El triunfo de Petro en Colombia ha retumbado en toda Latinoamérica, en especial en la propia Colombia y en su vecino Venezuela. Las raíces históricas no son de poca monta, Colombia le debe su nombre al Libertador Simón Bolívar. Fuimos parte de la denominada Gran Colombia. De igual manera, es de larga data el desplazamiento de millones de colombianos hacia el territorio venezolano huyendo de las atrocidades del conflicto armado, que se originaron luego del asesinato de Gaitán, el surgimiento de los chulavitas, grupo paramilitar conservador colombiano que se dedicó a eliminar a liberales y comunistas. El otro aspecto de esta historia es el nacimiento de la guerrilla, que se ha extendido durante décadas, así como la creación de los grupos paramilitares y cárteles de la droga por parte del Estado, con su fábrica de atentados y sicariatos indiscriminados con el que lograron penetrar no solo a la economía de ese país sino de toda la estructura estatal.

Es así como durante este proceso, Venezuela recibió cerca de 6 millones de colombianos que se incorporaron al país, en especial en las zonas fronterizas. Esta situación se revirtió y hoy existen cerca de 2 millones de venezolanos en Colombia, lo que lleva a una integración entre ambas naciones que dibuja claramente el desaparecido cantante venezolano que murió en Colombia, Pastor López: “después de Venezuela, es Colombia querida mi segunda tierra, vamos colombianos levanten la mano al sonar esta cumbia que le canta un hermano”. Por eso, la campaña electoral de los vecinos no fue indiferente a los venezolanos. Se centró, por parte de la oligarquía y sus medios en contra de Petro, al compararlo con Chavez y la amenaza de convertir a Colombia en una nueva Venezuela “comunista”. Sin embargo, su triunfo puede darle un aire a Maduro, quien no fue reconocido por Duque. Aunque Petro mantiene distancia frente al régimen chavista.

La realidad colombiana

Un nuevo informe del Banco Mundial encontró que Colombia se quedó con el primer puesto en términos de desigualdad entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde), además de ser la segunda economía más desigual de América Latina y el Caribe, solamente superada por Brasil. De acuerdo con el organismo multilateral, el impacto económico del Covid-19 ha disparado aún más la desigualdad y afianzando una gran concentración de la riqueza en cada vez menos manos. El grado de concentración más alto de AL según algunas instituciones. Esto ha arrastrado a alrededor de 3,6 millones de personas más a la pobreza. A esto hay que sumarle la negación a la educación gratuita universitaria, la cual se cubre con becas limitadas a determinados estudiantes y créditos educativos, sin ampliar la infraestructura ni los cupos, solo la mitad de las personas en edad de jubilarse tienen su pensión, la cual es de un fondo privado y el de Colpensiones. En los años 2019 y 2021 se registraron paros nacionales con el fin de exigir estas reivindicaciones y las de carácter social y de democracia, las cuales fueron brutalmente reprimidas con un saldo de detenidos y muertes de manifestantes.

Esta situación de agotamiento de este modelo requería de un recambio, toda vez que Colombia urge de modificaciones en la superesestructura jurídico política que apunten a mejoras en algunas de las condiciones de reproducción social, para ser más eficaz tanto en la acumulación de capital y crecimiento real de su PIB, que hoy se solapa con la droga, tal como lo señala el Profesor Carlos Hermoso en su artículo “Petro o Hernandez. Colombia tras un recambio», donde indica que en 2021 el exministro de hacienda, Juan Carlos Echeverry, afirma que “las ventas de cocaína al exterior podrían mover alrededor de 12 mil millones de dólares (…) lo que corresponde aproximadamente a 4 % del Producto Interno Bruto -PIB- del país. Esta declaración deja en evidencia (…) que el narcotráfico sostiene la economía capitalista en Colombia”.

Es evidente que al agotarse el modelo neoliberal, sus expresiones políticas como el uribismo fueran desplazadas de la hegemonía electoral y dieran paso a una nueva configuración que se expresó en la primera vuelta en el triunfo de Petro y Hernández. Sin embargo, de acuerdo a Hermoso, Petro fue una mejor alternativa ya que cuenta con esa condición de “progresista” y de “izquierda”, que buenos resultados ha dado en varios países para que todo siga igual, o incluso peor. Perspectiva que fue apuntalada a raíz de la identificación que de él se hiciera con las protestas de 2021.

