En sendos foros realizados los lunes 2 y 9 de diciembre, por la cátedra Pío Tamayo, esa persistente antorcha prometéica, dirigida por Agustín Blanco Muñoz, acerca del balance 2019 y sus perspectivas en 2020, adelantamos algunas ideas. Facilita reiterar parte de las cosas dichas. ¿Fue un año perdido? ¿Qué factor sacó provecho?

Analizar las cosas de esa manera limita. Preferimos insistir en aquello del análisis concreto de realidades concretas. Comencemos, como se debe, por lo internacional.

Tanto ha cambiado el mundo que todavía a muchos les cuesta ver algunas cosas. Que China sea hegemón de la economía mundial no es poca cosa. Cuesta a algunos, sin embargo, ubicar su influencia política. Demás está evidenciado su ascendente económico al convertirse en el primer acreedor mundial. ¿Cómo no tener incidencia política sobre los países que caen bajo su influjo cómo deudores?

Así, los dos bloques que se han configurado, uno en torno de China y otro alrededor de Estados Unidos, haciendo abstracción de Alemania y otros imperialismo y bloques, juegan un papel en América Latina que marcan época. El bloque asiático seguro que ha ganado espacios. Pero EEUU busca reconquistar. De allí la injerencia de uno u otro en los acontecimientos económicos y políticos del momento.

Un bloque avanza en un sitio, mientras el otro gana en otros espacios, en una disputa que tiende a ser infernal. El caso boliviano resulta emblemático. Pero Venezuela guarda lo suyo. Otros países de la región se ven en medio de marchas y contramarchas difícil de ser explicadas. El más complejo es Brasil. Bolsonaro tiende la mano a Trump. Pero se afianza Brasil en el bloque BRICS. Chile tiene una relación comercial privilegiada con China, mientras apura acercarse a Estados Unidos. Igual sucede con Argentina durante el gobierno de Macri. Veremos los acontecimientos con los Fernández.

En este contexto internacional, la cosa. En general, se hace compleja. De cara a la realidad venezolana, lo es más todavía. La dictadura saca sobradas ventajas en relación con las luchas de los pueblos contra las políticas neoliberales y propias del deudor. Al identificarse con las luchas de los pueblos de Chile, Ecuador, Colombia y Haití, principalmente, aparece como defensor de la causa de los trabajadores y los pobres de Latinoamérica y el mundo. Claro, en la economía venezolana hace lo mismo, aunque de manera más brutal.

Mientras, la oposición alcanza importantes logros a raíz del reconocimiento que brindan a Guaidó como presidente encargado un importante número de países, encabezados por EEUU y otros imperialismos y los que forman sus áreas de influencia. Además de que le brindan recursos importantes con los cuales puede financiar el funcionamiento de instituciones alternativas y espacios diversos. Con ello se configura un poder paralelo y le resta fuerza a la dictadura.

Cese a la usurpación y poder paralelo

En el segundo capítulo del foro, se pregunta acerca del lema o consigna: ¡Cese de la usurpación¡. No se percatan quienes ven esto como una falacia jurídica y demás, que ello ha permitido definir, grosso modo, una línea estratégica y que se instaure un poder paralelo o alternativo. Por cierto, en relación con el uso de esta categoría, valen algunos comentarios.

Ya Francisco Mires había atendido la cuestión, pero referido a propósito de la constituyente chavista el 30 de julio de 2017. Tergiversa Mires el asunto. No ubica correctamente el problema de la dualidad del poder. Tampoco lo hacen quienes se refieren a lo que actualmente sucede a propósito de la encargaduría de Guaidó. Ni es dualidad lo que se crea con la constituyente, ni lo es la presidencia de Guaidó.

Tomando la tesis de Lenin, podemos decir que fue su teórico y dirigente en su realización, la dualidad de poder se refiere a un nuevo estado, al estilo de la Comuna de París. En tal sentido, veamos preguntas y respuestas que el citado se formula y responde al respecto:

“¿En qué consiste la dualidad de poderes? En que, junto al Gobierno Provisional, junto al gobierno de la burguesía, se ha formado otro gobierno, débil aún, embrionario, pero existente sin duda alguna y en vías de desarrollo: los Soviets de diputados obreros y soldados. ¿Cuál es la composición de clase de este otro gobierno? El proletariado y los campesinos (con uniforme de soldado). ¿Cuál es el carácter político de este gobierno? Es una dictadura revolucionaria, es decir, un Poder que se apoya directamente en la conquista revolucionaria, en la iniciativa directa de las masas populares desde abajo, y no en la ley promulgada por el Poder centralizado del Estado. Es un Poder completamente diferente del de la república parlamentaria democrático-burguesa del tipo general…”

Ahora bien, la instauración de ese poder paralelo, el de Guaidó, que si bien, busca mantener las relaciones imperantes, por lo que no es dualidad, supone un debilitamiento importante de la dictadura. La correlación internacional es favorable al bloque imperialista que encabezan los chinos, pero no es suficiente su peso todavía como para anular el que encabezan los estadounidenses. Esa circunstancia es lo que ha permitido que Guaidó se mantenga. Si bien, de igual manera, es lo que ha permitido que Maduro también se mantenga y no haya podido ser derrocado por los estadounidenses.

Es justo señalar, a su vez, que esa situación no ha sido aprovechada por la oposición. Parece que han privado dos cuestiones. De una parte, los factores dominantes de quienes se enfrentan a la dictadura le brindan una jerarquía absoluta a la cuestión de los gobiernos que apoyan a Guaidó, como palanca principal de la presión internacional. Descuidan con ello la que representan otras reservas y la propia fuerza de las formas de lucha y organización a las que están dispuestas las grandes mayorías del país.

No logra ubicar esta oposición que las presiones presentan dos aspectos que deben ser atendidos. De una parte, las sanciones terminan por nuclear a sectores chavistas descontentos con el régimen con aquello de la defensa de la patria. Además, los efectos en la ciudadanía terminan por convertirse en argumento chavista y descargar algo del peso de la prueba en la oposición.

Otro episodio que le resta a la figura de Guaidó y la encargaduría es el escándalo de corrupción de algunos de sus allegados. Más adelante atenderemos este asunto. Lo traemos a colación en este espacio ya que agrega a la cuestión internacional. Debilita a Guadió y le da puntos a la dictadura. Esto debe ser atendido con la mayor firmeza para rescatar parte de la credibilidad que se puede haber perdido frente a aliados en el escenario internacional, aunque cabe aquello de lo difícil que resulta recoger el agua derramada.

En conclusión, en la cuestión internacional, la oposición ha encontrado avances importantes. Ha descuidado cuestiones que bien pueden contribuir con el derrocamiento de la dictadura.

El próximo año será escenario de nuevos episodios en la confrontación entre los grandes bloques imperialistas. Venezuela seguirá siendo espacio en disputa. Ya comienzan a asomarse las riquezas de Venezuela y el efecto que causan en la economía. La explotación de El Dorado, por siglos buscado, mana como riqueza y se ha convertido en fuente de un posible nuevo engaño. Aunque, más que eso, puede representar el elemento que lleve las apetencias a aventuras desmedidas.

Vista las cosas de esa manera, creemos que no se trata de si gana o pierde algún factor, sino de las determinaciones a enfrentar en los episodios del nuevo año.

Publicado en El Pitazo

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