Caracas, enero de 2005

Para el Comité Central de nuestro partido resultan inaceptables los términos de la comunicación remitida desde Quito y fechada diciembre de 2004. Lo advertimos en carta al Comité Coordinador y a los camaradas de los Partidos y organizaciones participantes de la Conferencia del 30 de noviembre de 2004:

Hemos defendido nuestras posiciones políticas con vehemencia pero con absoluto respeto a los camaradas y en lo que consideramos debe ser el ambiente entre comunistas: fraternal y franco. Vemos con preocupación que ese documento del Comité Coordinador no abre espacios para tratar el debate en un ambiente de ese tipo ni para encontrar soluciones. Para nosotros los problemas de táctica en cada país son muy complejos y pretender juzgarlos sin tener unos conceptos comunes en referencia a lo programático lo hace más complejo aún. Mal se puede entonces hacer un “tratamiento del problema” de la situación de Venezuela y las posiciones y acciones del Partido Bandera Roja, como si se tratase de elevar a un tribunal superior, es decir el Pleno de la Conferencia, la sentencia de un tribunal de primera instancia, el Comité Coordinador. Tales métodos sientan un pésimo accionar en la Conferencia que lejos de fortalecer al movimiento comunista internacional generan contradicciones entre nuestros partidos cuando un grupo de estos se considera con la atribución de dictaminar sobre caracterizaciones del régimen de un país, sobre las políticas tácticas del partido en ese país y además ponen calificativos al accionar de dicho partido, proponiendo políticas distintas

Esto se ha concretado, con el ultimátum que la X Plenaria presenta a nuestro partido,  de una manera que no nos deja otro camino que continuar nuestra lucha política e ideológica contra las concepciones incorrectas en el seno del movimiento comunista y por la construcción de su organización internacional, fuera de la Conferencia.

Hacemos un llamado a los partidos y organizaciones que forman parte de la Conferencia a reflexionar sobre este tipo de exigencias que no dejan opciones: asumen las políticas que imponemos o los expulsamos. Se están reeditando así los peores métodos del revisionismo que se ha venido combatiendo desde la década del 60. No podemos hacer una tal “autocrítica seria y abierta” por la sencilla razón de que el régimen que actualmente existe en Venezuela está al servicio de las peores políticas neoliberales, por tanto al servicio de la oligarquía, sustentado en rasgos fascistas. Si nos ponen a escoger entre la defensa de los intereses de la clase obrera y el pueblo venezolano y la superficialidad, subjetivismo e irresponsabilidad de resoluciones como la aprobada por la X Plenaria sobre Venezuela no tenemos ninguna duda de la posición a tomar.

Lamentamos que toda una trayectoria de lucha contra el revisionismo, el reformismo y todo tipo de políticas oportunistas que obstaculizan las luchas obreras, populares y nacionales sea tirada por la borda. Que se coloque a la Conferencia a la cola de una estafa que, bajo el nombre de “revolución bolivariana” y avalada, desde el gobierno de Cuba, hasta todas las tendencias que sobrevivieron de la debacle del revisionismo, sólo ha servido para afianzar el proyecto del imperialismo.

El Partido Bandera Roja va a seguir en su firme tarea de desenmascarar ese fraude. Curados en salud estamos ante ese chantaje vulgar de ser acusados de “agentes del imperialismo, etc.” Peores acusaciones nos hace el régimen fascistoide de nuestro país. Lo importante es el debate a profundidad acerca de cuál es el programa, la estrategia y la táctica que lleve a los comunistas marxistas leninistas a obtener victorias. En ese camino el Partido Bandera Roja compromete sus mejores esfuerzos.

Iniciando nuestra respuesta global a la situación tan lamentable a la que conduce la decisión tomada por la X Cipoml, damos cuenta del documento que le sirvió de base, el cual fue presentado por el Comité de Coordinación.

Respuesta al documento “Sobre la situación en Venezuela” aprobado por la X Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxistas-Leninistas

La X Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista-Leninistas (Cipoml), reunida en diciembre de 2004 en Ecuador, aprobó el documento presentado por el Comité Coordinador “Sobre la situación en Venezuela”, en el cual se enjuicia la política de nuestro partido Bandera Roja de Venezuela, con afirmaciones como las siguientes: “de manera objetiva, coincide con la política y las acciones del imperialismo, de la CIA y la Embajada norteamericana, de las oligarquías, las Cámaras de empresarios y banqueros, la cúpula de la iglesia católica, el partido socialcristiano y la socialdemocracia. Está del lado de los enemigos del pueblo”; “Bandera Roja no sólo que combate al gobierno de Chávez sino que está expresamente unido a la actividad de las fuerzas reaccionarias y proimperialistas”.

