4F: la historia no contada del golpe (Chávez: el
“héroe” sin batalla) 
4 DE FEBRERO


Cuando
una bala trazadora fulgurante atravesó rasante el cielo negro en Tierra de
Nadie, alumbró a una fila de gente que corría a esconderse en el Hospital
Universitario de Caracas. Por esa bala supieron que la plomazón estaba más
cerca de lo que se oía. Unas 300 personas estaban esperando las armas para la
insurrección.

En Caracas, a finales de 1991 Bandera Roja (BR) había dirigido durante varios
meses el entrenamiento en orden cerrado y manejo de armas para unas 600
personas en su mayoría jóvenes. Algunos cursos se hicieron en los auditorios
naranja y azul de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UCV
durante madrugadas y fines de semana.

Los comandantes Hugo Chávez, Arias Cárdenas y el exguerrillero Kleber Ramírez
no habían logrado estimular un estado de convulsión social propicio para un
alzamiento, pero los Capitanes habían recurrido a BR para que asumiera esa
labor. En octubre de 1991 comienza un levantamiento de protestas en todo el
país y solo en una semana los universitarios dejaron en las calles más de 70
camiones incendiados y gran cantidad de heridos y detenidos en diversas
protestas.

Un
Comandante. 
En
diciembre de 1991 se realiza una reunión en La Guaira para planificar la
operación militar. Entre los tenientes estaba Diosdado Cabello. “Podemos
hacerla sin José María”, dice un Capitán. Gabriel Puerta, fundador de BR,
les pregunta: ¿Y a cuál comandante van a poner? Varios respondieron: Arias
Cárdenas. Puerta los fulminó diciendo: ¿Y Chávez se le va a subordinar? El
silencio fue la respuesta. La operación seguía su curso inicial.
En
aquella reunión se estableció con claridad que el Presidente sería Hugo Chávez,
a oídos de quien llegó aquella discusión de forma “particular”. Nunca más hubo
confianza entre los alzados.
El Pacto
de San Antonio.
 “José
María no viene”, dice el teniente Alejandro Andrade. Estaban esperando comenzar
la reunión en casa de una alta funcionaria del gobierno de Carlos Andrés Pérez
(CAP) en San Antonio de Los Altos. “Coño, cómo un Comandante no va a resolver
un peo de un carro para venir”, dijeron varios oficiales.
Andrade
explicó que se había accidentado en la carretera. K. Ramírez, Puerta, Carlos
Hermoso, Eustoquio Contreras, los jefes militares del Movimiento Electoral del
Pueblo (MEP) y de BR, junto a los capitanes Noel Martínez Rivero (Guasipati),
Ronald Blanco La Cruz, Antonio Rojas Suárez y los tenientes Diosdado Cabello y
Andrade, estaban todos aquella tarde de enero. Era el mando político y militar
de los alzados. Solo faltaba Hugo Chávez (José María).
Luego del
acuerdo unánime sobre el programa de gobierno (patriótico, democrático y
popular), llegaron a la conclusión de que la operación debía ser lo antes
posible. “Eso generó una fricción con José María”, recuerda Puerta. Los civiles
argumentaron que ya no podían resistir más los combates callejeros que se
habían desatado en todo el país y se acordó definir una fecha conjunta. Puerta
y Hermoso esperaron hasta las 5:00 am, pero José María no llegó.
El
video. 
Rojas
Suárez, Blanco la Cruz, Cabello, Andrade (quien llevó las banderas de todas las
fuerzas), Hermoso, Contreras, Ramírez, Puerta y el sargento técnico Freites,
estaban en Caracas con otros oficiales en la casa de un General de División de
las FAN activo.
Un
muchacho dirigió el montaje. Las banderas, la mesa y el orden de los oficiales
y civiles. La cámara en el trípode y a tiro. Todo simulaba a Miraflores.
Grababan la lectura de los cinco decretos y el programa de salvación nacional
que iban a transmitir desde Venezolana de Televisión. José María y Pancho
(Arias Cárdenas) no llegaron a aquella grabación.