Qué propone Petro

Su intención es claramente desplazar al capitalismo rentista colombiano, por una nueva conformación hegemónica del capital, tal como lo afirmo en entrevista a W Radio: “He sido de izquierda y no me arrepiento. Pero no propongo un programa de izquierda. No propongo un programa socialista. Eso no funcionó. El problema de Colombia es que no se ha desarrollado el capitalismo. ¿Una clase media rural qué es? ¿Socialismo? No. Nuestra propuesta es una clase media rural con tierras productivas que deben tener métodos privados y tener métodos mercantiles. En esa medida lo que estamos proponiendo es el desarrollo del capitalismo. Lo que proponemos es el desarrollo de un capitalismo democrático. Nosotros proponemos algo diferente. No vivir de la renta del petróleo, que aquí llaman la repartija de las regalías. El robo de las regalías. Una rapiña corrupta. Vivir de la renta fácil, sin trabajar. El petróleo no genera mayores puestos de trabajo. Nosotros proponemos una economía productiva. El petróleo mata la economía productiva de un país porque al llegar el chorro de dólares al país sin mayor trabajo, ese aumento de dólares en el país trae la baja de su precio, sale barato el dólar, al salir barato se abaratan todas las importaciones: se abarata la importación de la comida, el maíz, el arroz, el café, Etc. ¿Y qué efecto tiene eso? Eso tiene como efecto lo que he llamado ‘la ilusión venezolana’ y después viene ‘el guayabo venezolano’. ¿Eso qué es? Que al importar todo barato, matamos toda nuestra producción y en esas ramas productivas es donde están los puestos de trabajo. Por ejemplo: solo en el café hay un millón y medio de puestos de trabajo. Mientras que en todo el sector del petróleo y del carbón en toda Colombia hay apenas 300 mil puestos de Colombia”.

Sin embargo, la propuesta de reducir el uso de petróleo entra en contradicción con los acuerdos internacionales, el pago de la deuda externa y el déficit fiscal. Hay que recordar que las protestas del año 2021, tuvieron su punto álgido en la reforma tributaria para elevar los tributos y reducir el déficit fiscal, hoy día la deuda externa colombiana es de 65% del PIB el déficit fiscal alcanza el 7%, que ha disminuido gracias al aumento del precio del crudo por la guerra Rusia-Ucrania, por lo que la disminución de la producción petrolera luce como algo inalcanzable.

Además, hay que considerar la mayor penetración del capital chino que requiere de mayores fuentes de energía y que su peso en Colombia viene incrementándose, es asi que los principales inversionistas de empresas chinas ganan la licitación para la construcción del metro de Bogotá y la Autopista al Mar 2, de 254 kilómetros. Invierten en oro. En los últimos dos años sus inversiones están cerca de mil millones de dólares. Infraestructura, minería, telecomunicaciones, entre otras áreas, que son del mayor interés chino.

Con quiénes gobernará

En su discurso, Petro dejó claro que su prioridad no será la clase obrera ni los asalariados, será el impulso de una clase media en el campo y en la ciudad, que democratizará el capital con el apoyo del sector financiero, con el impulso de créditos. De manera que su política es lo que llaman «social de mercado», o sea, liberal, con un Estado que buscara disminuir las fallas del mercado y generar mayor acceso a derechos como la educación y la salud, esenciales para una economía productiva. Por tanto, es posible una apertura a condiciones más favorables a la acumulación capitalistas, sin abandonar la política económica liberal, nunca socialista.

Los sectores sociales se verán en la necesidad de seguir manteniendo sus banderas de lucha que se expresaron en el paro nacional y consolidar una unidad que se base en el impulso de un programa para el desarrollo de una economía nacional, soberana, sin depender de los imperialismos chino y norteamericano. Así pinta el panorama para Colombia, en el que asistimos a un vulgar recambio que mantenga y afiance las condiciones de explotación de los trabajadores… y algo más.

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