Este documento presentado “para la discusión” supuso un cambio de la agenda pautada para la conferencia de 2004, la cual fue definida en la versión del año anterior, y se hace sin previo aviso. Por otra parte, el documento reflejaba una intención preconcebida que en nada contribuiría, como en efecto sucedió, con la unidad dentro de la Cipoml, ni al respeto a los partidos que la integran, al afirmarse cuestiones sin sustento alguno, como no sea la versión que brinda el régimen chavista, partiendo de la consideración de que “por la actitud frente a los intereses nacionales se puede calificar al gobierno de Chávez como patriótico nacionalista”. Queremos pensar que esta afirmación es el resultado de deseos y de las simpatías que despierta la contundencia de las palabras de Chávez contra los tradicionales enemigos de nuestros pueblos, pero nos vemos obligados a enfrentar toda postura basada en este engaño, a partir del cual se formulan análisis sin rigor alguno, y afirmaciones y juicios que atentan contra la política de los revolucionarios en Venezuela, por lo que, en vez de convertirse algunos partidos y organizaciones integrantes de la Cipoml en reserva estratégica revolucionaria, se convierten en reserva del mayor fraude de la historia venezolana. Debemos recordar aquello de: “¡Qué magníficamente razonan los ‘revolucionarios’ en los sentimientos”[1], y tales razonamientos han conducido a la X Conferencia a crear una crisis que, dándole un espaldarazo al mayor peligro para la cancelación de la crisis revolucionaria en Venezuela, retrasa las tareas por la conformación de un movimiento comunista internacional.

Asimismo y a partir de lo anterior, el documento aprobado por la X Conferencia, expresa tal grado de subjetividad que es necesario ubicar la naturaleza de clase y el espíritu del análisis que se formula, aun cuando, ya de por sí, partir de lo que se dice y no de lo que se hace nos recuerda que “una de las manifestaciones de las huellas del espíritu pequeñoburgués es rendirse a las frases revolucionarias. Esta es una vieja verdad, una vieja historia que se renueva con demasiada frecuencia”[2]. Esta circunstancia nos aleja de un debate de verdad científico. Y es que “la fraseología revolucionaria, con la mayor frecuencia, es una enfermedad que padecen los partidos revolucionarios en momentos en que constituyen, directa o indirectamente, una combinación, alianza o entrelazamiento de elementos proletarios y pequeñoburgueses, y cuando el curso de los acontecimientos está marcado por bruscos y grandes virajes. La fraseología revolucionaria es la repetición de consignas, sin tener en cuenta las circunstancias objetivas en un momento dado, en el estado de cosas existentes en ese momento. Las consignas son excelentes, brillantes, exaltan los ánimos, pero carecen de fundamento; esa es la esencia de la fraseología revolucionaria” [3]

En tal sentido alertamos que se trataba de una celada cuya derivación no podía ser otra que la que se produjo. En todo caso, se puso de manifiesto una intención de expulsarnos de la Conferencia casi sin aviso y sin protesto, quién sabe con qué intención, convirtiéndose tal felonía en otro golpe contra la consolidación de un movimiento comunista internacional capaz de guiar al proletariado mundial.

Así, ante este atropello contra el marxismo y el movimiento comunista, más que contra nuestro partido, nos vemos obligados a brindar una respuesta cuyo sustento no sólo se encuentra en su contenido, sino que debemos buscarlo en la terrible realidad que sufre nuestro pueblo y en la profundización de la dependencia del imperialismo estadounidense, cuyo análisis hemos plasmado en un buen número de documentos conocidos por los integrantes de la conferencia. En vista de que la información recibida, luego de realizada la X Conferencia, no contenía el documento definitivamente aprobado, damos por supuesto que es el mismo presentado “para la discusión” por el Comité Coordinador, y será el que utilizaremos para formular nuestra opinión.