El
irresponsable azar hizo que aquel chamo, ingeniero recién graduado, quemara
asustado todas las cintas cuando vio a Chávez rendirse por televisión. Ahora,
hoy cineasta, está arrepentido de haberlas quemado.
Horas
previas.
 “La
operación arranca esta noche”, dijo Rojas Suárez. “Vamos a Fuerte Tiuna”. En el
encuentro con Hermoso y Puerta en El Paraíso a las 2:00 pm les pidió un carro
para entregar los fusiles, entonces Puerta le dijo sorprendido: “Pero si esa
vaina ya la entregamos”.
Uno de
los edecanes de CAP que estaba en el movimiento se comunicó para decir que no
había seguridad de llegar esa noche. Había una nevada en Nueva York y la escala
de CAP se complicaba. Puerta también recibió la información y les dijo a los
oficiales: “ninguna operación puede montarse con una duda de ese tamaño”.
Héroe sin
batalla.
 José
María debía consolidar los objetivos militares en Caracas con una tropa de
asalto de 300 hombres. El 4F un tanque se empinaba sobre las escalinatas de la
entrada principal de Miraflores. Desde el Museo Militar la vista era impecable.
Capturaron la camioneta de comunicaciones, pero Cabello había ordenado al maestre,
Santos Fernández, instalar una antena repetidora para radios punto-a-punto
alternativos. La longitud de transmisión alcanzaba los 32 kilómetros y cada uno
de los jefes, incluyendo a José María, tenía uno, pero desde el Museo Militar
nadie se comunicó.
Los
Capitanes no lograron controlar el parque de armas de Fuerte Tiuna. Chávez dio
entonces la orden de entregar unos 300 fusiles y pistolas con municiones en el
23 de Enero pero ninguno de los grupos que reciben el armamento conocía ninguna
de las fases de la operación.
300
civiles desarmados corrían aquella madrugada por Tierra de Nadie en la UCV a
esconderse en las habitaciones del HUC. El golpe había fracasado.
GORILAS
Nicolás
Maduro
 y
otros dirigentes de la Liga Socialista rechazaron la oferta de participar en la
asonada junto a los civiles bajo el argumento de que “todo militar es gorila”.
Carlos Teixeira, para entonces amigo del actual Presidente, lo consigue
manejando un Metrobus el 5 de febrero, “como si nada”.
LOS
AUSENTES
Los
embarcados.
 En
toda Caracas había más de 800 personas desplegadas en diversos puntos y
entrenadas por civiles que participaron en el levantamiento. Sin embargo,
quienes recibieron las pocas armas distribuidas no estaban suficientemente
involucrados o no conocían el plan.
Elías
Jaua, Blanca Eekhout
 y
un grupo de militantes de BR dirigidos por Daniel Hernández, en diciembre de
1991 renuncian a BR y a participar en el levantamiento bajo el argumento de que
eran “militares de derecha”.
5 Tanques
sin apoyo.
 Los
Comacates encargados de la toma de Miraflores ejecutaron el plan acordado pero
no recibieron tropa de refuerzo al mando de Chávez. Gracias al general Iván
Carratú Molina, CAP se fugó por los túneles y sin escolta.
LOS
DOCUMENTOS SECRETOS
Los
decretos iniciales que habían sido discutidos por los civiles y militares
líderes del golpe, contaron con la consulta de juristas como Fabián Chacón,
para entonces cercano a BR.
Líneas de
Gobierno
Gabriel
Puerta Aponte, Klever Ramirez y Carlos Hermoso, dibujaron las líneas de lo que
sería el gobierno de “Salvación Nacional” con los Comacates.
Borrando
la historia
Varios
documentos, incluso con rúbricas de varios oficiales y civiles, fueron
saqueados del cubículo del profesor Carlos Hermoso “por agentes del actual
gobierno que trabajan en la UCV”.
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Trabajo
publicado en la Edición 40 Aniversario del diario 2001
Por:
Jesús Noel Hermoso Fernández @Jesus_Hermoso

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