Luchemos por un salario real decente
y por una vida digna y democrática
La Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) se dirige a todos los ciudadanos ante el difícil momento por el que atraviesa la nación. Los acontecimientos de las últimas semanas aumentan nuestra preocupación, pues confirman que de parte del Ejecutivo Nacional no hay verdaderas intenciones de atender el fondo de la crisis con sentido democrático y de autocrítica frente al desastre provocado en tres lustros de políticas erróneas y agravado en los últimos tres años.
Cada día aumentan la desesperación, las molestias y la incertidumbre frente al futuro de nuestro país. Los temores de que se produzca un estallido social generalizado crecen ante la mirada irresponsable de las instituciones estatales, que al parecer sólo se preparan para reprimir a sangre y fuego los clamores populares por la hambruna y la desidia que sienten la mayoría de nuestros compatriotas.
De allí que no compartimos la esencia del Decreto de Excepción y de Emergencia Económica aprobado recién por el Ejecutivo Nacional, pues, aparte de representar la continuidad y profundización de la visión económico-social que ha llevado al desastre, ahora le añaden el irrespeto abierto y descarado de la propia Constitución y la restricción de las libertades democráticas, violentando incluso el principio de que la soberanía y el poder residen en el pueblo. 
El drama de los venezolanos ha llegado a un punto inaguantable. Además de la pulverización de nuestros sueldos y salarios, al punto que necesitamos más de 10 salarios mínimos para apenas cubrir la canasta alimentaria, asistimos a una nunca antes vista destrucción de trabajos productivos y en general de fuentes de empleo, junto a una ascendente desinversión en la industria y en la agricultura. El deterioro creciente y progresivo del sistema de seguridad social hace que la vida de los trabajadores y sus familias sea más pesarosa cada día, no encontrando medicinas ni centros de salud en capacidad de atender sus urgencias. Vemos con pesar cómo el gobierno ha tomado la clara determinación de hacer descansar el peso más nefasto de las supuestas medidas anticrisis en las espaldas del pueblo trabajador, de los campesinos, obreros, profesionales, maestros, empleados públicos, productores, industriales y comerciantes decentes, con aumentos despiadados en los alimentos, medicinas y servicios, alza de los impuestos y pírricos incrementos del salario nominal, pues el salario real se ha hundido en la más terrible miserableza.
Y pese a esta dramática situación observamos un gobierno indolente e incapaz que, en vez de abrir canales para el diálogo social y para las salidas pacíficas a esta profunda crisis, se preocupa solamente por dirigir la represión contra las protestas populares y contra quienes disienten de sus posiciones, acusando a los sectores democráticos de golpistas, traidores a la patria y desestabilizadores.
Todas esas actitudes están abiertamente reñidas con la supuesta intención de establecer un diálogo gobierno-oposición promovido desde la Presidencia al traer a varios expresidentes en calidad de mediadores. Desde la CTV ratificamos nuestro apoyo a todos los mecanismos que hagan menos traumático y doloroso el proceso de cambio por el que hoy clama Venezuela, y en ese sentido apoyamos la decisión de la OEA de promover un diálogo sincero y efectivo en el país. Sólo exigimos transparencia y respeto a los derechos democráticos, pues los venezolanos ya no aceptamos un engaño más a nuestra paciencia y credibilidad.
Nos preocupa también la actuación cada vez más parcializada y menos institucional de los entes que deberían garantizar el cumplimiento de la Constitución y las leyes, y el apego a las normas democráticas para el ejercicio de los derechos y las libertades públicas. La acción negadora y retaliativa contra la Asamblea Nacional por parte de los gobernantes significa un desprecio y un desconocimiento a la voluntad popular expresada en los comicios de diciembre y merece nuestro rechazo y nuestro repudio.
Y frente a este desastre no queda otro camino que luchar por defender nuestros derechos a una vida digna, a salarios decentes, a una seguridad social integral, a contratos colectivos con reales reivindicaciones para la masa trabajadora, a la instauración de espacios para el diálogo social, lo cual entendemos debe ir asociado a un cambio radical en el rumbo económico que priorice la producción nacional, la inversión productiva y cree un clima de identificación con la laboriosidad, la investigación, la superación técnica y tecnológica, la recuperación de una universidad autónoma y creadora, en fin un cambio trascendental a este período de mengua y de sombras que cubre a la nación.
Desde la CTV convocamos a las otras centrales y sindicatos, a los gremios profesionales, médicos, enfermeros, bioanalistas, a los universitarios y maestros, a los centros y federaciones estudiantiles, a las organizaciones comunitarias y de defensa de los derechos humanos a unificar las luchas que en distintos espacios ya estamos desarrollando y promover una gran Jornada de Protesta contra la Hambruna y por el Derecho a la Vida, para exigir desde la sociedad organizada el cese a la permanente destrucción y degradación del trabajo y los derechos laborales, de la educación, de la democracia y las libertades públicas, de la seguridad social y personal, en fin unirnos por la conquista de una vida digna y decente para todos los venezolanos.
La debacle en que se encuentran las familias de los trabajadores venezolanos es inaguantable y exige, de todos quienes vivimos de un sueldo o un salario, una disposición a contribuir valientemente, con sacrificio y abnegación, a lograr que Venezuela tome el rumbo de la soberanía e independencia, que se abran los caminos para la realización de una democracia verdaderamente participativa y protagónica, en el marco del respeto a los derechos humanos y la búsqueda de la reconciliación nacional.
¡Con la lucha firme abriremos camino
a un mundo mejor para los trabajadores!
Comité Ejecutivo Nacional
Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV)
Caracas, 3 de junio de 2016

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