Fraseología y subjetivismo o análisis concreto de una realidad concreta en torno de Venezuela

En primera instancia, salta a la vista que la argumentación y las afirmaciones hechas en el documento reflejan una tremenda subjetividad. No se presentan argumentos más que aquellos que se desprenden de la fraseología que realiza el presidente Chávez en su discurso “contra” Estados Unidos y Bush. En ningún caso se presentan evidencias que sustenten lo afirmado, esto es, elementos específicos que ubiquen que tal fraseología tenga como derivación una política que realmente atente contra los intereses de EEUU y favorezca la soberanía nacional venezolana. Simplemente afirman, a partir del discurso impostor de Chávez que el régimen “está afectando, en alguna medida, los intereses de la gran burguesía y del imperialismo y favoreciendo a los sectores más empobrecidos de la sociedad. Ha sido firme en oposición al Plan Colombia, al ALCA, a la guerra contra Irak y juega un importante papel al seno de la OPEP, en defensa de los intereses de los países productores de petróleo”. Pero esta temeraria afirmación, bajo el punto de vista marxista, no es acompañada de ninguna evidencia, de ningún argumento objetivo. En definitiva, a la hora de llegar a conclusiones, ha sido sustituido el análisis concreto de una realidad concreta por el discurso de un impostor.

No se ubica que la fraseología revolucionaria forma parte de la estrategia de Chávez para hacer pasar su política como de cambio revolucionario, cuando en realidad ha sido un soporte fundamental para la consolidación de la política de la oligarquía financiera. Parece no recordar la X Conferencia aquella afirmación según la cual el revisionismo no es otra cosa que socialismo de palabra e imperialismo de hecho; en nuestro caso: antiimperialismo de palabra y neoliberalismo y entrega de la soberanía de hecho. Resulta lamentable que partidos y organizaciones que nacieron al calor de la lucha contra el revisionismo hoy no entiendan un aspecto fundamental de las nuevas realidades, como es la búsqueda por parte del imperialismo de realizar nuevas formas de dominación que permitan superar, desde sus perspectivas y en función de sus intereses, los desgastados mecanismos de sojuzgamiento de los pueblos y los países dependientes y semicoloniales. El régimen implantado en Venezuela no es otra cosa que expresión de esta tendencia general del mundo de hoy, resultado de la crisis revolucionaria que busca ser cancelada mediante esta perversa alternativa.

Las consideraciones formuladas en el documento se presentan como un “análisis”, sólo que sin fundamento científico. Se establece que el gobierno de Chávez ha favorecido a los pobres mientras ha afectado a la oligarquía financiera y al imperialismo. Sin embargo, sucede que la pobreza y el desempleo han alcanzado niveles superiores a los que se heredaron de la llamada Cuarta República; mientras que, por su parte, la gran banca, principalmente el Banco Provincial, del grupo BBVA, Banco de Venezuela, del grupo Santander, Banesco y el Banco Mercantil, que resumen más de 80% del ahorro social y del crédito, concentran una deuda interna superior a los 26 billones (millones de millones) de bolívares, lo que supone, trimestralmente, el traspaso de beneficios netos en correspondencia con una tasa de interés cercana a 20%, saquen la cuenta a ver cómo se “afectan” sus intereses. Se calcula que para el año 2004 los beneficios de la banca, sólo por este concepto, superaron los 8 billones de bolívares, lo que representa más de 6% del PIB durante ese ejercicio fiscal.

Por su parte las corporaciones petroleras han recibido contratos leoninos y beneficios exorbitantes, entre los que destaca la entrega de la plataforma deltana para la explotación de la riqueza gasífera allí concentrada, sin licitación y por más de 20 años, a cambio de 85 millones de dólares. En este negociado resultaron favorecidas la estadounidense Chevron-Texaco, vinculadas a la familia Bush, y el consorcio Statoil, noruega. El más reciente episodio de este cuadro lo resume la reciente aprobación de entrega para su explotación a empresas estadounidenses del reservorio vegetal y maderero de Imataca.

En general, la política petrolera del gobierno de Chávez en lo absoluto supone una posición antiimperialista, de enfrentamiento con las grandes corporaciones petroleras. Afirmar esto presume un análisis descontextualizado, que no ubica la naturaleza del capitalismo en general y algunas de las tendencias propias de la fase imperialista. Las corporaciones y en general la oligarquía financiera vienen presionando por la subida del precio del crudo. Garantizada la demanda, producto del crecimiento económico mundial y los niveles de consumo en los países imperialistas, sobre todo a raíz del empuje que significa el crecimiento de la economía china, la elevación del precio del crudo se convierte en un mecanismo importante de la acumulación, y de la concentración y centralización de los capitales y de la producción. Con base en esta afirmación, más que eso, en el sustento empírico y las políticas de las corporaciones petroleras, podemos afirmar que no han sido afectadas por el régimen, y si lo han sido es para aumentar sus beneficios y perspectivas.

