La semana pasada con los estudiantes de tercer año de Trabajo social en la UCV iniciamos en clase la discusión sobre el Plan País, una propuesta presentada en la Sala Naranja de la FaCES por Guaidó y algunos políticos de oposición. Muchos de mis estudiantes, como muchos venezolanos, ven en Guaidó la alternativa para salir de Maduro. Es la figura que encarna hoy la esperanza del pueblo venezolano, una esperanza que se había venido a menos luego de los episodios de 2014 y 2017, y que reavivo Guaidó al asumir el 23 de enero la Presidencia (e) del país.

Los venezolanos durante el período democrático, se habituaron a delegar en otros la posibilidad de producir un cambio social, político, económico en el país. Un mal endémico de la democracia liberal. La “representatividad” se transformó en la delegación de toda responsabilidad política y civil individual sobre el rumbo del país en unos pocos. Cuando llega la crisis es cuando este problema de la “democracia” se ve nítidamente. Lo vivió el país con Chávez, luego con Capriles y ahora con Guaidó. El mesianismo aparece. Lo malo de esta característica de la democracia moderna es que se desdibuja el papel del Soberano, ya el soberano no es el pueblo, o lo es solo un día, cada cierto tiempo cuando hay elecciones. Después, toda la soberanía recae en los representantes.

Como docente, defensora de la democracia real, siembro la semillita de la participación. Pero para participar es obligatorio conocer, tener información, hacerse una opinión y luego aprovechar los espacios para hacerla conocer y lograr que tenga alguna incidencia. Si el espacio no existe, hay que construirlo. Entonces, la juventud que tenía al frente en aquella clase, me ofreció sus consideraciones sobre el Plan País, que con poco detalle y profundidad se inclinaban a considerar que con el plan, “vamos bien”.

Tuve que formarme opinión, y por tanto estudiar el famoso Plan País. Apuesto a la transición, tengo una buena impresión de Guaidó como persona y de su comportamiento hasta este momento, y creo que ha logrado mantener viva la esperanza y prendida una luz. Ahora bien, esa esperanza no me enceguece, la emoción de saber que al régimen le queda poco tiempo no puede limitarme y no debe limitarnos como sociedad, de ser acuciosos en los análisis de la realidad y ser objetivos en los planteamientos que guiarán ese camino de la transición.

El Plan País fue titulado “Acuerdo político para rescatar a Venezuela del colapso económico” y comienza con un preámbulo que contempla ocho puntos. Es una especie de diagnóstico o descripción del país y de las razones que llevaron a Venezuela a estar en el nivel de destrucción que padecemos. Para evaluar un proyecto es necesario conocer las razones que lo justifican. Luego de la lectura y opinión de los estudiantes, llegamos a la conclusión que para quienes diseñaron este plan, el problema radica en “un modelo político totalitario y un modelo económico fracasado”. Se infiere que es el Socialismo –término que incluso aparece explícitamente- el responsable de la crisis humanitaria compleja. No aparecen ni una sola vez la palabra corrupción, malversación, robo, narcotráfico, desviación de recursos, cosas no inherentes a un modo de producción específico.

Si no vamos al origen de los problemas será muy difícil dar una respuesta correcta para solucionarlos. Sin entrar en la discusión de fondo sobre si esto que vivimos es socialismo o no –que no lo es y ha sido suficientemente explicado por quienes defendemos esta posición-, plantear que el socialismo, como modelo político y económico, es lo que ha generado esta crisis, es en principio una mentira que solo tiene sustento como propaganda política para quienes defienden el capitalismo y el libre mercado. No estamos para la propaganda política. La gente se está muriendo de hambre de verdad. Esto es objetivo y es principalísimo. Además, combatir a un régimen que ha utilizado la mentira como arma de control, con otra mentira como sustento de su propuesta, es poco ético y es en términos coloquiales “el mismo musiú con diferente cachimbo”.

Omitir en el preámbulo del Plan País la corrupción y el robo del dinero como elementos esenciales para que Venezuela esté como está, no tiene una explicación sensata, salvo que se quiera dejar carta blanca para repetirlo. Si este es a fin de cuentas el principal problema que ha llevado a Venezuela al nivel de deterioro que hoy padecemos, debiera ser parte del preámbulo. La ética, la acción de quienes detentan el poder con base en sus intereses personales, es de los principales problemas que afectan a Venezuela hoy y siempre.

