En el marco de un encuentro para discutir la realidad de los sistemas nacionales para la protección de niños, niñas y adolescentes, que se realizó en Uruguay, un adolescente participante exigió: “Nada de nosotros, sin nosotros”. Es un reclamo cargado de justicia necesaria en la que priva la exigencia de un derecho que le es propio a NNyA, cuando de políticas públicas para ellos se trata, y en el entendido que se está en un sistema democrático. Porque solo podrá llamarse democrático un sistema que genere las condiciones para que, al tomarse decisiones políticas, se oiga la voz de los beneficiarios de esas políticas.

En Latinoamérica se habla mucho de democracia, pero en muy pocos países se practica una democracia real. Es más, en la mayoría se hacen artificios para decir que hay democracia, cuando realmente el espíritu que reina es el autoritarismo. Que unos pocos sean los que decidan por la mayoría, no es democracia. En Venezuela conocemos muy bien este supuesto y desde hace bastante rato. Pero tampoco el solo hecho de “decidir” votando, es democracia.

Cuando hablamos de los derechos de los niños, niñas y adolescentes (NNyA) la cosa es un tanto peor. Pues se piensa que los chamos no tienen cosas que decir, que son pequeños y que no saben de lo que hablan los adultos. Sin embargo, una cuestión ya demostrada por la educación popular es que las mejores soluciones a los problemas siempre van a salir de las personas que lo padecen. Si los problemas de un país los deben resolver los ciudadanos de ese país, no tiene por qué ser distinto con los NNyA. Ellos tienen cosas que decir. Tienen opinión y muchas veces tienen soluciones. Además, casi siempre nos sorprenden positivamente. Démosle la oportunidad de hablar, decir, opinar, no como una dádiva sino como la posibilidad real de ejercer un derecho, su derecho humano a opinar y a participar.

En Venezuela llevamos 18 años buscando cambiar el paradigma que indica cómo debemos entender y atender a los NNyA. Cerramos el ciclo de la Ley Tutelar del Menor y abrimos el camino para la Protección Integral. Hoy, son infinitas las limitaciones y vulneraciones de derechos las que padecen NNyA, las estadísticas en eso son bastante claras: desnutrición, violencia física, abuso sexual, tratos crueles, violencia escolar, muertes por falta de medicamentos, violencia social, suicidios, entre otros. Esto nos dice que mucho no hemos avanzado desde el adultocentrismo. Pero dentro de los derechos vulnerados a los NNyA en Venezuela también está el derecho a participar.

Los derechos humanos no tienen unos más importantes que otros. Están en interrelación absoluta, si falla uno, seguro, los otros fallan. De allí que sea necesario incorporar en las exigencias el pleno ejercicio del derecho a la participación de los NNyA. Que sea como se ha dicho hasta la saciedad: “Todos los derechos para todos los niños, niñas y adolescentes”.

La importancia de promover la participación de NNyA debemos ubicarla en que solo se es ciudadano en tanto se ejerce ciudadanía. Permitir a los NNyA opinar, participar, organizarse y, no solo permitirlo, sino alentarlo, promoverlo y crear los espacios para esa participación es la posibilidad real de lograr en pocos años, adultos con conciencia ciudadana. Que tengan la oportunidad de ejercer su derecho a participar y opinar desde chicos generará la necesidad de ese ejercicio si alguien osa quitárselo. Pero si nunca lo promovemos, si nunca lo ejercen, no lo extrañarán, no les hará falta, no sabrán cómo hacerlo. No sabrán que es su derecho.

Si buscamos espacios de participación para los NNyA en los que puedan expresar sus preocupaciones, ideas, alternativas y soluciones, encontramos muy pocos por no decir ninguno. Y los pocos que hay, están relacionados con normas que los mismos NNyA deben cumplir. Pero su posibilidad de opinar va más allá. Debe alcanzar el ámbito de lo público y de lo político. La legislación venezolana lo estipula desde el Principio del Interés Superior del Niño en el artículo 8 que exige que siempre se oiga la opinión de los NNyA en los asuntos que les conciernen, hasta lo planteado en los artículos del 80 al 86 de la Lopnna: opinar, participar, organizarse, asociarse, manifestar, petición y defender sus derechos.

Esta normado pero falta hacerlo realidad. Que los chamos puedan ejercer esos derechos, allí está nuestra responsabilidad y corresponsabilidad también establecida en la ley. Es nuestro deber ciudadano lograr un país donde sea posible y cotidiano que los NNyA sean ciudadanos.

En el marco del 2° foro interamericano de Sistemas Nacionales de protección para NNyA, que tuvo lugar en Uruguay este 22 y 23 de Octubre, evento del que hablamos al principio, también fue el escenario para entregar el premio al primer lugar en el concurso latinoamericano de vídeos sobre los Sistemas Nacionales de Protección “Zoom a tus derechos”. Fue una oportunidad importante para que los NNyA mostrarán algún derecho vulnerado en su país y una exigencia al Estado para su cumplimiento.

Los ganadores son de Colombia y en su vídeo representaron las vulneraciones de derechos a la que son expuestos los NNyA por conflictos armados, una realidad que se vive en su país. No sabemos cuántos vídeos fueron enviados desde Venezuela, pero de más de 140 videos concursantes de 14 países del mundo, el equipo DefenDer Nos en Voz Alta, con el video “Un Viaje a Xatura. Sobre el derecho a la salud de NNyA” concursó desde Caracas – Venezuela y quedó entre los 4 primeros seleccionados con mención especial de Trabajo en Equipo. Aprovecho este artículo para difundirlo, como un espacio para la participación de NNyA, y que el mensaje de los participantes llegue a más y más venezolanos y que el Estado atienda una exigencia genuina y sentida por los NNyA sobre sus derechos.


Tomado de Efecto Cocuyo

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