En 2014 cuando hubo al menos 43 ciudadanos muertos, cientos de heridos y unos 2.000 detenidos, en la primera rebelión democrática del siglo XXI, protagonizada por el pueblo venezolano contra la Dictadura Chavista-Madurista, rebelión que se hizo realidad gracias a la entrega de la juventud venezolana y de sus Estudiantes, se sentaron en la misma mesa representantes de la Dictadura y una representación de la oposición -que por supuesto no eran los jóvenes y estudiantes que luchaban en las calles-, en un intento de Diálogo para resolver la situación del país. Para ese momento ya se consideraba por muchos venezolanos un acto de ayuda y auxilio para un Gobierno que se venía a menos y que aumentaba su rechazo en las bases del pueblo.

Tres años de respiro, significó esa acción de la representación de la oposición venezolana. Tres años para que siguieran destruyendo al país, robando al pueblo y sumergiéndolo en mayor pobreza y miseria.

Hoy a cuatro meses de una nueva y más contundente rebelión democrática, esta segunda lucha que emprende el pueblo venezolano para acabar con el yugo de la Dictadura, con más de 100 personas asesinadas, miles heridas, 4.590 detenidas y/procesadas, 498 presos políticos y la más cruenta represión, constante y despiadada, de los cuerpos de seguridad del Estado, nuevamente desde la oposición y más exultante desde el Gobierno, se habla de “Diálogo”.

Entendiendo el diálogo como una característica sine qua non de la Democracia, en donde dos partes adversas discuten y presentan sus opiniones sobre un asunto para llegar a acuerdos, donde se confía en la discusión, en los argumentos y en la inteligencia para dirimir controversias, se convierte entonces en una forma de relación en ámbitos democráticos.

Lamentablemente desde hace algún tiempo ya no vivimos en democracia. Hemos manifestado y mantenemos firmemente que estamos frente a un régimen dictatorial y este año 2017 ya la mayoría del pueblo venezolano ha asumido tal afirmación como propia. Entonces, ¿cómo es que se dialoga en dictadura, cómo se conversa con quien te mata, te humilla, te veja, a qué acuerdos se llega con quién baila y disfruta frente a la tortura y la muerte?

Desde que inicia la violencia, el diálogo pierde toda posibilidad de ejecución, porque los delitos no se concilian. He leído varios artículos de opinión donde hacen llamados al diálogo frente a una supuesta anarquía, el diálogo como la salida a una supuesta agresión de quienes al protestar cierran calles y hacen barricadas, porque “no se puede transitar con libertad” y yo me pregunto: ¿la gente en Venezuela puede transitar con libertad? Porque yo recuerdo que al cierre de 2016 el número de muertos por la violencia alcanzó 28.469 personas, que la inseguridad es uno de los problemas más visibles y sentidos por la gente, entonces ¿de qué libertad de tránsito se habla?

Plantean también como anárquicas las formas de lucha que el pueblo elige para defenderse de la represión y de la persecución, así como la forma de demostrar descontento, y no ven la anarquía que reina en el Estado venezolano, un Gobierno que hace con los poderes públicos lo que le da la gana, mete presa a gente que se le opone mientras privados de libertad que son delincuentes andan en las calles y playas del país, llaman a una asamblea nacional constituyente sin la aprobación del pueblo venezolano pasando por encima a la constitución que ellos contribuyeron a crear, llaman a elecciones cuando les place y no cuando corresponde, utilizan armas de fuego para disolver protestas y no aceptan que los venezolanos lleguen a las instituciones del Estado a exigir el cumplimiento de sus funciones. ¿Es anárquico el pueblo que se defiende pero no el Gobierno que les oprime? ¿De qué lado están esos opinadores?

En 2014 como ahora, cuando hablan de diálogo solo pienso en una mujer víctima de violencia de género, violada, golpeada, vejada y humillada que acude a una instancia en busca de protección y como respuesta le piden que converse con el agreaor para ver de qué forma, llegan a acuerdos con ese que la agredió y maltrató para superar el problema de violencia o si se va de la casa. Así estamos en Venezuela, un país destruido en sus fuerzas productivas, entregado a empresas trasnacionales, ahora chinas o rusas, hipotecados, un pueblo maltratado, humillado, pobre, gente asesinada sin razón, torturados, detenidos, robados, asfixiados, saqueados hasta en sus propias casas y plantean como salida el diálogo con el Dictador, diálogo con el opresor, eso es intolerable. Porque resulta que cuando estamos ante delitos tipificados en las leyes, en el caso de mujeres LOVCM y en casos de represión Pactos de DDHH de la Corte Penal Internacional, lo que corresponde es castigar al delincuente, no habla de llegar a acuerdos con éste. En ambos casos la única conversación necesaria es par poner fecha y vía a la salida del delincuente.

Al pueblo, como dice Alí Primera, lo salvará su conciencia, saber que en sus manos está su libertad, que su lucha es la única forma de lograr el cambio que aspira y que la resistencia es la alternativa, la resistencia organizada y la convicción de que se lucha por lo justo. Que esta lucha no es de opinadores, ni siquiera de líderes políticos, esta lucha es del pueblo y es él quien la librará, organizado, hasta la victoria.

1 Comentario

  1. Angeyeimar, felicitaciones por tu excelente artículo. Claro, conciso, preciso y pedagógico.
    Con el criminal tirano no se dialoga, se derroca, se enjuicia y se condena.
    Sigamos luchando sin flaquear hasta obtener justicia y libertad !!!

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