Por otro lado, ¿el asunto realmente es falta de dinero? No creo que haya alguien que niegue el caudal de dinero que entró a Venezuela durante Chávez, o el dinero que ha entrado por los negocios y acuerdos del Arco Minero del Orinoco. Es dinero que entra y que no se traduce en servicios y atención a las necesidades de la población. La comida podrida de Pdval, el sobreprecio de la comida de los CLAP, los millones de dólares que se perdieron por la vía Cadivi, la compra de vehículos con sobreprecio, el pago de obras que no se realizaron, entre otros, son hechos de corrupción que hundieron al pueblo en la pobreza y enriquecieron a unos pocos, ricos de antes y nuevos ricos.

Luego, a la corrupción ellos le agregaron un conjunto de medidas políticas, económicas y de toda índole, para seguir siendo corruptos, seguir robando al país sin controles (mediante controles), sin límites. Eliminaron del Estado la división de poderes que pudiera contrarrestar esa corrupción, lo que generó el desmantelamiento de la infraestructura que medianamente existía para la atención de la población.

Entonces, vino la destrucción del aparato productivo y la empresa privada, de la empresa petrolera, del sistema educativo, de salud… Pero el principio de todo es la corrupción y el saqueo convertidos en forma de ejercicio del poder y la instauración de la ética de que el enriquecimiento personal de quienes están en el poder, es prioridad a como dé lugar antes que las necesidades del pueblo.

Ya desde el inicio estamos frente a un Plan País con un error de fondo, que desmonta cualquier idea que queramos implementar. No ataca el origen real del problema sino una presunta ideología. En este sentido, si el problema es el socialismo, con plantear el capitalismo y unas medidas liberales, estaría resuelto el problema. Pero, en honor a la verdad, serían las mismas políticas económicas que Maduro ha utilizado en los últimos años, pero más duras. Endeudamiento financiero, pero no con China y Rusia, sino esta vez con EEUU, BM y el FMI, para nombrar la principal medida planteada en ese plan. La única diferencia es, hasta aquí, la desaparición de los controles de precio y de cambio y la apuesta por supuestas libertades económicas que no se traducen necesariamente en bienestar para el pueblo, ya que no se plantea resolver asuntos como el aumento del salario mínimo necesario para subsistir ni la movilidad de salarios para aumentar la demanda social y vitalizar el aparato productivo. Lamentablemente, eso sería repetir la historia. La misma que generó las condiciones para que Chávez llegara al poder y que hoy nos colocara en este punto. El ciclo daría vuelta.

Solo con el preámbulo podemos decir que hay que discutir ese Plan País. En la clase de Trabajo Social no hemos avanzado más, pero seguiremos la discusión y en próximos artículos (tres entregas incluyendo esta) les contaré qué cosas encontramos. Si queremos tener participación, debemos hacernos una opinión.

Aspirar más y mejor democracia debe partir de encarnar la idea de la participación directa como pueblo en la toma de decisiones. La propuesta Plan País, como proyecto marco para la transición, debe convocarnos a una discusión sincera sobre lo que en ese plan se plantea. Como ciudadanos debemos leer y reflexionar en torno de ese proyecto, y hacer las gestiones para que nuestra opinión sea valorada por quienes hoy tienen el liderazgo. Y que, al fragor de las luchas de calle para lograr el cese de la usurpación como punto principal de este proceso, se creen los espacios de discusión y análisis para que el proyecto que logremos sea una construcción colectiva y no la idea de un grupo que nos devolverá al punto de inicio de este ciclo que aspiramos cerrar. (1 de 3).

3 Comentarios

  1. Yo te sugiero llevar este debate con expertos del area y me pongo a la orden. Pero te advierto que detras del plan pais estan las mejores mentes y fuentes de datos de la economia real.
    Ir al FMI no es algo que quiera NADIE, absolutamente ninguno de los economistas que conozco quieren pedirle dinero, pero no hay nadie mas en el planeta capaz de prestar el monto que se necesita para recuperar el pais y en especial la industria petrolera.
    La corrupcion no se aborda porque se considera que fue posible en esas medidas gracias al autoritarismo, al oscurantismo del estado para informar, se incumplieron las leyes y eso permitio tanta corrupcion.
    No hablare de socialismo porque no existe una definicion comun, pero la estrategia de este gobierno se escudo en ese nombre y en algunas ideas del comunismo ruso cubano, cosas como sustituir toda la produccion privada por produccion comunal o del estado aun hoy se plantean en el equipo de podemitas de la CELAG.org asesores de este nefasto regimen.

  2. Especificamente, se requiere la reactivacion de las empresas basicas del estado, y la inversion del capital privado nacional y extranjero para recuperar la produccion nacional, y no necesariamente el endeudamiento con entes financieros que ahoguen la economia con sus medidas de austeridad.

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