Nuestro camarada Ramón Álvarez,
dando una clase magistral
en Sabana Grande
En estos días me he estado preguntando cuándo te empecé a perder. Siendo yo estudiante, en los noventa, preocupado por el servicio de comedor, por el deterioro de la infraestructura y en términos generales por el presupuesto de la Universidad, decidí incorporarme a un grupo estudiantil, en el cual cada acción se tomaba luego de discernir horas y horas sobre la problemática a resolver. Fue una escuela, digamos que fue mi escuela política, aprendimos mucho. Había tanta hermandad, a pesar que dentro de las acciones estudiantiles tomábamos la dirección (algunos decían que secuestrábamos al director) para exigir mejor alimentación en el comedor.  Luego nos sentábamos con el director para buscar soluciones. Cuando el problema era común a todos los sectores universitarios (como la falta de presupuesto, por ejemplo) todos los sectores universitarios (empleados, estudiantes, profesores y obreros) nos sentábamos en una misma mesa para definir estrategias y acciones y luchábamos todos juntos. Recuerdo aquel día que logramos tener en el estacionamiento más de 50 camionetas de pasajeros. A pesar de las diferencias entre los grupos estudiantiles, ese día coordinamos todos los grupos y la actividad quedó a la altura.  Hubo UNIDAD DE ACCIÓN.
Ahora bien, recordando aquellos días, reflexiono y concluyo que aquella unidad de acción demostrada hace falta en estos tiempos. Hoy veo con preocupación que aquello que me motivó a luchar, o nos motivo a luchar a ese grupo de estudiantes, administrativos, obreros y docentes, hoy no es ni el uno por ciento de lo que estamos viviendo. ¿Cuándo te perdimos mi Pedagógico? 
Alguien dice que el plan que tiene el Gobierno Nacional hacia las universidades es algo premeditado. Yo diría que sí, y que también es algo bien organizado. Ellos, los del gobierno, tienen claro para dónde llevan al país (lo llevan al desastre y mientras sucede eso, se apropian del erario nacional). Lo que no contaban era quedarse sin dinero. Ya muchos se han dado cuenta que es algo bien planificado. Falta que  el resto de la población universitaria del IPC se percate de esta malévola y alevosa intención gubernamental, en especial algunos que se hacen llamar dirigentes. 
No es de gratis, que nos hayan dividido. Ahora cada quien ve por lo suyo, cada gremio trabaja para buscar su beneficio, viendo al otro gremio hasta como enemigo.  Se afianzó una división que nunca antes se había visto en el IPC. Como dice la letra de una canción de Alí Primera
“¿por qué nos dividimos? 
si sólo alegramos 
a nuestros enemigos 
¿por qué nos empeñamos 
en aislar nuestras luchas? 
las luchas que nos deben llevar 
a la victoria final 
las luchas que nos deben llevar 
a la victoria final “. 
Recuerdo que siempre la apatía era algo impresionante, sin embargo nos las ingeniábamos. Y creo que hoy debemos tener el mismo ingenio para estimular la participación ante la inmovilidad que trae los horarios críticos, por ejemplo. 
El pedagógico se encuentra en un abismo del cual puede salir con el mayor de nuestros esfuerzos y así lograr una solución real, con un pliego de exigencias unificadas, con una dirección gremial unitaria para reconducir el conflicto. Se hace imprescindible levantar un pliego unitario del conflicto y la construcción de un frente amplio con la participación del rector, ex rectores, decano, ex—decanos, subdirectores, docentes, administrativos, obreros, estudiantes, jubilados y egresados que estén directamente vinculados a un movimiento asambleístico, en el cual se vea representada toda la comunidad ipecista y  ésta pueda ejercer su protagonismo. Un movimiento que aglutine las fuerzas, las ideas y el ímpetu para confrontar al gobierno y sus malas políticas hacia el IPC en particular y hacia la universidad venezolana en general. 
Por todo ello, y pensándolo bien, no diría cuándo te perdí, sino que me preguntaría cuánto estoy dispuesto a luchar por salvarte de esta crisis, mi Alma Mater, mi querido Pedagógico de Caracas. La lucha debe hacerse en todos los espacios, con las puertas abiertas, con las aulas abiertas, como ese eslogan que usábamos “estudiar y luchar” ahora cada quien lo diría desde su plataforma de lucha. 

¡TRABAJAR Y LUCHAR!
¡ESTUDIAR Y LUCHAR!
¡EDUCAR Y LUCHAR!

¡SALVEMOS AL IPC!

¡UNIDAD, CORAJE Y LUCHA!



Ramón Álvarez
Profesor del Pedagógico de Caracas
Secretario General (adjunto) de
Bandera Roja Caracas
junio 2016

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