El descalabro general que hoy vive la Universidad Venezolana solo demuestra la eficiencia de una ofensiva estratégica gubernamental de hostigamiento. Una estrategia que ha encontrado en el cercenamiento a la Autonomía Universitaria, en el cerco y ahogo presupuestario, la forma de lesionar severamente la calidad educativa y desmantelar la universidad, llevarla al estrepitoso colapso, al cierre técnico. La estrategia del gobierno es clara. Busca acabar con una de las escasas instituciones dispuestas a desenmascarar su política antipopular y que, al presentarse como un destello de soluciones a la crisis nacional, puede tener una actuación fundamental en la necesaria salida nacional y popular del régimen, así mismo, en la reconstrucción de Venezuela.

Los mezquinos embates del gobierno mantienen hoy a la Universidades Autónomas sin posibilidades de iniciar sus actividades regulares. Según informes de las Autoridades de la UCV, el presupuesto asignado -de apenas el 32% (Bs 4.400 millones) de lo solicitado (Bs 13.536 millones)- es deficitario. Es un presupuesto insuficiente para proveer los insumos, equipamiento tecnológico, instrumental médico-odontológico, reactivos, maquinaria, vehículos y pagar sueldos y salarios dignos.Todo lo cual conduce a un deterioro progresivo en las condiciones para las labores de docencia, investigación y extensión. Volviendo una exquisitez a estas dos últimas.
Complementan el catastrófico escenario las pésimas condiciones laborales y de servicios estudiantiles del sector universitario. Condiciones que estimulan la deserción académica, la fuga de talentos (profesores, personal administrativo y egresados universitarios), la no reposición de cargos y longevidad profesoral. En suma, resultados trágicos producto de los sueldos de hambre, del deterioro de la seguridad social y de las precarias providencias estudiantiles.
¿Qué Hacer?
Estamos ante un conflicto que es institucional -por tratarse del presupuesto- y reivindicativo, por lo que es necesario que sea asumido de manera global. Se trata de un conflicto que debe salir al paso ante la estrategia de la espera y de la colaboración. Que debe buscar otra estrategia; dejando atrás la de espera y colaboración. Que debe sortear el pesimismo y la inacción. Que debe abandonar las acciones del aguante y el desgaste, el miedo y la imposición de la quietud del movimiento. Por el contrario, se debe actuar articulando las múltiples y diversas formas de lucha, siempre privilegiando la movilización, la denuncia política y la asamblea para estimular la participación, el debate y la toma de decisiones. A partir de allí, podremos alcanzar los objetivos:
  • Pliego Conflictivo General que resuma todas las exigencias de todo el sector universitario. Este debe incluir las exigencias de un presupuesto justo, el aumento de sueldos y salarios, las reivindicaciones estudiantiles y el respeto a la Autonomía Universitaria. 
  • A nivel del movimiento estudiantil se debe impulsar la consigna Una beca = Un salario. Reivindicación justa ante el alto costo de la vida y la pulverización que sufre el salario de las familias venezolanas.
  • Articular liderazgos, factores y gremios universitarios con amplio sentido unitario, de manera de gestar una dirección política que accione con base en una estrategia y un plan nacional.
  • Impulso del movimiento asambleario universitario como instrumento para la participación, la toma de decisiones en forma democrática, la deliberación opinática, la unidad de acción y la movilización.
  • Constitución de comandos de conflicto. Más en aquellas universidades que tengan debilidad, parcialidad patronal o no exista la representación gremial. Esto para garantizar el apoyo, desarrollo y continuidad en la lucha.
  • Fortalecimiento y consolidación de la unidad intergremial lograda, hasta ahora en la UCV, entre profesores y estudiantes.
  • Articular y estrechar lazos con las autoridades universitarias, sabiéndose que estamos ante un descalabro general universitario.
  • Acuerdos y convenimientos con las directivas de los gremios de los trabajadores y obreros inscritos en la estrategia previamente definida por los demás universitarios. Ubicando que se trata de aliados nada firmes, que simpatizan con el gobierno. Con ellos se debe desarrollar un trabajo basado en las contradicciones que guarden con el régimen.
  • Circunscribir el enfrentamiento discursivo en torno del ¿Qué hacer para enfrentar la estrategia general contra la Universidad Autónoma? Sabiéndose que se trata de una política de Estado.
  • Establecer vinculaciones con otros gremios y trabajadores que también luchan por sus reivindicaciones y cumplimiento de sus derechos.
  • Reivindicar la incorporación de los trabajadores tercerizados universitarios, como una promesa incumplida por el Gobierno patrón.
Debemos presionar al gobierno nacional para que cumpla todas las exigencias de los universitarios. No debemos rebajar las demandas de la universidad por el chantaje de la crisis nacional. Ante todo es una crisis provocada por el gobierno dada su política erosiva del aparato productivo nacional y de entrega del interés nacional a los foráneos, principalmente a China. La crisis que la paguen quienes la crearon, no los universitarios.
¡Luchemos por una Universidad para el Desarrollo Nacional!

¡Por una Universidad Científica, Libre, Democrática, Popular y Autónoma!
Partido Bandera Roja 
Comité Político Local UCV ‎

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