La protesta de los pensionados y jubilados no fue una más. Nuestros viejitos, viejitos, en la vanguardia de una manifestación que debiera ser generalizada, desataron nuevamente el fantasma de la rebelión y la lucha social poniendo al régimen de Maduro en la necesidad de anunciar, el mismo día, pero horas más tarde, un potencial aumento de salario mínimo “que llegue a 150, 200, 300 dólares y más”. Según el balance de sus dirigentes, casi todo el país se movilizó y hoy, los pensionados y jubilados se han convertido en un movimiento social que puede marcar pauta en las luchas de los trabajadores y el pueblo en general.

Pero es que la pensión y jubilación en Venezuela es equivalente a la más baja de Latinoamérica, y eso incluyendo a cuatro países (Haití, Honduras, República Dominicana y Nicaragua) en los que ni siquiera existe un sistema nacional de pensiones no contributivas.

La verdad es que, lo quiera el falso socialismo de Maduro o no, hasta Cuba, un país con menos ingresos que Venezuela, paga una pensión mayor, unos 64 dólares aproximadamente (1.528 pesos según fuentes oficiales). Pero veamos a nuestros vecinos más comunes.

En Colombia, la jubilación equivale aproximadamente a 900 mil pesos, unos 235 dólares al mes. En el Chile privatizado de Piñera un adulto mayor gana 185 mil pesos, equivalentes a unos 230$ al mes. En la Argentina la jubilación mínima es de unos 225 dólares, pudiendo llegar a más de acuerdo a una escala establecida igual que en Brasil, que incluso con la reforma ejecutada por el “ultraderechista” Bolsonaro, cerca del 70% de los jubilados reciben un salario mínimo de unos 200 dólares. En Perú, un jubilado recibe un mínimo de 135 dólares mes. Un pensionado panameño recibe mínimo 175 dólares al mes y en México, el más precario de la lista, un jubilado recibe cerca de 65 dólares como monto mínimo. En Venezuela, según el último aumento de Maduro, la jubilación (equivalente a un salario mínimo) se elevó a medio Petro (126 bolívares) que, a cambio BCV, alcanzaría los 30 dólares mensuales.

En la enérgica protesta de Caracas, protagonizada por maestros y empleados públicos que dieron su vida y su juventud al país, estuvo Rafael Arreaza Padilla, expresidente del IVSS entre 1997 y 1999. Un hombre de la cuarta, pudiéramos decir, quien recordó que durante su gestión las pensiones equivalían a unos 280 dólares mensuales. Según sus cálculos, para esta fecha y con el anterior esquema de pensiones, los beneficiarios pudieran estar ganando 650 dólares al mes.

Excluyendo la devaluación de la moneda, el régimen de Chávez que ahora hereda y afianza Maduro, devaluó no solo al bolívar sino que, objetivamente, empobreció a nuestra población y llevó a la inopia a la más vulnerable: los adultos mayores.

Sin embargo, la “suerte histórica” del aumento de la confrontación económica y militar entre los bloques imperialista Rusia/China y EEUU/Europa, puede brindar un auxilio al régimen madurista, quizás cercano al que tuvo Chávez en su primera etapa, con un barril petrolero que pasó de US$11 por barril en 1999 a un promedio de US$88 por barril en 2008.

Con este excedente de ingresos y pese a que la diferencia estriba en que Chávez recibió un país en crisis, pero de mucha menor dimensión a la que hereda Maduro, luego que destruyeran el aparato productivo durante décadas, la dirigencia madurista aprobó un Presupuesto Nacional para 2022 calculado con un promedio de precios de $51,45 por barril en 2021. Aunque no establecieron el precio del barril de crudo y el promedio de la producción petrolera en el proyecto de presupuesto, y pese a que este concepto representa ahora solo el 61% del monto total del presupuesto, que suba el precio del barril venezolano a cerca del doble producto de la invasión rusa a Ucrania, traerá un ingreso extraordinario que puede permitir un incremento de salarios, incremento de pensiones, entre otros.

Por concepto de ingresos petroleros, el presupuesto contempla Bs. 62.379 millones. Esto es 14 millardos de dólares a precio BCV. Esto es equivalente al ingreso extraordinario solo por concepto de petróleo, sin contar con un eventual aumento de la producción producto de los acuerdos que pueda alcanzar EEUU con Maduro, ni por vía de minería y otros ingresos que seguramente se verán afectados positivamente por la guerra.

Entonces podemos decir que habrá recursos. Pero ¿qué indica la respuesta de Maduro a la protesta de nuestros viejitos? Que la presión, la protesta orgánica y sistemática y la defensa de los derechos elementales por la vía de la acción organizada, pueden llevar al régimen a mejorar las condiciones de vida de los más pobres. De lo contrario, los ingresos extraordinarios, como indica la historia del régimen chavista, se perderán en corrupción, saqueo, despilfarro y derroche de los enchufados. Es necesaria la exigencia y la conquista de Pensiones de Vida, no solo porque así está contemplado en el artículo 91 de la Constitución, sino porque es justicia. 

Publicado en El Pitazo, 15/03/2022

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