La ley de hidrocarburos es otro elemento que debió ser analizado por la X Conferencia para ubicar mejor sus conclusiones acerca del “antiimperialismo” de Chávez. Recomendamos analizar algunos de nuestros materiales que abordan estas cuestiones, así como las leyes aprobadas. Para muestra un botón, en el articulado de la Ley Orgánica de Hidrocarburos se puede apreciar, de manera palmaria, cómo se abren las posibilidades al capital privado, esto es, cómo se abren las posibilidades de privatización de la industria petrolera. Aparte, esta ley también establece implícitamente la vigencia en materia impositiva de la ley de eliminación del doble tributo, por lo que la República pierde la posibilidad de ingresos ingentes producto de la explotación del crudo.

Resulta realmente ingenua la afirmación según la cual el régimen chavista impulsa una segunda reforma agraria. Parece que quienes aprobaron el documento no han estudiado la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario. Si lo hubiesen hecho con seguridad no hubiesen llegado a tal desatino. Esta ley, condensada en su artículo 114, en la medida en que sea realizada a partir de políticas concretas, determinará una tendencia a la concentración de la tierra, toda vez que se determina el pago de impuestos con base en la productividad.

La política social, aquella que atiende a las condiciones de reproducción de la fuerza de trabajo en condiciones históricas concretas, en lo absoluto se aparta de las demandas de la oligarquía, sólo que éstas, bajo la égida chavista, cuentan con un componente político que buenos frutos le rinden al régimen. Se han convertido en mecanismos de redistribución que permiten que los pobres reciban las migajas de siempre, pero además se convierten en mecanismos de control político y social, de chantaje y manipulación de la conciencia de la gente. El carácter efectista, asistencialista, y en esencia continuista de las políticas públicas neoliberales, en lo absoluto se corresponde con un proyecto alternativo, ello explica que hoy día el Banco Mundial se haya articulado a la acción más emblemática de este proyecto, la Misión Barrio Adentro, para lo cual han destinado recursos para financiar más de 60 módulos. Son muchos los argumentos que podemos presentar al respecto, basta recordar a la Cipoml que las políticas sociales neoliberales, de reproducción de la fuerza de trabajo en las actuales condiciones, en lo absoluto atienden salidas estructurales, de allí que las llamadas misiones chavistas sean emblemas para el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo.

La fraseología del chavismo ha hecho mella en mucha gente, dentro de nuestro país salta a la vista, muy a pesar de las evidencias que ponen en claro la naturaleza del régimen, pero resulta lamentable que partidos que deberían de hacer uso del análisis dialéctico sean presa de la palabrería chavista. De allí la necesidad que hemos tenido de atender aquel llamado que formulara Lenin al señalar que “tenemos que luchar contra la fraseología revolucionaria, tenemos que luchar contra ella, es imprescindible luchar contra ella”[4].

Pero la cruda realidad, que no ven quienes aprobaron ese documento, es que el régimen de Chávez ha llevado las realizaciones neoliberales y de la globalización imperialista, esto es, la internacionalización del capital y la nueva división internacional del trabajo, a una escala no alcanzada durante el período de la llamada Cuarta República. Desde un comienzo, con la aprobación de la ley de fusiones bancarias, de protección y promoción de inversiones extranjeras, de eliminación del doble tributo, más adelante con múltiples leyes y políticas y con la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, el régimen chavista ha demostrado de manera contundente su naturaleza pro oligárquica y pro imperialista. El régimen chavista ha afianzado las relaciones de sobreexplotación de los trabajadores y de dependencia del imperialismo estadounidense. Ha profundizado las políticas neoliberales, con lo que ha favorecido a la oligarquía financiera la cual ha alcanzado pingües ganancias, mientras se empobrecen las grandes mayorías, arrastrando a los sectores medios a la pobreza. Durante este período, el crecimiento económico ha ido parejo a la dinámica petrolera, por lo que se ha profundizado el carácter monoproductor de la economía, mientras la industria es llevada a la quiebra, el campo a la ruina y los desarrollos científico-tecnológicos al estancamiento. Sólo queda el discurso, muy bien entendido por cierto por el imperialismo yanqui. Con todo, hemos de reconocer la existencia de una raya amarilla que el presidente no transgrede, consciente de que el “juego” verbal tiene su límite, ello explica que mientras vocifera contra el imperialismo satisface sus demandas, lo cual incluye el compromiso de convertirse en abastecedor seguro del recurso petrolero mientras se producía la invasión contra Irak.

