El anuncio del Consejo Nacional Electoral (CNE) en la tarde de ayer nos coloca ante un fraude constitucional. Es el último acto dentro de un conjunto de decisiones que buscan impedir el ejercicio de un derecho constitucional y que se proyecta como una amenaza abierta y descarada para negar las potestades del pueblo venezolano a ejercer su rol de constituyente primario y decisor fundamental del rumbo del país. Por todos los medios quieren impedir que se evidencie y se plasme en la realidad la capacidad que tenemos los venezolanos de revocar a un mandatario inepto, ineficaz, estafador, autoritario y antipopular.

La afrenta proveniente de las rectoras del CNE —y mostrada como una resolución basada en un estudio “técnico-electoral”— se traduce en la negación de la posibilidad de que los 19 millones de electores manifiesten su opinión sobre el referendo revocatorio presidencial: máquinas insuficientes, horario reducido a 21 horas, que el 20 % se exprese por circunscripciones estadales y no por circunscripción nacional como corresponde al Jefe de Estado, y una fecha retardada para anunciar que el RR no será este año sino en el primer trimestre de 2017. Ciertamente, es una crónica de un fraude anunciado, denunciado y desaconsejado por muchos.
La estrategia del régimen de Maduro y su camarilla —el CNE es solo una oficina adscrita a Miraflores, sin ningún tipo de autonomía— queda al desnudo: no permitir que se realice el Referendo Revocatorio. Se basan en algo muy sencillo: si todas estas tropelías y atropellos no logran desestimular a la gente, para poco antes del evento, tienen debajo de la manga la renuncia de Maduro en 2017 y con ello lograrían preservar el Gobierno nacional con un Vicepresidente que él mismo defenestrado y su camarilla designen.
Desde Bandera Roja ratificamos que estamos frente a una forma de Gobierno basada en un pacto de mafias y que para mantenerse usufructuando las mieles del poder no dudan en adelantar una política irresponsable y suicida. Que indolentemente desprecia las consecuencias de un conflicto como el que se trata de generar. Parecieran olvidar que la pelea no es con los partidos de oposición, o de la MUD, sino con más de 80 por ciento de la población venezolana.
El cambio político es un asunto que espera solución urgente por lo insoportable de la crisis. En esa dirección la presión popular y la fuerza de la opinión nacional son
imprescindibles. Condenar esta conducta del CNE, exigir su rectificación y despejar el camino para que el pueblo ejerza su soberanía con el voto. Y, de no ser así, que Maduro adelante su renuncia para que Venezuela pueda tener una nueva conducción que la lleve a la superación de los grandes problemas de hoy.
La unidad amplia y comprometida con el cambio y una dirección política esclarecida y eficiente son necesarias ante una circunstancia que reclama de madurez y aplomo pero también de valentía y audacia. La garantía del cambio en definitiva reside en el ciudadano, es el tiempo del protagonismo popular, de la formación del poder de base, del impulso de un Movimiento Asambleístico Nacional Organizado y del surgimiento de miles de nuevos dirigentes políticos y sociales que puedan desarrollar variadas iniciativas y múltiples formas de acción.
¡El cambio va porque lo demanda el soberano!
#RevocatorioEnLaCalle
#RR2016
Por la Dirección Nacional de Bandera Roja
Gabriel Puerta / Secretario General
Carlos Hermoso / Secretario General Adjunto

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