En 1910, en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas reunida en Copenhague, se reiteró la demanda de sufragio universal para todas las mujeres y, ante la propuesta de Clara Zetkin, se proclamó el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer. Para 1911, por primera vez, se celebra el Día Internacional de la Mujer, en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza, con mítines callejeros a los que asistieron más de un millón de personas, que exigieron el derecho de voto para elegir y ser elegidas, para ocupar cargos públicos, el derecho al trabajo, a la formación profesional y a la no discriminación laboral.

Había claramente un objetivo político de reivindicar, en particular, Derechos Laborales y Políticos, así como el objetivo de mostrar las luchas y logros alcanzados por las Mujeres en el mundo, en relación a su derecho a la participación en igualdad de condiciones con los hombres y al desarrollo de la sociedad y de ellas como personas. Han transcurrido 108 años y las mujeres seguimos con las mismas banderas de lucha.

Las vertientes

El feminismo como movimiento social y político de las mujeres ha tenido a lo largo de la historia diferentes orientaciones ideológicas y políticas. Si las mujeres provenimos y ocupamos diferentes lugares sociales, encontraremos soluciones diferentes ideológicas y políticas a nuestros problemas como mujeres.

Los primeros grupos feministas dentro del movimiento obrero mundial de corte socialista, tienen su base teórica en el libro de Friedrich Engels, publicado en 1884, El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, y de allí surgirán reivindicaciones concretas para las mujeres desde esta perspectiva acerca de: la procreación consciente del proletariado (mujeres y hombres trabajadores), la separación entre sexualidad y reproducción, la defensa de la maternidad libre, la liberación femenina, la libertad sexual, la promoción de la planificación familiar, el cuidado de los niños/niñas como asunto público y social, la socialización de las tareas domésticas, así como el uso y difusión de métodos anticonceptivos y el aborto como derecho. Junto a Clara Zetkin y otras que reivindicaron los derechos de las mujeres como Rosa Luxemburgo, Alejandra Kollontai, Nadezhda Krúpskaya e Inessa Armand, fueron pioneras en esta visión ideológica del feminismo.

Este enfoque socialista del feminismo tiene otras perspectivas. Por ejemplo, respecto a la postergación de logros para las mujeres que desde una visión feminista liberal se asume y naturaliza de manera impune. Organismos internacionales plantean metas para las mujeres que se pueden lograr, según su perspectiva, sin cambiar el sistema económico-social que origina la explotación y discriminación en general, y hacia estas en particular. Proponen esperar por su concreción todo el tiempo que sea necesario. Por eso no es extraño, por ejemplo, que desde el Programa de Acción de El Cairo (CIPD 1994) que hizo más de 200 recomendaciones, con 5 objetivos para lograrlos en 20 años en las áreas de salud, salud sexual y reproductiva, desarrollo y bienestar social y violencia contra las mujeres, hoy, 24 años después, se plantea otra fecha para concretar esos logros, que no se han alcanzado. Es más, me atrevo a decir, se han empeorado. No pasamos realmente de logros legislativos, derechos de jurisprudencia pero no de hecho. Y así, cada 8 de Marzo nos lanzan la “consigna de ese año”, y nos velan nuestras verdaderas razones de lucha.

El 8 de Marzo a veces se cuenta desde el año 1975, cuando la fecha es asumida oficialmente por la ONU. Pero hay que reivindicarla como una fecha de las mujeres trabajadoras y de base, instaurada como fecha originalmente por las mujeres, desde 1910. No podemos permitir su cooptación como fecha “oficial” de instituciones u organismos porque la estaríamos vaciando de su verdadero contenido político y de intereses de las mayorías de las mujeres. Estos organismos son bienvenidos como aliados, pero no para sustituir nuestra voz.

“Bajo el lema «Ahora es el momento: las activistas rurales y urbanas transforman la vida de las mujeres», la celebración de 2018 se sumará a un movimiento mundial sin precedentes por los derechos, la igualdad y la justicia de las mujeres. El acoso sexual, la violencia y la discriminación contra las mujeres han acaparado los titulares y el discurso público, con una creciente determinación a favor del cambio”. Este es el planteamiento de la ONU para este año. Llama la atención la ausencia de los derechos laborales de las mujeres que caen en niveles de una nueva Esclavitud.

