Las intenciones de la dictadura en la UCV parecen ir más allá de la ocupación del campus, pues encuentran en el nombramiento de Jackeline Farias como protectora, una figura ideal para intervenirla y acabar con su autonomía. Es que los resultados conseguidos con la implementación de esta figura en gobernaciones y alcaldías, suprimiendo funciones de quienes resultaron legítimamente electos, le brinda una oportunidad para hacer lo propio en esta casa de estudios.

Matar la autonomía y con ella la universidad. Dirigir la vida universitaria despojándola de su espíritu crítico y científico. Avanzar en el control de espacios de discidencia mientras afianzan las ideas de su falso socialismo.

Ese parece ser el camino escogido por Maduro y sus secuaces, siguiendo la tradición despótica que impera en Turquía, donde los universitarios se levantan contra el cercenamiento de la autonomía. O de sus otros socios iraníes, dónde no existe autonomía alguna.

Le ha servido la ocupación para dos acciones que caracteriza a la dictadura. Por una parte, intervenir la universidad, asumiendo labores de reparación que bien pudieron cumplir los obreros universitarios si la universidad contara con presupuesto justo y el nombramiento de la protectora como una autoridad impuesta que supervise el proceso de refacción de la universidad. Y, en segundo lugar, para la corrupción, tal como muestra la investigación de Armando.info en la que se devela la relación de los hermanos Rodríguez figuras determinantes de la dictadura con la contratista principal que asume la obra de la UCV y que a su vez sub contrata otras empresas que son las que realmente asumen el trabajo. Incluyen una plantilla de trabajadores externos a la universidad, pudiendo redirigir esos recursos al aumento de salarios de los obreros universitarios.

Todas estas acciones debemos enfrentarlas de manera muy clara. Sin ambages. Es una tarea impostergable la organización de un movimiento universitario que le haga resitencia a este nuevo atropello de la dictadura.

Frente a estas situaciones que amenazan directamente la autonomía universitaria, el Consejo Universitario define la realización de una consulta al claustro universitario, sobre un asunto que, si bien resulta necesario y que ha sido una exigencia por un buen tiempo desde distintos sectores universitarios, sin ser escuchados, en estas circunstancias se presenta apresurado y desconcertante, cuando la necesidad principal de la UCV es defender su autonomía.

Aunque siempre las consultas o fórmulas que promuevan la democracia serán bien vistas y aplaudidas, la pertinencia de las mismas también son un elemento a considerar. Una consulta en este momento aciago de la UCV, más que valorar la opinión sobre paridad o porcentajes de representación de la comunidad universitaria para un proceso electoral, debería dirigirse a ponderar la gestión rectoral y del Consejo Universitario actual y sus acciones para defender la universidad en los últimos años. También sobre las estrategias para enfrentar la ocupación de la UCV por parte del Gobierno y la necesidad de retornar al campus para defender la universidad.

Ha sido una exigencia de la comunidad la realización de elecciones internas que permitan renovar las autoridades, en el marco de un espíritu democrático que siempre ha caracterizado a la universidad. Pero la consulta propuesta contradice la posición autonómica de dotarnos, como comunidad universitaria, de un sistema electoral que corresponda con el papel de institución científica y del conocimiento, a partir de su función social y de la comunidad de intereses que la conforman. Que de ser necesario transformar el sistema actual, el proceso debe tener como base una profunda discusión de las razones que motiven y justifiquen dicho cambio. Este proceso resulta complejo realizarlo en los actuales momentos, si la comunidad no vuelve al campus, y no es posible darlo si no contamos con el tiempo necesario para desarrollarlo. En este momento es otra la urgencia.

Es hora de crear un frente nacional de defensa de nuestra UCV, que tenga como base el más amplio espíritu de unidad. Se deben oír las voces y organizar la acción en el enfrentamiento al regimen. Todos los sectores universitarios deben organizarse para la conformación de un frente que además integre a los sectores democráticos que pugnan por la salida de la dictadura y el restablecimiento de la democracia en el país.

Es hora de que las personalidades más notables egresadas de la Universidad Central de Venezuela, den un paso al frente y se pronuncien. Notables que se nutrieron en el espíritu autonómico que defendió Villanueva hasta su muerte. Qué levantó las banderas de la renovación y enfrentó las tanquetas que quisieron aplastar el espíritu democrático de ese movimiento único en la historia latinoamericana. Notables que alcanzan tal estatura porque recibieron la savia del espíritu universitario.

Hoy 5 de diciembre se conmemora un año más de la promulgación del decreto de la Ley de Universidades por parte del Dr. Edgar Sanabria, a la sazón Presidente de la Junta de Gobierno que sustituyó a otra dictadura, la de Marcos Pérez Jiménez, razón por la cual se asumió desde entonces como el Día del Profesor Universitario. En ese sentido, es oportuno  buscar mecanismos para que ese profesor de la UCV vuelva al campus a luchar por la institución que lo ha formado, que lo abrigó, que le dio herramientas para aportar al desarrollo del país y que hoy, producto de la acción dictatorial, se encuentra en la inopia, ha migrado a otras latitudes o se dedica a otras actividades que le permitan sobrevivir. Vaya a ellos nuestro saludo solidario y el llamado a #VolverALaUCVParaLuchar

Es hora de poner nuestro mejor esfuerzo en defensa de la universidad autónoma, democrática y popular.

¡Salvemos la UCV!

Bandera Roja

Comité Político Local / UCV

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