Por el tipo de respuestas que vienen dando al patrono las federaciones sindicales, pareciera que no. Sus comunicados son poco contundentes y su lenguaje edulcorado dejan mucho que desear.

Como recordatorio, el magisterio está en conflicto con el estado patrón desde agosto de 2018 al menos.  En ese entonces el gobierno dictatorial impuso un paquetazo que significó la destrucción del salario, de la moneda, de la seguridad social, de las pensiones, de las prestaciones sociales y de las convenciones colectivas del trabajo. Eduardo Piñate, para ese entonces Ministro del Trabajo, fue el designado por Maduro para ejecutar esta macabra politica anti-laboral. Hoy como Ministro de Educación sigue dándole largas a los reclamos que ya conoce suficientemente.

Los educadores no hemos dejado de protestar, de reclamar el despojo de nuestros derechos y conquistas por parte de este gobierno que se jacta de obrerista. Son muchos los documentos y pliegos consignados ante el Ministerio del Trabajo y el de Educación sin respuesta alguna.

Es por ello que el estilo y la forma de reclamar de las federaciones deben corresponderse con las circunstancia antes descritas.Y no solo el estilo de la narrativa, sino también en su accionar. Es necesario que la dictadura sienta la presión de los docentes y de todos los trabajadores de la educación. Y esa presión se logra con la movilización.

No hay que pedirle a ningún patrono actos de justicia cuando son éstos los que vienen violando los derechos laborales. Lo que corresponde es exigirle el cumplimiento del contrato colectivo que suscribió en nombre del Estado venezolano. Es muy distinto decir que el magisterio «requiere» a decir que el magisterio «exige». Lo que si se requiere es mayor contundencia y firmeza en el reclamo y lo que hemos visto es una actitud al extremo conciliadora y blandengue.

No se entiende por qué en sus comunicados las federaciones del magisterio insisten en llamar Presidente a Nicolás Maduro como si buscaran congraciarse con el dictador. No estoy diciendo que las federaciones deban asumir el mismo lenguaje de la oposición política, pero este tratamiento, este tipo de metamensajes deja mucho que desear.

Sabemos que la federación patronal Sinafum, le hace el trabajo al gobierno en la Coalición Sindical. Este sindicato es un serio obstáculo para avanzar en la lucha por los derechos laborales del magisterio y una nueva convención colectiva. El papel de este sindicato defensor de la dictadura es frenar la acción de presión, y hasta ahora han logrado dicho objetivo. Pero el descontento de los maestros y de todos los trabajadores de la administración pública cada día crece más y en cualquier momento puede estallar y de ahí surgirá un nuevo liderazgo que asuma la lucha.

Urge renovar la dirigencia sindical en el magisterio, proceso que debe darse de forma natural y desde las bases con la realización de asambleas, la organización de debates, reuniones, conversatorios sobre las acciones sindicales que deben ejecutarse en defensa de nuestros derechos y proponer la reestructuración de las directivas sindicales que no estén cumpliendo con sus funciones ni su papel de vanguardia en el conflicto.

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