Los venezolanos llevamos casi 15 años siendo gobernados por un grupete de sátrapas que bajo el amparo de una bastarda revolución han sepultado los sueños y esperanzas de cientos de miles de venezolanos que depositaron ingenuamente su fe en ellos.Es un proyecto preñado de inconsecuencias, mentiras y demagogia, que propicia un discurso descalificador que cancela toda confrontación ideológica y que ha impuesto una mutilación verbal que rompe con el binomio ideas-lenguaje. Han degradado el lenguaje de ser un poderoso portador de ideas a un simple vehículo de frases vacías destinadas a hipnotizar a las grandes mayorías para sus perversos fines políticos.A semejanza de la retórica fascista del duce Mussolini, el lenguaje bolivariano está conformado por planteamientos maniqueos, donde las palabras han dejado de ser portadoras sustanciales de significados, para convertirse en signos ambivalentes y contradictorios. Recurren a un lenguaje afectivo e irracional como formas políticas e ideológicas de manipulación de las grandes mayorías. Parten de la premisagoebbeliana de que la capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa.El lenguaje utilizado por la propaganda bolivariana es egocéntrico, emotivo, religioso y mítico. El mismo no se estructura como un vehículo de diálogo, sino como un instrumento de transmisión de órdenes, cuya aspiración última es el silencio y la obediencia ciega de los ciudadanos. El socialfascismo se ha servido del lenguaje en su pretensión de conseguir una regresión de la conciencia política del individuo. A través del mismo promueve la violencia, la subordinación, la satanización del adversario, la veneración e idolatría hacia el Estado, así como un culto a la personalidad del difunto comandante eterno.Es la utilización de un metalenguaje patriotero y reduccionista que se alimenta falaz y demagógicamente de las penurias que afectan al “pueblo” y que promueve un falso mito en cuanto a que los socialfascistas son los llamados a continuar la obra inconclusa de la generación libertadora y que representan la única esperanza redentora para vencer las necesidades que afectan la nación. Es la repetición sistemática de un lenguaje tramposo y embaucador a fin de que se convierta en verdad (Goebbels).Mediante un simbolismo goebbeliano persiguen el aprovechamiento demagógico de los sentimientos de frustración colectiva que existe en las grandes mayorías a fin de consolidar su proyecto. El socialfascismo bolivariano es un fenómeno social de una enorme vaguedad ideológica, preñado de una gran imprecisión política y de una sorprendente pobreza intelectual. Constituye una enciclopedia de artificios retóricos, de equívocos conceptuales y de una sobresimplificación de las complejidades sociales. Su lenguaje mutilado y distorsionado, apologista de la hipocresía y del cinismo,encierra las peores perversiones políticas de nuestra historia republicana. José Rafael López Padrino “Desgraciado el país que necesita héroes”.Bertolt Brecht

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