Solo con la aplicación de terrorismo podría sostenerse por un tiempo perentorio el régimen de mafias que controla parte del Estado en Venezuela. La combinación de prácticas de exterminio contra reductos del lumpen —reclutados y apertrechados por el régimen para usarlos como fuerza de contención contra la ciudadanía y ahora rebelados contra la tiranía— con la acción represiva sistemática del entramado jurídico contra los trabajadores y gente del pueblo que reclama por sus derechos, conforma el plan de la dictadura para intentar acallar el clamor de un pueblo que soporta la peor tragedia en la historia del país.

La nueva víctima de estos atropellos es la honrosa profesional de la enfermería ADA MACUARE. La saña cruel, el sadismo en la aplicación de la fuerza en su contra para humillar y someter a una dama desarmada y sola, secuestrada en su propio recinto de labores, su inmediata desaparición forzosa y luego el simulacro de procedimiento jurídico, conforman una acción vil y desalmada que merece el repudio, la denuncia y el rechazo de todos los venezolanos.

Así como se hizo con el trabajador ferrominero Rodney Álvarez, quien fue sentenciado a 16 años de cárcel por un crimen que no cometió, con esta acción feroz se pretende detener a todo un movimiento de trabajadores de la salud que tiene ya una trayectoria larga de lucha en defensa de sus derechos laborales y que ha unido sus exigencias gremiales y sindicales con el reclamo de una atención digna y de calidad a la inmensa cantidad de personas humildes que acuden a buscar auxilio en una estructura de salud que está hundida en el desorden, la desidia y el desastre.

Han sido extraordinariamente valientes los integrantes de este gremio. Mayoritariamente las mujeres trabajadoras de la salud, enfermeras, doctoras, paramédicos, bioanalistas, nutricionistas, etc., se han destacado a lo largo y ancho del país en múltiples acciones para exigir sus reivindicaciones, las cuales apenas han sido respondidas por el régimen con falsas promesas y mínimos e insuficientes emolumentos. No es casual que justamente la estructura burocrática de este ministerio —toda ella impuesta desde la maquinaria corrupta del PSUV disque para gerenciar los recursos— haya sido protagonista de gigantescos escándalos de saqueo y robo de las arcas nacionales, que por su colosal dimensión no se han podido ocultar a la opinión pública nacional e internacional, pese a la acción constante de censura y autocensura de los medios.

Con este nuevo y repudiable atropello quiere la tiranía demostrar que es capaz de aplastar y reducir a guiñapos a cualquier ciudadano que ose levantarse en defensa de sus derechos. El secuestro, la desaparición forzosa, la tortura y el uso de antiguas prácticas y novedosas fórmulas de tormento físico y psicológico para silenciar a luchadores, se han convertido en política de Estado y han contado con el asesoramiento de esbirros de nacionalidad rusa y cubana, muy bien pagados por el régimen. Han sido frecuentes las noticias sobre el sometimiento de niños y ancianos, familiares de dirigentes perseguidos por la dictadura, como una práctica para infundir terror y buscar la inhibición de cualquier manifestación de rechazo o reclamo por la defensa de derechos elementales.

En muchos casos la tortura ha conducido a la muerte. Es emblemático el caso del capitán Acosta Arévalo, quien ya moribundo y agonizante es conducido ante un juez del régimen para simular un juicio, y ocultar la prolongada jornada de tortura a que fue sometido. Su muerte en la propia oficina del juez de marras es una vergüenza que silenciaron hábilmente los funcionarios de la dictadura, entre ellos el fiscal general y el defensor del pueblo.

El viacrucis del ingeniero Franklin Brito, de cuya fatalidad se burló el propio Chávez, es otro caso de significación que delata por sí solo la naturaleza criminal y la institucionalización del terrorismo de Estado. Nada tienen que envidiar a los esbirros de las dictaduras que asolaron a América Latina en largos y tristes años del siglo pasado. Más bien los funcionarios dedicados hoy a esta práctica se han convertido en aventajados criminales que superan en crueldad y sadismo a todos esos personajes del pasado.

Ada Macuare debe ser rescatada por el movimiento popular de las garras criminales de la dictadura. La Unión de Trabajadores Revolucionarios (UTR-Bandera Roja) se une a las voces nacionales e internacionales de exigencia de su inmediata libertad. Sin embargo, estamos conscientes de que el clamor de las voces y la campaña por las redes sociales no bastan. Nos comprometemos con nuestra humilde capacidad orgánica y nuestro esfuerzo militante a sumar esfuerzos para impulsar un movimiento suficiente en fuerza popular para sacar a Ada Macuare de las mazmorras del régimen y lograr su libertad plena. El séquito corrupto de la cúpula dictatorial, su fiscal, su defensor y sus jueces corruptos, junto a los autores materiales de este atropello a la humanidad laboriosa, celebran, seguro, con buena comida y vinos, el tormento y el sufrimiento que está padeciendo Ada Macuare. Quienes por mucho tiempo hemos denunciado y combatido estas prácticas, no podemos tener sosiego y dormir tranquilos, mientras sucede tal tragedia. Es hora de articular y sumar voluntades para enfrentar esta realidad tan cruenta. El suplicio y la tortura contra Ada Macuare son una afrenta a la dignidad del pueblo que trabaja. En medio de la miseria y pobreza a la que ha sido sometido, hay que estimular el surgimiento en los barrios y urbanizaciones de la energía valiente para frenar el abuso de poder que pretende aplastar y exterminar a una mujer trabajadora para imponer el terror y retardar su trágico final en el basurero de la historia.

¡Libertad para Ada Macuare!

¡Vivan las valientes enfermeras de Venezuela!

¡Libertad para los trabajadores secuestrados por Maduro!

¡A PREPARAR LA HUELGA GENERAL!

 

Unión de Trabajadores Revolucionarios (U.T.R.)

30 de julio de 2021

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