Los venezolanos vivimos un drama que pareciera interminable y que día a día se agrava. Pese a la pandemia mucha gente vuelve a cruzar las fronteras, huye de la catástrofe. La destrucción se siente y se palpa en todos los espacios, especialmente en las actividades cotidianas: trabajo, alimentación, estudio, salud, transporte, servicios de agua, luz, gas doméstico, esparcimiento. La ruina nos agobia.

Si a esto agregamos la violación constante de los derechos humanos y las libertades democráticas y que una dictadura encabezada por delincuentes rige los destinos del país, tenemos frente a nosotros un reto, un desafío: ¡O bajamos la cerviz o erguimos nuestra dignidad!

Muchísimos de nosotros, hombres y mujeres del pueblo a quienes nos guía la buena voluntad, no tenemos la opción de huir ni queremos hacerlo: ¡Tenemos que dar la pelea en esta “tierra de gracia” y vencer la ignominia!

Año tras año, desde los inicios de la estafa chavista y más intensamente durante la debacle madurista, hemos intentado detener, frenar, voltear o acabar esta senda de destrucción. Algunos avances y triunfos se han obtenido, pero no hemos coronado la victoria. Centenares de vidas y de prisioneros políticos, años de represión y tortura, decenas de exiliados, hemos ofrendado en esta gesta libertaria.

Algunos se han cansado o desmoralizado, incluso otros se han pasado al campo contrario a servir al régimen y a colaborar con su permanencia, aunque digan enfrentarlo. Muchos esperan de la dirigencia opositora más sabiduría y acierto en conjugar la inmensa mayoría de voluntades que deseamos el cambio, y en conducir esta poderosa fuerza social por caminos victoriosos.

Nuestra lucha es justa, social, política e históricamente. Por ello no desmayaremos hasta ver construida una Venezuela de verdadera democracia y reales libertades, de solidaridad e igualdad, de desarrollo y progreso, soberana e independiente. De este camino nunca nos sacarán.

La duración de este régimen despótico dependerá de nosotros, los venezolanos, de nuestra determinación de cambiar este estado de cosas y de rechazar todas las arbitrariedades ilegales e inhumanas de Maduro y su camarilla.

Hoy nos toca rechazar la farsa electoral que montarán el venidero 6 de diciembre, pues es un deber ciudadano, al igual que desobedecer y desacatar las decisiones provenientes de un régimen que violenta la Constitución y usurpa el poder Ejecutivo. Estamos obligados a dar nuestros mejores esfuerzos por derrocar a este gobierno de facto que Maduro encabeza. Y en esta faena será bienvenida toda la ayuda que puedan prestarnos los pueblos y naciones que apoyen nuestra lucha.

Por ello Bandera Roja llama a los venezolanos a participar en la Consulta Popular (5-12 de diciembre) y a aprobar con un rotundo las tres preguntas que se nos hace. Basados en el poder revocatorio y primigenio que nos da la Constitución, en sus artículos 5 y 70, reforcemos con esta Consulta Popular la denuncia de este régimen dictatorial y nuestra decisión inquebrantable de rescatar la libertad y la democracia para nuestra nación.

 

¡Abajo la dictadura!

¡La rebelión es el camino!

Dirección Nacional

Bandera Roja (resistencia)

2 Comentarios

  1. Excelente todo el desarrollo del artículo de BR. Quienes exponen sin tapujos la trágica realidad que nos involucra. Obvio que nos exige una sola voz que fortalezca nuestra lucha para salir de este marasmo. Se que todos unidos lo vamos a lograr. No desmayemos, este País nos necesita y, unidos…

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.