Tristemente, nuestra principal industria ha venido en una espiral que conlleva a una dañosa expansión de sus cuentas por cobrar (convenios internacionales lesivos) y de las deudas de carácter financiero (Petrobonos). Esas deudas que ahogan a la empresa, traen lamentables pérdidas de divisas a la nación (es decir, afluir de la renta petrolera hacia el extranjero), y ponen sobre las espaldas de la Nación venezolana una espada de Damocles, al comprometer los futuros de ingresos petroleros, en la cancelación de una deuda cuyos intereses se expanden de manera inusitada.

Crecimiento de activos, pero pasivos…
Las multimillonarias propagandas para hacer ver que PDVSA “ahora es del pueblo” o que incluso es “socialista”, se ven generalmente sustentadas con la validación de las reservas internacionales y la (RE)nacionalización de la Faja del Orinoco (inentendible, porque se suponía que todo lo que está debajo del suelo es del Estado). Sin embargo, la leonina opacidad en las cuentas de PDVSA y del gobierno en general (llegando a la cúspide con el enmarañado FONDEN) y las dificultades extremas para que los organismos oficiales presenten datos, han servido para ocultar problemas graves relacionados al funcionamiento estructural de PDVSA.

Una arista sensible de ese funcionar, estriba en el esfuerzo de PDVSA por distribuir divisas a la economía (es decir, entregar dólares para que la burguesía financiera especule) y por cubrir los costos de las necesidades políticas de PDVSA, en su misión de ser vanguardia en la integración energética. Esta voluntad política y su colaboración con la vorágine especulativa, ha llevado a nuestra industria a expandir preocupantemente sus deudas. En el gráfico a continuación vemos en la barra más clara el incremento del pasivo en la industria.

En la barra más oscura del gráfico se observa un sostenido incremento del activo. Ese crecimiento del activo entre los años (1999-2008) ha sido de 165%, pero el incremento del pasivo, ha sido de 305%. Si el pasivo (deuda financiera + cuentas por cobrar) de PDVSA en 1999 alcanzaba la cifra de 16.857 millones de dólares, en el año 2008 la cifra llegó a 68.357 millones de dólares a pesar de ser el año 2008 el de mayor bonanza petrolera de la historia, teniendo en cuenta el ingreso a precios corrientes del total por exportaciones. Grave es que los intereses minoritarios alcancen los 23.158 millones de dólares, cuando en el año 2000 fueron de sólo 7.404 millones de dólares. El pasivo en el año 2009 llegó a 75.212 millones de dólares y tenemos informaciones de expansiones mayores del pasivo que pueden hacer rondar la deuda total (año 2011) a una alarmante cifra aproximada que ronda los 90 mil millones de dólares. Sobre el importe de los intereses y las lóbregas empresas mixtas, hablaremos pronto.

Manuel Sutherland*.

*Coordinador de Formación de la Asociación Latinoamericana de Economía Política Marxista (ALEM).

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