El
país no puede aceptar ni acostumbrarse a que siga la ruinosa práctica de
suspender clases sin motivo que lo justifique.

La pérdida  del 40% de días hábiles del calendario
escolar significa virtualmente el fracaso del año lectivo 2012/2013. Asombra la
ligereza del Ministerio de Educación. Del daño causado a la población
estudiantil y al país debe responsabilizarse en primer lugar a la ministra de
educación, Maryann Hanson.
Conforme al calendario
escolar, las clases en todos los niveles de educación básica debían comenzar el
17 de septiembre de 2012, sin embargo, a pocos días de iniciarse las
actividades la ministra Hanson decidió 
que para educación media se corriera la fecha al  1º de octubre. ¿Consultó otras opiniones?
¿Explicó las razones que la impulsaron a tomar semejante medida? No, para nada.
Se trata pura y simplemente de una arbitrariedad.
En la misma ocasión, la ministra prometió que la
suspensión se extendería por solo 2 días. Invocó una razón aceptable: las
elecciones nacionales, pero sin más,  la alargó
a ¡6 días! para inicial y primaria mientras prorrogaba en la práctica al 15 de
octubre el inicio de clases en los planteles oficiales de secundaria.
Quiso justificar este
nuevo retraso invocando su propia falta. La suspensión discrecional de
septiembre había afectado las actividades relacionadas con la inscripción, que
no  se realizaron en el mes de julio.
En diciembre
continuaron las irregularidades. El Ministerio de Educación adelantó el asueto
navideño alegando, sin razones serias, la incidencia de las elecciones
regionales pese a que la ministra Hanson había explicando al país que se
respetaría el calendario escolar. 
¿Mintió? ¿No fue capaz de honrar su promesa?
A la lamentable muerte del Presidente de la República,
sobrevino una nueva suspensión, esta vez por tres días y uno más a la semana
siguiente.
El resultado de tanta
irresponsabilidad administrativa ha sido deplorable:
Solamente en el primer lapso se perdieron 22 días de
clases para el nivel medio y 121 para inicial y primaria. Quiere decir que más
del 34% de los días en los que nuestros hijos debían estar en sus aulas, la ministra
Hanson los condenó a permanecer en sus casas.
Ahora, en lo que va del
segundo lapso, de enero a la fecha, se registra más del 5% de días de clases
perdidos, otra vez por decisión de la ministra. Y lo que es peor, está en
latencia la amenaza de suspender toda una larga semana de clases a propósito de
las elecciones del 14 de abril. Lo racional, lo que sabemos perfectamente, es
que no se justifica perjudicar a los escolares más allá del día mismo de las
elecciones, si es que con sentido de responsabilidad el órgano electoral y el
MPPE acordaran no golpear más el ya muy maltratado año lectivo.
Por todas esas válidas razones, exigimos al MPPE
que:
1)                 
Acuerde con los actores
del quehacer educativo, docentes, directivos y sociedades de padres y
representantes la reprogramación del año escolar y un plan de recuperación que
se inicie a partir del próximo año.
2)                 
Se limite al mínimo
necesario la suspensión de clases con motivo de las elecciones presidenciales.
Se garantice a más de nueve millones de
venezolanos su derecho a la educación de calidad, arbitrariamente vulnerado por
injustificadas medidas emanadas del despacho responsable de protegerlo.
 

Organizaciones del
sector educativo que respaldan la nota:
Federaciones del Magisterio:
FVM, FENAPRODO-CPV, FETRASINED, FESLEV, FEV.
Gremio universitario:
APROUPEL.
nOrganizaciones No
Gubernamentales de Representantes: FENASOPADRES, CONAPREC, APRIEP.
Organizaciones De la
Educación Privada: ANDIEP, CAVEP, ALEP.
ASAMBLEA DE EDUCACIÓN.
Fundación de Defensa de
Derechos Civiles FUNDECI.

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