situación Revolucinaria. Que requiere lo mejor de todos nosotros, el más grande de nuestro esfuerzo para encaminarla hacia un verdadero cambio.

El 16 de Julio no marca el final. Es un reimpulso a esta lucha de años, y de más de 100 días consecutivos en la calle. Por mis amigos Gabriel Valles, Carlos Graffe y todos los presos y torturados; por Bassil, Geraldine, Génesis, Neomar, y todos los asesinados por la dictadura. Debemos continuar hasta nuestra Libertad, que ni se negocia ni se entrega.

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