para los de arriba
seguirá la lucha por los de abajo

Una
mezcla de sentimientos de rabia, impotencia, incertidumbre y desconfianza
existe en gran parte de los venezolanos que exigimos un cambio urgente en la
conducción de nuestro país. La MUD suspendió las acciones de #PresiónPopular
para iniciar un diálogo con el Gobierno, valga decir, con quienes nos acaban de
confiscar el derecho al voto, el derecho constitucional a revocar a Maduro, con
quienes desconocen y atacan a la Asamblea Nacional, y restringen derechos
democráticos y libertades públicas, llenando las cárceles de presos políticos,
en fin, los responsables directos de la catástrofe que en todos los órdenes
sacude al país. No es que en Bandera Roja seamos empecinados contrarios del
diálogo, incluso con este régimen dictatorial. No. Ese no es el debate.

El debate
es que quienes se asumen dirección política de la oposición, no confían en el
pueblo, en sus potencialidades de lucha y de cambio, en su capacidad de unión y
organización, en su decisión indeclinable de salir lo más rápidamente posible
de esta pesadilla y en su disposición de materializar ese deseo de cambio, de
manera urgente. Parecen no creer que más de 80% de los venezolanos queremos
salir de Maduro este mismo año. Creen más en sus “dotes” de negociación, con un
fuerte olor a conciliación tras bastidores. Y aunque pareciera casual, definen
una estrategia —u “hoja de ruta”— realmente inconexa, sin ilación, incoherente,
sin valoración de los distintos frentes de lucha y sin buscar una amplia
articulación de fuerzas políticas, sociales, gremiales, sindicales,
comunitarias, más allá de los cuatro predestinados partidos decisorios llamados
G4.
¿Cuáles
son los planteamientos programáticos en debate en ese diálogo apaciguador?
¿Cuáles son los asuntos de los trabajadores en debate? Lo urgente es el aumento
general de sueldos junto al fortalecimiento y respaldo al desarrollo
productivo; el respeto a la soberanía en los asuntos del país; la defensa de la
soberanía en el reparto de la explotación del arco minero o los contratos
petroleros; la agenda recuperar el poder adquisitivo de la gente o el
presupuesto para la salud, la educación y la defensa de los intereses de los
más pobres; ¿El diálogo resolverá de manera inmediata los asuntos que han
llevado hoy a la gente al borde del desespero, la muerte o la emigración?
Maduro aprobó unilateralmente un Presupuesto 2017 que bajo el argumento de que
se rasparon el dinero y se les agotó el petróleo, meten la mano en el bolsillo
a los trabajadores con un presupuesto vía recaudación. Ahora, el Petróleo eres
tú. Entonces ¿el diálogo busca defender a la oligarquía, o al pueblo
trabajador?
Bajo el
criterio de esta dirección política, nuestra lucha contra la dictadura
madurista debería ser tutelada y dirigida desde Roma, Washington, Madrid e
incluso Beijing y Moscú. Esto ratifica nuestra denuncia de que el actual
régimen ha convertido a Venezuela en un área en disputa entre los
imperialismos, pretendiendo cobijarse en uno para “enfrentar” al otro. Y la
intermediación y negociación entre esos intereses se ha convertido en el
protagonista, siendo los representantes opositores meros actores de reparto,
muchachos de mandado al servicio de tal o cual interés foráneo.
Una
estrategia política cuyo pivote ha sido la pelea por el hegemonismo en la lucha
política y las candidaturas presidenciales adelantadas, ha conducido a una
“estrategia política” que en el mejor momento de la historia de la oposición,
podamos estar transitando hacia una derrota y una eventual desmoralización de
las fuerzas populares.
Ha
llegado el momento impostergable en el que se necesita una dirección política
operativa, calificada, ágil, y capaz, que sea respetada y esté acorde con estos
momentos finales de la dictadura. Una dirección política de lucha contra la
dictadura madurista no puede establecerse bajo el criterio de los votos
alcanzados o la suposición de una “potencial” fuerza electoral, sino de la
autoridad política y la capacidad de conducir este torrente popular de cambio
hacia la victoria. Pero también es momento de definir con quién se está en la
lucha. Con los de arriba o con los de abajo. Bandera Roja se decanta como
siempre por los intereses de los trabajadores, de los explotados y de los que
quieren un cambio urgente; con los de abajo, vamos a luchar.
*#AbajoLaDictadura*
*#RevocatorioEnLaCalle*
*#RebeliónDemocrática*
*#PresiónPopular*
Caracas, 2 de noviembre de 2016
Por la Dirección Nacional de Bandera Roja
Gabriel Puerta / Secretario General 
Carlos Hermoso / Secretario General Adjunto

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