Algunas cuestiones de la política

La decisión de la X Conferencia no atiende a los materiales formulados por nuestro partido Bandera Roja, se orienta por la información del régimen. Desde antes de que Chávez alcanzara la primera magistratura del Estado, venimos produciendo materiales que ubican la naturaleza de clase de su política. En tal sentido, venimos demostrando que el chavismo no es otra cosa que una política en función de adormecer la conciencia revolucionaria de la gente mediante un discurso “revolucionario”, y sobre esta base crear las condiciones subjetivas para adelantar el proyecto oligárquico hasta sus últimas consecuencias. Sólo que algunos partidos prefieren seguir la propaganda chavista, que parece les resulta un método más sencillo de cara a intenciones que, como quedó demostrado con la medida tomada por la Conferencia, son inconfesables y están inscritas dentro de la orientación de destruir un importante núcleo para la conformación del movimiento comunista internacional.

LA X Conferencia, al hacer caso omiso de nuestros análisis y de sus sustentos, llega a la consideración de que el imperialismo estadounidense apoya a la oposición contra el gobierno de Chávez. Indiscutiblemente ésta es una verdad, pero a medias. Más aún, podemos afirmar que el imperialismo estadounidense, en la última etapa, dadas las claras muestras de genuflexión del chavismo frente a la oligarquía y a sus intereses y a su capacidad de esconder las contradicciones sociales que emergen de la aplicación de las políticas hambreadoras, se ha inclinado de manera clara por apoyar al régimen. La oposición le resultaba un albur difícil de predecir. Ya de cara al Referendo Revocatorio Presidencial, más que apoyar a sectores de la oposición, algunos de sus incondicionales de siempre, apoyó a Chávez, cuestión que quedó demostrada con el temprano reconocimiento del “triunfo” del NO, cuando en realidad se trató de un fraude electoral nunca visto en nuestra historia republicana, sólo posible si previamente ya hubiesen recibido el plácet del Departamento de Estado.

Por otra parte, no ubica el documento que el movimiento opositor es heterogéneo, como heterogénea es la oposición en Perú, Bolivia, Ecuador, etc., sólo que, por la circunstancia que supone enfrentar un régimen que presenta rasgos fascistas, el espectro unitario se amplía en relación con otros procesos y circunstancias históricas. No sabemos cómo caracterizan quienes aprueban el documento en cuestión las posturas de Lenin en relación con el acuerdo al cual llega con el Imperio germano, que le permitió llegar a Petrogrado en 1917; o el de Stalin con Hitler, para poder ganar tiempo de cara a la intención del imperialismo alemán de invadir a la Unión Soviética; o la alianza de Mao con Chiang Kai Chek para enfrentar al enemigo nipón.

Por no conocer el problema estructural, parten de la consideración de que Fedecámaras es una instancia que expresa los intereses de la oligarquía. Sucede que esta afirmación subjetiva no toma en cuenta el análisis de la realidad en este aspecto. La burguesía venezolana, como en todas partes del mundo, particularmente en países como el nuestro, a raíz de la implantación de las políticas neoliberales, ha sufrido una fractura que ha repercutido en posiciones diversas de los distintos sectores burgueses. Más aún, Fedecámaras ya no resume cabal y genuinamente los intereses de la oligarquía, la cual ha concentrado su expresión en la Asociación Nacional Bancaria y en Venancham (Cámara Venezolano-Americana, léase estadounidense), en la cual se articulan los capitales oligárquicos nativos con los yanquis. En todo caso, es evidente que quienes suscriben el documento de marras no conocen los cambios estructurales ni los que se presentan en las expresiones políticas burguesas. Ya desde hace mucho venimos alertando sobre esta circunstancia, una de cuyas evidencias tempranas fue el apoyo que recibe Chávez para la campaña de 1998 de parte de la oligarquía bancaria, particularmente del BBVA, quien le brindó alrededor de millón y medio de dólares, como quedó demostrado con el juicio incoado contra algunos directivos de esa entidad en España. A menos que quienes aprobaron ese documento consideren que la gran banca en Venezuela trabaja por cambios progresistas.

