En marzo de 1871 los revolucionarios se apoderaron del Hotel de Ville en París, que era el centro de operaciones de la Comuna de París, e izaron la bandera roja de la revolución y el internacionalismo. La Comuna de París fue la primera toma del poder de la clase trabajadora y sus aliados. En su obra La guerra civil en Francia, Carlos Marx dijo: “El viejo mundo se retorció en convulsiones de rabia ante el espectáculo de la Bandera Roja”.

Esta no fue la primera vez que los oprimidos izaron la bandera roja como símbolo de sus aspiraciones revolucionarias. Históricamente, las clases rebeldes han izado la bandera roja cuando se han rebelado. Por ejemplo, los esclavos de Roma la izaron cuando sus luchas estremecieron el imperio, que al fin y al cabo sucumbió. La bandera roja era el símbolo de los esclavos que no tenían más opción que la rebelión. Durante las grandes rebeliones de campesinos que barrieron a Alemania, las legiones de campesinos llevaban consigo la bandera roja.

Con el ascenso de la clase burguesa, y el capitalismo, surgió por necesidad el estado nacional moderno, o las naciones. A medida que luchaba por derribar las barreras impuestas por el sistema feudal para crear condiciones favorables para su desarrollo, un mercado para sus mercancías, y la libertad de comercio y transporte, el capitalismo formó a los países tal como los conocemos hoy: cada cual con su propia bandera nacional que representa a la clase capitalista de cada nación.

A medida que iba tumbando las trabas impuestas por la sociedad feudal, fue surgiendo a la par de la burguesía una nueva clase, el proletariado: una clase altamente socializada pero carente de propiedad. El ascenso de la clase capitalista arruinó a muchos campesinos y pequeños propietarios urbanos, que se vieron obligados a trabajar en las fábricas de los capitalistas. Ya para el siglo 19, la lucha de clases en el mundo era de un carácter muy diferente a lo que era durante las guerras campesinas alemanas. Desde ese entonces todo movimiento social de importancia sería influenciado de una manera u otra por la lucha del proletariado. La bandera roja, enarbolada por esta nueva clase, adquiriría un nuevo significado: la misión histórica del proletariado de emanciparse a sí misma y a toda la humanidad.

La clase obrera izó la bandera roja en muchas ocasiones. Por ejemplo en 1831, durante la rebelión de Merthyr en el sur de Gales, cuando entre 7,000 y 10,000 obreros se apoderaron de Merthyr por cuatro días. Se dice que marcharon bajo la bandera roja cuando los soldados les dispararon, aplastaron la rebelión y masacraron a muchos.

En 1848, el año que salió el Manifiesto comunista, de hecho unos meses antes, la bandera roja fue la precursora de la lucha proletaria que se daba por toda Europa. En Francia, 16 años antes, los obreros de París izaron la bandera roja en la insurrección para tumbar del poder a Louis Philippe y otra vez en febrero de 1848, cuando volvieron a las barricadas.

En los días que siguieron, surgió la cuestión de escoger la bandera nacional de Francia. Los obreros pedían que fuera roja, pero los sectores de la burguesía, que habían tomado parte en esa lucha para transformar el estado de monarquía burguesa a republica burguesa, querían que la bandera nacional fuera la tricolor de la revolución burguesa.

La lucha de los obreros fue aplastada y la única concesión a sus demandas de que la bandera fuera roja fue la rosa roja sobre el asta de la bandera tricolor.

En 1871, la bandera roja ondeó una vez más sobre París en una declaración de la conquista del poder por la clase trabajadora y del establecimiento de la Comuna de París. Esta fue la primera vez que la bandera roja representó no solo la rebelión, no solo la insurrección, sino la revolución y la lucha histórico-mundial del proletariado y el establecimiento del estado proletario.

Fue durante la Comuna de París que la bandera roja llegó a representar y ser el símbolo de las aspiraciones del proletariado internacional y su misión histórica de emancipar a toda la humanidad. En un homenaje a la Comuna, Lenin dijo: “La memoria de los luchadores de la Comuna es honrada no solo por los obreros franceses, sino también por el proletariado de todo el mundo, pues aquélla no luchó por un objetivo local o estrechamente nacional, sino por la emancipación de toda la humanidad trabajadora, de todos los humillados y ofendidos. Como combatiente de vanguardia de la revolución social, la Comuna se ha ganado la simpatía en todos los lugares donde sufre y lucha el proletariado”.

