Margarita, nombre de origen griego que significa “perla”, aunque los primeros habitantes, los guaiqueríes la llamaban Paraguachoa. Según algunos investigadores esto significa “peces en abundancia”, mientras que otros se inclinan por “gente de mar”. Margarita, La Perla del Caribe.

Dicen que el 20 de julio de 1561 llegó a la isla Margarita el conquistador Lope de Aguirre, más conocido como El Tirano Aguirre. Venía de Perú con sus hombres, apodados los marañones. Tomó posesión de la isla instaurando un régimen de terror. Antes de marcharse a tierra firme, asesinó al gobernador a garrotazos y dio muerte también a cincuenta pobladores. Dejando devastada La Asunción y pueblos vecinos. Aún se escuchan los cuentos margariteños que dicen que por su maldad El Tirano Aguirre fue expulsado hasta del infierno y en las noches oscuras es posible verlo entre los fuegos fatuos que existen en la isla.

Los margariteños eran diestros en la confección de artesanía para su subsistencia. En cada sector geográfico había una especialización artesanal. Así se podía encontrar alfarería en El Cercado; cestería en Pedro González; carpintería de ribera en Juan Griego, La Guardia y Manzanillo; alpargatería en El Espinal, San Juan y Las Cabreras; zapatería en El Maco; tabaquería en Los Millanes; hamacas y chinchorros en Tacarigua y muchos otros poblados margariteños.

También hubo actividad minera, como la explotación y comercialización de magnesita en Loma de Guerra (Municipio Antolín del Campo).  En los años sesenta y setenta, se hicieron explotaciones de mármol cerca de Pedro González y en El Piache. Otro renglón de la minería es la explotación de canteras, cabe mencionar la cantera de Guatamare, que ofrece materia prima para la construcción civil en la isla. Las gravas y arenas son extraídas preferentemente en valles y piedemontes de Macanao.

Margarita siempre ha sido marcada por las apetencias de los dueños del país debido a su belleza natural que invita al descanso. Así, para un disfrute completo de la burguesía en el bipartidismo, en 1966, se decretó al Estado Nueva Esparta como Zona Franca. Era la delicia de quienes vacacionaban allí: hermosos hoteles y además podían comprar productos importados sin pagar aranceles. Estos productos eran traídos por las importadoras pertenecientes al imperialismo yanqui. Siendo Venezuela parte del patio trasero de este imperialismo, todo fue relativamente fácil.

Como otras islas del Caribe, Margarita era un espacio turístico preferido por los gringos, europeos y latinoamericanos. Además, como otras islas que apostaron por el desarrollo del turismo en detrimento de una industria local, en Margarita se han reproducido los mismos males que esas islas vecinas, como la prostitución, resaltando el ofrecimiento, sin empacho, de niñas y adolescentes.

Llegamos a tiempos del chavismo y los males del territorio nacional, falta de luz, de agua, de insumos de salud que se observan en tierra firme se ven agudizados en la isla. La migración y el éxodo masivo de la población se evidencia en las casas vacías, negocios abandonados, quedando desolación por doquier. Sí, han llegado turistas rusos, pero no tienen contacto con los habitantes de a pie, con los margariteños. No se produce contacto alguno, no hay esa oportunidad. Parece una dantesca reproducción de la novela de Jack London, El Talón de Hierro

El viento de la isla sopla nuevas noticias. Los rusos han comprado urbanizaciones completas, se están adueñando de la infraestructura hotelera que va quedando en pie. Mientras los chinos se dirigen hacia la comercialización de productos masivos y de alta tecnología. Los árabes no se quedan atrás y tienen grandes supermercados, con productos de sus países. Grandes vitrinas se alumbran con todo tipo de productos que solo pueden adquirir los jerarcas del régimen. Don Juan, el que vendía empanadas, y la señora María, que preparaba el ceviche, no tienen quien compre sus productos y miran desde las aceras el lujo de esos edificios que para ellos están vedados.

Escuchamos al gobernador quien solicitó a Nicolás Maduro que por favor incluyera a Nueva Esparta en el decreto de Zonas Económicas Especiales (ZEE). Recibió una respuesta afirmativa. Obvio, se está vendiendo Margarita a precio de gallina flaca. En su geografía, violando la Constitución Nacional, no regirán las leyes nacionales, cualquier impase se resolverá por las leyes internacionales. ¡¡ Auxilio, estábamos mal, ahora estaremos peor!! ¿Quién dijo que el imperialismo era bueno para los pueblos que somete? De donde sacarán sus ganancias si no es explotando aún más al obrero, a la clase trabajadora. ¿Se puede seguir explotándola? Seguro, siempre se puede un poquito más.

¿Y la Isla La Tortuga? Es la quinta ZEE y ahí pretende el régimen construir 10 hoteles, un gran aeropuerto y al mismo tiempo respetar el ecosistema. ¿Alguien les dijo a estos iluminados como contamina un aeropuerto de las dimensiones que pretenden construir? Tenemos el Arco Minero del Orinoco, con el cual han destruido el ecosistema bajo secreto de Estado. Solo sabemos de lo que pasa ahí cuándo mueren los hermanos de los pueblos originarios. ¿Qué pasará con Don Juan el que vendía empanadas y la señora María que hacía el ceviche en Margarita? Nada, su situación no mejorará si no se organizan para resistir.

¿Olvidaron los margariteños la bravura con que combatieron a Morillo? Se los recuerdo. Eran mil habitantes guaiqueríes contra tres mil soldados de Morillo. Los bravos margariteños subieron al Cerro Guayatamo, (cerro de paja) y desde allí empujaron piedras tan grandes que con cada una eliminaban a siete soldados realistas. Hoy se recuerda como la Batalla Mata Siete. ¿Hay otro camino? Pienso que no, la lucha es desigual, pobladores isleños contra imperialismos ávidos de quedarse con lo que no les pertenece, pero hay que darla.

Usted amigo lector, ¿qué nombre le pondría al Tirano de Margarita?? ¿Quiénes serían los modernos marañones?

Hágamelo saber, esta es la historia que se está escribiendo

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