Esta circunstancia sumó en función de adelantar una política unitaria sumamente amplia. Esto es, no sólo se trata de ampliar el espectro unitario dada la naturaleza del régimen, de igual manera fuerza a ese tipo de unidad el conjunto de cambios estructurales que se vienen produciendo en nuestro país, que profundizan las contradicciones entre los sectores burgueses, incluso entre sectores oligárquicos. Estas cosas no las atiende la X Conferencia, quedándose en el pasado, cuando Fedecámaras ciertamente resumía los intereses de la oligarquía de manera absoluta.

Acerca del movimiento de masas

En el documento se deja ver que el movimiento de masas estaba del lado del chavismo. En realidad las grandes movilizaciones, que han hecho historia en América Latina y el mundo, fueron expresión del descontento opositor. El chavismo perdió la calle durante el período que media entre 2001 y primer semestre de 2004. El chavismo para realizar sus concentraciones hizo uso de los recursos del Estado de manera grosera. Cada acto de masas del chavismo suponía erogaciones mil millonarias, en términos del signo monetario venezolano. Mientras que el movimiento de masas opositor era el resultado de una acción voluntaria. Pero la prensa de algunas organizaciones de la Conferencia propagaba la mentira chavista en este respecto. Publicaban la versión gubernamental. No dicen la verdad, a tal grado que publicaban fotos tomadas de los órganos chavistas, mientras escondían las contenidas en publicaciones de nuestro partido.

Nos resulta lamentable que quienes suscriben el documento consideren que el chavismo “está organizando a la población en los denominados círculos bolivarianos y de esa manera construye un sustento popular para su régimen”. Confunden así organización popular con una organización política de rasgos sectarios y discriminatorios cercanos al fascismo, una de cuyas expresiones está constituida en forma paramilitar. Deja ver claramente el CC su inclinación por reconocer como positivas las políticas de corte sectaria, identificándolas con organización de base popular. Desconoce el CC que el sustento de esta política no ha sido otra que el estímulo del irracionalismo en función de nuclear las bases de apoyo del chavismo. El estímulo del resentimiento social, exacerbando el odio contra la oligarquía, aunque identificando que los sectores medios o todo aquel que se enfrente al régimen forma parte de la oligarquía, conformando así una fuerza material que ha sido utilizada a discreción, lo cual dejó una secuela de atropellos contra el movimiento opositor. La impunidad en este contexto ha permitido que los círculos bolivarianos tengan la mayor libertad para actuar en su oportunidad, articulándose en torno de los grupos paramilitares, que los amparan. Ello se explica en buena medida porque la base social de esta organización son algunos sectores lumpen, aunque de igual manera, pero a escala mucho más pequeña, también han logrado organizar algunos sectores estudiantiles y de manera marginal a profesionales afectos al chavismo. En ningún caso se trata de organizaciones revolucionarias, democráticas, sustentadas en una ideología que no sea el estímulo del resentimiento y del odio contra toda forma de oposición al régimen. Entre los trabajadores han adelantado una política de división del movimiento sindical, creando un movimiento que en lo absoluto obedece los intereses de la clase, tratándose más bien de un esquema corporativista que ata la fuerza laboral a los intereses del Estado, del régimen chavista, algo muy parecido a lo que en los primeros tiempos impulsó el fascismo italiano o el peronismo en Argentina. Por el contrario, desde la perspectiva del movimiento de masas opositor, de manera espontánea, se fue creando un movimiento asambleístico amplio y verdaderamente democrático, aun cuando se desarrolló principalmente entre los sectores medios de la población.

En ningún caso hemos dejado de ubicar los problemas presentes en el movimiento opositor, desde la perspectiva de clase y política. Los errores y limitaciones del movimiento opositor, de la dirigencia de buena parte de las expresiones políticas de la oposición en general, de los medios de comunicación, entre otros, están señalados en distintos materiales elaborados por el partido y permanentemente dimos cuenta de tales circunstancias en el enfrentamiento a las posiciones erróneas en el desarrollo de las políticas contra el régimen. Más aún, dimos cuenta de la naturaleza de clase de tales expresiones políticas, indicando sus limitaciones en todos los terrenos.

Los juicios sobre nuestra táctica

Aparte de la afirmación sin sustento alguno, que no sean cuestiones sentimentales o afectos hacia la impostura chavista, según la cual Bandera Roja se coloca al lado del imperialismo y la reacción, se nos acusa de cuestiones totalmente falsas, que perfectamente pueden ser argumentos policiales que atentan contra la seguridad de nuestro partido y nuestra militancia. Por ello, no nos extraña que, mientras algunos integrantes de la Cipoml aún no conocen, por no haber sido notificados, de la medida tomada en esta X edición, ya el régimen esté al tanto de tal resolución, la divulgue y utilice para tratar de desacreditarnos, lo cual pone en evidencia a quién sirve tal medida. De allí que podemos decir que ya no sólo se trata de subjetivismo sino de irresponsabilidad y de una clara mala intención previamente fraguada.

