¿Hacia dónde vamos?

En los últimos
días no he dejado de hacerme esta pregunta, y es que; 16 años después de la
existencia de la más grande estafa contra la voluntad de cambio de un pueblo,
del mayor saqueo que se haya podido hacer al erario público y a la riqueza
patria, del afianzamiento de mecanismos de violación de los derechos humanos,
de la destrucción de todos los servicios y la infraestructura pública, de la
quiebra de la industria y del campo nacional, del empobrecimiento masivo de los
venezolanos, la interrogante sigue teniendo pertinencia, aun cuando el tren
marcha a toda velocidad hacia el precipicio llevando como pasajeros al pueblo
venezolano.
      De seguir las
cosas como van parece imposible detener el tren, en el futuro inmediato, y lo que
se avizora es mayor miseria, hambre y represión como resume la vieja consigna,
pues la capacidad de maniobra del régimen para atemperar los reclamos y
satisfacer los requerimientos del pueblo se encuentra sensiblemente afectada y,
lo que le queda para preservarse es profundizar el terror (y el temor) entre el
pueblo venezolano.
     Mientras tanto la
MUD se encuentra orientada exclusivamente al tema electoral, a las campañas
electorales, sin hacer de la participación en estas un espacio para la organización
del pueblo y el avance firme  hacia la
sustitución del régimen actual, con partidos cuyos esfuerzos se dirigen es a buscar
la hegemonía sobre sus aliados, apelando no pocas veces a métodos poco éticos para
ello, en lugar de buscar consolidar la unidad como espacio para el
levantamiento de una nueva hegemonía frente al régimen.
      Fuera de ella,
también existe otra oposición, dispersa, alguna cargada de voluntarismo y hasta
de aventurerismo en la lucha frente al régimen, otra que busca abrirse paso en
la lucha electoral sin mayores perspectivas de triunfo, y otra que busca reconstruir
al país sobre la base de la unidad y organización del pueblo junto a diversos
factores de la oposición.
    En ambos espacios
se insiste, como ha de ser lógico de cara a un régimen de esta naturaleza
(despótico, autoritario y militarista), en la necesidad de la unidad, de su
importancia e incluso se promueven iniciativas diversas para ello. Sin embargo,
¿Cuánto se hace realmente para salvar al país del caos? ¿Se promueve la unidad para
qué; para convivir con el régimen ó para cambiarlo y reconstruir al país? Sin
duda, este es el debate que hay que dar en lo inmediato. Y es que, cuando se  escucha el “contenido” del discurso del
liderazgo político nacional y regional, cuando se escudriña en la línea
política de las organizaciones que adversan al régimen y cuando se observa el
comportamiento político de los mismos, no queda más que afirmar que este debate
es impostergable.
     Desde Bandera Roja
creemos en una unidad para cambiar al régimen y reconstruir a Venezuela, una
unidad capaz de estimular la mayor participación posible de los diversos
factores y expresiones políticas, sociales, gremiales, sindicales y populares
que anhelan un cambio de rumbo en lo inmediato. Una unidad que privilegie la
conformación de una amplia coalición política que defina una estrategia clara
para salir del régimen oprobioso que sojuzga a los venezolanos, que una al
pueblo que lucha y se convierta en su vanguardia, que haga de las contiendas electorales
espacios para estimular la participación y organización del pueblo, para
obtener triunfos sobre la barbarie de la dictadura y no sobre factores aliados,
abriendo firmes esperanzas al pueblo de que una nueva democracia es posible, de
que una nueva ética en el ejercicio de la política es posible. Una unidad que
sea capaz de entusiasmar a quienes están más allá de la MUD, a quienes vienen
de vuelta del chavismo, y a los desesperanzados.
    Nos tardaremos más
en ir a lugar un lugar distinto que no sea hacia el afianzamiento del régimen,
si desdeñamos lo señalado en el párrafo anterior, si la unidad sólo sigue
sirviendo para atender lo electoral en busca de preservar o alcanzar cuotas de
poder, incluso en instancias al servicio de la dictadura, si se sigue empeñado
en convertirla en un conciliábulo para esos propósitos, dándole la espalda a un
pueblo que sufre y lucha día a día, en diversos escenarios, por su
sobrevivencia y por un futuro mejor. 
    Pase lo que pase en
las primarias de la MUD el debate en la oposición venezolana seguirá abierto,
invitando a todos a darlo, pero, especialmente invitando al pueblo a
convertirse en actor protagónico de los cambios por venir, para que en lugar de
seguir prestando atención a temas subalternos, levantemos con fuerza un
programa de unidad nacional, un plan de luchas y avancemos firmes en la
necesaria y urgente reconstrucción del país. 
Eddy Timaure
Secretario General de Bandera Roja Falcon
@EddyTimaure

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