CONSIDERAMOS QUE ESTE DOCUMENTO RESUME LAS ORIENTACIONES PARA ACTUAR FRENTE A LA LEY DE UNIVERSIDADES
El Lobo llegó… ¿Qué Hacer?
Ahí viene el Lobo…
Ahí viene el Lobo…
A las dos de la madrugada del día 23 de diciembre de 2010 el Lobo había llegado a la Universidad. Todos lo esperábamos pero “nadie lo esperaba”. Una política espasmódica y de intereses particulares nos trajo poco a poco al Lobo, algo que no puede repetirse si queremos enfrentar lo que de “lobo feroz” ha pasado a ser la Ley de Educación Universitaria.
Esta Ley busca liquidar la irreverencia del pensamiento y la necesaria libertad del conocimiento. Busca someter a la Universidad a la voz oficial. No busca nada más que esto y quien le quiera agregar no hace más que engañar a incautos y contribuir a que la Ley se convierta finalmente en la muerte misma de la Universidad en las fauces de este Lobo depredador.
La Ley busca crear revancha y confrontación, creando artificialmente “clases sociales” dentro del recinto universitario, a lo que únicamente podemos responderle con Unidad.
La Ley busca desdibujar la democracia con el ejercicio abusivo de las “mayorías”, pero la engaña absolutamente cuando deja en manos del ministro las “aprobaciones” de las normas y reglamentos, a lo que debemos responderle con Unidad.
La Ley reduce el número de miembros de los actuales Consejos Directivos y/o Universitarios, como lo hizo anteriormente con la Asamblea Nacional,  lo cual refleja su espíritu antidemocrático y centralizador, a lo cual debemos responderle ganándolos con Unidad.
La Ley aniquila la autonomía de la cátedra y del conocimiento, dejando la potestad al ministerio sobre la aprobación final de los pensa de las carreras y las ofertas académicas que “necesita el país”, a lo cual debemos responderle con la mayor vehemencia y Unidad
Unidad ¿para qué? La Unidad no puede ser un forcejeo televisivo. Con el Lobo, llegó el debate en torno de lo que realmente debe aportar la Universidad al País. Ya no se trata de defender la Universidad y su Autonomía en abstracto, sino de defender su existencia y razón de ser ya que en el artículo 2 de la nueva Ley, de haber sido la Universidad creadora de conocimiento, pasará a ser a lo sumo, un conglomerado de diletantes de “saberes”.
¿Cuál es ahora el debate? El debate es el país. No se trata de unir voluntades universitarias en torno de algunos “dirigentes”, sino de unir voluntades en torno del CONOCIMIENTO y a la utilidad de este en un PROYECTO DE DESARROLLO NACIONAL. Sin proyecto de desarrollo no hay norte ni brújula para escapar del Lobo, cuyo proyecto es perpetuidad y anquilosamiento petrolero, y en nada desarrollo y progreso científico-técnico, ni mucho menos intelectual y artístico. Nada menos que un país nos espera Unidos, pero unidos en torno de lo que se presenta de fondo: la utilidad de la Universidad para el Desarrollo y Bienestar de la sociedad.
La lucha por los sueldos y salarios de los profesores, empleados y obreros, combinados con la lucha de los estudiantes por mejoras en las becas sigue siendo una de las peleas principales, pero la fundamental deberá ser combatir desde adentro en las asambleas y en todas las instancias en virtud de un ultra democratismo presente en la Ley, una “democracia” que subsume la propia democracia en un ejercicio de mayorías simples. Deberemos hacer uso de esa mayoría que ha logrado el sector democrático en las universidades, para avanzar.
No puede ser resistencia sino iniciativa y acción política unitaria lo que resuma la conducta de los universitarios. Resistir es un estoicismo de la derrota. La Universidad está obligada a avanzar en la construcción de un gran movimiento nacional, una especia de coalición de los sectores más avanzados, para confrontar desde el discurso y desde la acción, el advenimiento del Lobo oficialista. El acriticismo y la banalidad en el discurso universitario ahora confirman el flaco servicio que han hecho a la cuna del conocimiento. Es el momento de la inteligencia.
La principal exigencia a corto plazo debe ser que no se promulgue la Ley, pero aun cuando todo indica que será promulgada, su implementación llevará consigo la responsabilidad directa del ejecutivo y ya no del legislativo, por tanto, la ofensiva política debe ir dirigida a la organización de un gran movimiento nacional universitario que pueda extender su acción a la sociedad a diversos sectores sociales, pero particularmente a los comunitarios, ya que la propia Ley lo establece así en el concepto de comunidad universitaria.
Debemos ganar con la más amplia unidad en todos los espacios de relegitimación debe ser un objetivo en todas las “Asambleas de Transformación Universitarias” y en las “Asambleas Legislativas” que establece la Ley, y luchar porque las normas y reglamentos den cuenta del proyecto de desarrollo que debe proponerle la universidad al país. La Ley contempla un “proyecto de desarrollo” que sin estar definido, pudiéramos entenderlo como el que ha derivado de estos 12 años. Desarrollo Industrial, agroindustrial, agrícola y científico tecnológico, y por tanto desarrollo intelectual y cultural, debe ser la principal oferta de la Universidad al país. Por tanto, es de urgencia que la Universidad logre unas normas y reglamentos que permitan avanzar en la defensa y consolidación de la AUTONOMÍA DE LA CÁTEDRA y de la LIBERTAD DE CRÍTICA Y PENSAMIENTO.
El liderazgo universitario debe cambiar y dar paso al talento político y académico para lograr este objetivo. El impulso de un Gran Movimiento Universitario requiere de la mejor y más abundante sustentación, unidad, orientación y definición estratégica. El Lobo llegó una madrugada, y aun cuando todos lo esperaban, “nadie lo esperaba”. Esto es el resultado de un liderazgo que sigue siendo limitado y que requiere ampliarse, extenderse y diversificarse. Debe la Universidad ofrecerle al país sus mejores talentos y sus mejores virtudes en esta hora aciaga. Ese Lobo que ahora recorre enseñoreado los pasillos de la Universidad, no puede encontrar a la caperucita que ha sido hasta ahora. Es necesaria una fuerza, y esa fuerza de la inteligencia y el conocimiento, hasta ahora estuvo dormida. Es hora de despertarla…
Jesús Hermoso
Secretario Nacional de la UJR
Juventud Bandera Roja

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