Quienes aprueban ese documento actúan como un mal vocero del chavismo al sostener que nuestro partido participó en la intentona de abril de 2002 y en el paro petrolero. Los trabajadores y el pueblo venezolano conocen suficientemente cuál fue la conducta de nuestro partido; saben que en su oportunidad denunciamos lo que se conoce como “la carmonada”, el escamoteo que un reducido grupo oligárquico y regresionista quiso hacer de una hermosa jornada de masas que movilizó a millones de personas por una salida democrática a la crisis que afectaba y sigue afectando a la sociedad venezolana. En cuanto al paro petrolero, fuimos una de las pocas organizaciones de la oposición venezolana que se opuso a dicha acción, por considerar que lejos de servir a los intereses de la oposición en particular, y el del pueblo venezolano en general, servía a los intereses del chavismo, que buscaba no sólo desmantelar la industria petrolera nacional (como en efecto sucedió; este desmantelamiento le hizo un gran favor al imperialismo) sino debilitar al ya maltrecho 4sector productivo nacional.

Ahora bien, partiendo de la consideración de que el régimen chavista es una expresión de las nuevas formas de dominación, revestido de una fraseología izquierdista, con rasgos cercanos al fascismo, hemos desarrollado una táctica que plantea la unidad de todos los sectores patrióticos y democráticos en torno a un programa de transformaciones políticas y económicas que trascienda las limitaciones del proyecto chavista y abra las compuertas para el pleno ejercicio de los derechos y las libertades democráticas; que tenga como norte la superación de los oprobiosos niveles de pobreza y miseria; que consolide nuestra soberanía rompiendo las cadenas que nos atan a los designios de las grandes potencias mundiales, e impiden lograr un desarrollo sostenido del país.

Nuestra táctica parte de un análisis concreto de la realidad concreta, pero no pierde su vinculación con los objetivos estratégicos. Por ello somos lo suficientemente amplios en el propósito de unir a todas las fuerzas dispuestas a enfrentar la autocracia y a luchar por la preservación de las libertades democráticas, pero también lo suficientemente radicales para considerar que nuestra labor de desenmascaramiento de Chávez y sus inconsecuencias tiene que hacerse desde una perspectiva progresista y revolucionaria, marcando siempre un rumbo que le dé perspectiva estratégica a la lucha.

Creemos que la decisión contenida en el documento de marras, además de desconocer la táctica revolucionaria de los comunistas venezolanos, más aún, de desconocer conceptualmente qué significa “táctica revolucionaria”, se identifica con la propuesta chavista, cuyo objetivo estratégico es cancelar la situación revolucionaria que vive nuestro país, desviar el espíritu revolucionario hacia la irracionalidad política, mientras culmina la obra que demanda la oligarquía financiera internacional.

Durante este período, algunos partidos de la Cipoml lejos de convertirse en reservas estratégicas del pueblo venezolano, de la revolución venezolana y de los revolucionarios y comunistas, se colocaron al lado de Chávez. Esto se expresó en:

  1. Algunos partidos, como el de Ecuador, se han convertido en altavoces de las declaraciones chavistas a través de su prensa. Valga el caso de la “denuncia” que hace Chávez cuando acusó a la oposición de haber hecho fraude en la recolecta de firmas para convocar el referéndum y la cual el periódico En Marcha reprodujo inmediatamente. Luego, cuando Chávez aceptó que las firmas eran válidas, dichos voceros callaron discretamente. De esa manera se ponen al servicio de las declaraciones oficiales de un gobierno extranjero sin el más mínimo asomo de una posición autónoma y crítica.
  2. El silencio de estos mismos partidos de la Cipoml ante la represión del régimen chavista, con su secuela de muertes, encarcelados y perseguidos, deja entrever que, más allá de la complicidad oportunista, hay una doble moral: cuando la represión y la violación de los derechos humanos es contra los revolucionarios o progresistas hay que denunciarlas, pero si la misma represión es hacia los “contrarrevolucionarios” se justifica. Además deja ver también que algunos de estos partidos comparten la visión de que el Estado de un régimen democrático, progresista y hasta revolucionario es esencialmente un Estado policial-represivo. Todo esto resume el problema de fondo de la Conferencia: la confrontación entre quienes asumimos que la construcción de un nuevo orden social es un hecho profundamente democrático, asambleario y participativo, y quienes ubican que la dictadura del proletariado no es otra cosa que un ejercicio arbitrario del poder, lo cual explica la cancelación de los debates sobre programa, estrategia general, principios, entre otros, mientras se imponían “normas de organización”, alejadas de toda definición teórica y política, salvo la Declaración de Quito.

