Está bastante difundida esa propaganda de que Venezuela se arregló y que todo empieza a mejorar. Al punto de que aquellos que se fueron un buscando sosiego y mejora económica, creen que es posible y que podría tratarse de una cosa real. A diario se escuchan y se ven videos en las distintas plataformas la pregunta: ¿esto es la realidad de Venezuela?

La realidad de los venezolanos que estamos en el país es otra. Los venezolanos se adaptan a extenuantes y diversas actividades para lograr el sustento diario, que cada día es más difícil en un país donde la renta petrolera no subsidia absolutamente nada. Por el contrario, hasta la gasolina tiene, al igual que otros recursos vitales como la electricidad, el agua y el transporte, un proceso de ajuste a precios a los internacionales que estrangula el bolsillo de los trabajadores, sin los ajustes salariales correspondientes coin esos «precios internacionales». En el país, el sinónimo de arreglo es simplemente una sinceración de precios de los productos y servicios y una política tributaria que pretende cubrir los déficit de producción nacional mediante la sangre y el dinero de los más pobres.

Los pocos productos subsidiados sirve solo para la corrupción, aumentado el tamaño de los bolsillos de unos pocos enchufados y los pobres que ven o tienen algún aprovechamiento en esta actividad, son perseguidos como estafadores.

Gobierno y empresariado se combinan para esta acción y la supuesta sinceración de precios beneficia la obtención de materias primas y se reactiva la producción de productos y servicios, mientras se le permita fijar precios con sustanciales ganancias que no repercuten en los salarios de los trabajadores, quienes siguen ganando miseros salarios creando elevadas condiciones de superexplotación laboral. Pero pocos piensan en esta realidad de los venezolanos. ¿Cuánto gana un trabajador de la administración pública o de la empresa privada? ¿Cuánto cuesta la cesta alimentaria en Venezuela?

En el país, comprar una cilindro de gas de 10kg cuesta entre 3 y 6 $, la gasolina 0,50 centavos de $ al igual que el gasoil. La carne de 4 a 6 $ por kilo, una harina de maíz cuesta casi 2$ el paquete y ahora el transporte amenaza con fijar el precio del transporte en 1 $. La realidad es que en el país nada se arregla y más bien tiende a empeorar. La inflación es silenciosa y la gente sigue escapando de esta realidad migrando. Curarse o medicarse en Venezuela es una gigantesca odisea.

Venezuela no se está arreglando. Solo se instaura una nueva fase del régimen en la que el capital nacional e internacional saca el mayor jugo y su capital se duplica a costilla de los trabajadores. Venezuela se arregla para el régimen y sus enchufados y para la oligarquía nacional y internacional, para los chinos, rusos e iraníes, a los que el régimen le dio puerta franca para la extracción de nuestras riquezas. Incluso se está arreglando para que los EEUU saquen también su tajada petrolera.

Pero para que la Venezuela de los pobres se arregle, necesitamos que el país se reindustrialice, que genere fuentes de empleo digno y que se establezca un salario justo que pague nuestras necesidades. Necesitamos un plan real de desarrollo que implique la inversión en materia de electricidad, comunicación, vialidad, educación y salud. Pero para ello el país requiere de unidad desde abajo, que todos los sectores empujen para acabar con el control político y económico que ejerce la dictadura. Salir del régimen es vital y es necesario instalar una nueva democracia que siente las bases para el desarrollo y el bienestar. Sacar a la dictadura para que Venezuela se arregle de verdad.

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