Los combatientes de la Comuna entendieron claramente que rechazaban el nacionalismo de su propia burguesía y que la bandera roja era el símbolo de la emancipación de los pueblos del mundo. Proclamaron: “¡La bandera de la Comuna es la bandera de la República mundial!”. Años después, Federico Engels dijo de la Comuna: “Fue un valiente desafío a toda expresión de chovinismo burgués. Y el proletariado de todos los países certeramente comprendió esto”.

A fines del siglo 19 el capitalismo se transformó en imperialismo en varios países europeos, Estados Unidos y Japón. Con ello estalló la primera guerra imperialista. Los países imperialistas entraron a la I Guerra Mundial proclamando el chovinismo nacional de “mi país primero” y la “defensa de la patria”. Las clases dominantes vieron la importancia de suprimir la bandera roja y promover la bandera nacional. Esto suscitó mucho debate y los comunistas participaron en él. Era cuestión de si se iba a defender la bandera del chovinismo nacional o la bandera roja de la revolución proletaria y el futuro comunista. El agrupamiento internacional de organizaciones y partidos comunistas de ese entonces, la Segunda Internacional, se desbarató en ese debate sobre el nacionalismo y el internacionalismo.

Los obreros de muchos países izaron la bandera roja. En los ejércitos y la marina de Francia y Alemania hubo grandes rebeliones. En Estados Unidos, Obreros Industriales del Mundo (IWW, por sus siglas en inglés) y otros enarbolaron la bandera roja. Pero fue solo en Rusia, donde el partido de la clase obrera y su líder, V.I. Lenin, sostuvieron una posición consecuentemente revolucionaria con respecto al gobierno, que la clase obrera fue capaz de aprovechar la severa crisis que causó la guerra, lanzar una insurrección armada y tomar el poder. Solo en Rusia tiraron al suelo la bandera nacional e izaron la bandera roja del comunismo.

Los bolcheviques convencieron al pueblo de la justeza de su programa político y exhortaron a un levantamiento el 25 de octubre de 1917. Izaron la bandera roja en el Palacio de Invierno y arrestaron al gobierno provisional. Días después, miles salieron a las calles en tropel hacia la plaza Roja, entonando La internacional, el himno del proletariado internacional; desde lo alto del Kremlin se desenvolvieron gigantescas banderas rojas. Hablando de la importancia de la revolución de octubre, Lenin dijo: “Jamás hemos hecho secreto del hecho de que nuestra revolución es solo el principio, que su victoriosa conclusión solo será lograda cuando nosotros hayamos iluminado el mundo entero con estas mismas llamas de revolución”.

Por primera vez en la historia el proletariado y su partido de vanguardia tomaron el poder e iniciaron la transformación socialista de la sociedad. Fue un hito histórico para la causa del proletariado internacional y la misión histórica del proletariado.

Las revoluciones socialistas de la Unión Soviética y China dieron marcha atrás, en esos paises se restauro el capitaliso. Sin embargo, la historia de la bandera roja es inseparable de la lucha de los oprimidos y explotados, la meta de la revolución proletaria y la cosmovisión del internacionalismo proletario.

En las luchas intensas de hoy hay que comprender que hay una bandera que representa los intereses fundamentales del pueblo, pero no es la bandera de la nación. Es la bandera roja de la revolución proletaria. Es la bandera que une a los explotados y oprimidos, en vez de dividirlos. Es la bandera que representa la misión histórica de la clase proletaria de liberarse a sí misma y a toda la humanidad. Esa bandera nos pide que levantemos la frente y veamos más allá de los intereses de una nación y que nos imaginemos que un nuevo mundo es posible y necesario. La bandera roja es la bandera de no tener nada que perder y tener un mundo que ganar. ¡Cada vez más, donde los pueblos luchen y se rebelen, deben hacerlo con la bandera roja en alto!

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