Parafraseando y ampliando algunos señalamientos de la ONU, sabemos que el modelo Económico Mundial y las arraigadas desigualdades y discriminación por razones de clase y género que lo constituyen, hace que las mujeres rurales vivan en peores condiciones que los hombres rurales o que las mujeres urbanas, que ya en su mayoría viven mal. Por ejemplo, menos de un 20 por ciento de los propietarios de tierras son mujeres, y si bien la brecha salarial con base en el género es el 23%, en las áreas rurales esa cifra sube hasta el 40%.

Pero es importante señalar que en este sentido las Mujeres, mayoritariamente, no aspiran a ser “propietarias” de la tierra u otras cosas, como lo son algunos hombres. Esa no es la igualdad a la que aspiramos; no es llegar a ser como el modelo de hombre propietario y explotador de este sistema económico capitalista, clasista, patriarcal, sexista y opresor. Aspiramos a socializar la tierra y las riquezas que generamos, para que sea de todas y todos y para todas y todos. Aspiramos y luchamos por una igualdad que reconozca las diferencias y nos garantice igualdad en oportunidades y derechos, en los hechos. En palabras de Rosa Luxemburgo, seguimos luchando “por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres”. Solo así se concretarán las justas reivindicaciones de las mujeres como trabajadoras, que ha sido el eje de todas las luchas de las mujeres en la historia de sus movimientos sociales, el Derecho al Trabajo, decente y digno y ser reconocidas como trabajadoras en todos los espacios donde trabajamos.

Las Venezolanas

La realidad venezolana toma a las mujeres, este 8 de Marzo, viviendo una profunda crisis estructural y social que solo ofrece indicadores alarmantes en materia laboral, política, del desarrollo y en otras áreas. Con una línea de pobreza por ingreso de 87% de la población en 2017 (ENCOVI 2017), en un contexto hiperinflacionario donde la mayoría de los hogares venezolanos están por debajo de la línea de pobreza. En este contexto solo retrocesos en las condiciones objetivas y materiales de existencia tienen las mujeres venezolanas para mostrar este 8 de Marzo-2018, 108 años después.

Los salarios y sus aumentos en Venezuela son absolutamente rezagados, impactando apenas a los y las trabajadoras del sector formal de la economía. Sabemos que las Mujeres están mayoritariamente en el sector informal. El precio de la Canasta Alimentaria Familiar de enero de 2018 se ubicó en Bs. 24.402.767,10. Se requieren 62 salarios mínimos (de 392.646 bolívares) para poder adquirir la canasta, referida a una familia de cinco integrantes: 813.425,57 bolívares diarios, más de dos salarios mínimos diarios (CENDAS-2018). A esto le agregamos que Venezuela tiene la peor desprotección financiera de salud, la mayor privatización de financiamiento de la salud en el siglo XXI, el peor desempeño en mortalidad materna desde 1998, en América (ENCOVI 2017).

Uniéndose las altas cifras de Violencias contra las Mujeres, por el hecho de serlo, solo en los primeros meses del año van 82 Feminicidios (COTEJO) y en las otras formas de Violencias, que incluyen la laboral mostramos más del 98% de Impunidad. Lo que es realmente muy alarmante siendo que las Mujeres seguimos siendo visibles solo dentro de los binomios Materno-infantil y Agresor-Víctima. Las Mujeres estamos viviendo muy mal dentro de la Catástrofe Nacional.

Hoy destaca esta reflexión por el Día Internacional de las Mujeres en palabras de Alejandra Kollontai, en 1921, en una serie de conferencias sobre el papel de las mujeres en el desarrollo social, y con absoluta vigencia hoy 2018. “La situación de privación de derechos, la dependencia de la mujer, la falta de igualdad, no se explican por ninguna “propiedad natural”, sino por el carácter del trabajo que a ella se le asigna en una sociedad determinada”.

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