3.- Algunas de las afirmaciones de estos mismos partidos resultan tremendamente contradictorias, aparte de irresponsables y superficiales; por ejemplo, en el documento para la discusión se caracteriza a Francisco Arias Cárdenas como “candidato de la CIA y el imperialismo”. ¿Qué explicación darán estos señores ahora que Arias volvió al seno del chavismo y actualmente es firme candidato de Chávez a uno de losprincipales ministerios? Igualmente las acusaciones de haber impulsado el referéndum como si esto fuese una acción criminal y no el uso de un derecho democrático que el mismo régimen plasmó en la Constitución de 1999 y que se llevó a cabo no por concesión graciosa de Chávez a la oposición, como se hace ver en el documento, sino por el esfuerzo y tenacidad de la mayoría de los venezolanos, que lograron imponerlo a pesar de todas las trampas y triquiñuelas del chavismo, que controla a discreción todas las instituciones estatales –electorales, jurídicas, legislativas, militares, fiscalía, defensoría.

Nuestras tácticas, categoría que no es manejada con la profundidad debida por quienes cuestionan al partido desde el subjetivismo, se han sustentado en la consideración de que éstas deben de estar articuladas a la estrategia revolucionaria, por lo que muchas veces las circunstancias conducen a que debamos cumplir con políticas de tal tenor que nos acercan al criterio que señala que “no porque será una táctica justa, sino porque no tendremos otra salida”[5], y, en todo caso, siempre hemos sido consecuentes con lo fundamental de la táctica revolucionaria, que podemos resumir en que “el método proletario consiste exclusivamente (…) en desbrozar el camino para la lucha de clases”[6]. En nuestro caso, desbrozar el camino para la lucha de clases, y, agregamos, para darle cauce a la situación revolucionaria, consiste en configurar un cuadro cuyas determinaciones fundamentales permitan una salida genuinamente revolucionaria, mucho más cuando estamos enfrentados a un régimen que es expresión de las nuevas formas de revisionismo y con un objetivo estratégico claro.

Por todas estas consideraciones, difícilmente podíamos adelantar un debate sobre Venezuela basándonos en el material presentado por el Comité de Coordinación y luego aprobado por la X Conferencia. Más aún, difícilmente podíamos realizar un debate productivo mientras imperaba la subjetividad y prevalecían en el análisis las fuentes que brinda el régimen chavista, detrás de lo cual estaba una intención artera clara. Han alcanzado su objetivo, pero no podrán eliminar la perspectiva del proletariado mundial que más temprano que tarde abordará las tareas por la conformación de una Internacional Comunista, una dirección política genuinamente marxista, cuyas primera tareas recordarán nuestras propuestas en el seno de la Cipoml. Han hecho uso del estilo más perverso del revisionismo, acostumbrado a resolver las controversias ideológicas mediante la manipulación y las falsas acusaciones contra quienes se le oponían.

Hoy se excluye a nuestro partido de la Cipoml. No esperamos rectificación alguna; las carencias teóricas, políticas y humanas impiden tal empresa. Sin embargo, quienes hoy logran aprobar tal atropello, al hacerse de una mayoría producto de la manipulación, la mentira y la ignorancia supina de que hacen gala, no podrán esconder en días venideros el levantamiento de un pueblo contra el mayor impostor de la historia de nuestro país. No podrán esconder las perspectivas revolucionarias de nuestro partido y su papel de vanguardia en la conducción de las luchas proletarias y populares hacia un momento en el cual la alborada indique que existen condiciones para tomar el cielo por asalto.

 

Comité Central de Bandera Roja

(aprobado por unanimidad)

Caracas, 26 de febrero de 2005

[1] Lenin, V. I., Obras completas, tomo 28, p 222.

[2] Lenin, V. I., Obras completas, tomo 28, p. 223.

[3] Ibidem, p. 213.

[4] Ibidem., tomo 28, p. 224.

[5] Lenin, V. I., Obras completas, tomo, 13, p. 351

[6] Lenin V. I., ob. Cit, t. 28, p. 221

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