En defensa de la educación, el empleo y el salario
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) escogió el
día 7 de Octubre para centrar esfuerzos y luchas en la conquista del trabajo decente, término que identifica
al trabajo “que sea productivo y que produzca un ingreso digno, seguridad en el
lugar del trabajo y protección social para las familias, mejores perspectivas
de desarrollo personal e integración a la sociedad, libertad para que la gente
exprese sus opiniones, organización y participación en las decisiones que
afectan sus vidas, e igualdad de oportunidad y trato para todas las mujeres y
hombres” [ http:www.ilo.org ].
Una declaración verdaderamente subversiva si la contrastamos con la situación
que vivimos los trabajadores en Venezuela, ya que no solamente no se cumplen
sino que vamos en dirección contraria a la justicia, la igualdad, la democracia
y la libertad.
El deterioro indetenible de las condiciones de vida y de
trabajo en nuestro país va estrechamente unido con la destrucción persistente
de nuestro ya menguado aparato productivo, llevando nuestra dependencia y nuestro
endeudamiento con el exterior a niveles nunca vistos, y con ello elevando hasta
límites no conocidos nuestra vulnerabilidad en materias tan sensibles como la
alimentación. Pese a los discursos altisonantes hoy somos menos soberanos y más
propensos a ser sometidos por los requerimientos de las potencias que nos dieron
los empréstitos. Basta ver lo que sucede al pueblo griego para que sepamos lo
que pudiera esperarle al país.
La destrucción del poder adquisitivo del salario, la
negación abierta a la libertad sindical y la injerencia permanente del Estado
en los asuntos internos de los sindicatos, el desconocimiento a la contratación
colectiva o la firma forzada de la propuesta que presenta el patrón-Gobierno,
la inexistencia de un verdadero sistema de seguridad social, la negación del
derecho a huelga y su asimilación a una actitud “golpista y desestabilizadora”,
todo esto nos habla de una circunstancia muy grave y muy difícil para los
trabajadores y para el país entero. La industria muestra números cada vez más
negativos y la agricultura se hunde en la desolación, pagando los platos rotos
principalmente obreros, empleados y también los pequeños y medianos
productores. Muchos profesionales, ante la incertidumbre, ven como respuesta su
ida al exterior.
La Unidad de Acción
Sindical y Gremial
(UASG), aprovechando esta cita internacional, convoca para
el 7 de octubre a los obreros y trabajadores, educadores, profesores y
estudiantes universitarios, a las amas de casa, a los jubilados y pensionados,
a los médicos, bioanalistas, ingenieros y abogados, a las organizaciones
sociales, sindicales y gremiales a una Jornada
Nacional de Protesta, en defensa del empleo y el salario, por la defensa
de la educación gratuita, científica y de calidad, y contra el hambre a que nos
lleva esta administración. Proponemos que esta jornada se exprese en toda la
geografía nacional de diversas formas: marchas, visitas a instituciones del
Estado, volanteo, piquetes, etcétera.
No podemos quedarnos extáticos frente al grave drama que
vive nuestro país. No solo debemos hacerles frente a todas estas políticas que
confiscan nuestros derechos, sino que también estamos llamados a abrir los
senderos de progreso y prosperidad para todos nuestros connacionales, a
levantar una alternativa que unifique los esfuerzos de la gente honesta,
decente y luchadora, comenzando por unificar a todos los sectores sociales
vinculados al trabajo, a la educación, a la producción de bienes y servicios
con el objetivo supremo de salvar y reconstruir a Venezuela.
¡Aumento general de sueldos y salarios!
¡Empleo productivo y trabajo decente!
¡Presupuesto justo para la educación y para
la universidad!
¡Respeto a la libertad sindical y la
contratación colectiva!
¡Que la crisis no la pague el pueblo
trabajador!
Unidad de Acción Sindical y Gremial
CTV – UNETE – CGT – CODESA – APUCV – SNTP

FADESS – CCURA – MOSBASE

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