Al día de hoy las lineas de acción política dirigidas desde la Asamblea Nacional, intentan atender diligentemente la expectativa del pueblo venezolano, atacado en dos aspectos muy sensibles: la subsistencia alimenticia, que se dificulta gravemente cada día; y la conmoción de orden institucional.

Sin embargo, para la masa popular luce harto confuso y angustiante el escenario. Pudiera ocurrir que la prolongación de una situación agónica, derive en un comportamiento desesperado de la población y se presente, cuando no la frustración, la indiferencia ante las convocatorias de carácter político. No obstante, la dirigencia está en la obligación de generar mayor impulso del debate y la movilización popular, como requisito fundamental para alcanzar el principal objetivo político: la caída del Usurpador.

Ahora, el desarrollo de la agenda política debería marchar paralela al desarrollo de una agenda que atienda la calamidad humanitaria y el asunto de alimentos y medicinas con la urgencia del caso. En algún momento las Asambleas Populares o de Ciudadanos, en su seno deberán asumir tratar tales asuntos para a analizar el instrumentar el problema, diseñar e implementar un Plan que atienda de inmediato y en proyección de tiempo, tal vez un año, la emergencia de alimentos y medicinas, en tanto que el auxilio internacional también reclamara una administración impecablemente responsable y la Asamblea De Ciudadanos, como Institución, deberá avocarse a tal administración. Restar importancia a este tema, no es recomendable. No tarda que el costoso y “milimétrico” laboratorio de propaganda del régimen, ante la tragedia, señale a la oposición como responsable de las fallas de sus planes asistencialistas entre ellos el Clap. Nada sorprendente. Pero si es problema que no podemos dejar de lado.

Por ello, la Huelga General como forma integradora superior de lucha, no es un discurso, un decreto que se pueda hacer efectivo según lo estridente o masivo de su impulso mediático-propagandístico. La Huelga General será posible realizarla como resultado de una construcción articulada y articulante de toda la fuerza organizada del movimiento popular en conjunto. Escalar a esta formula de la protesta y la lucha, implica atender la dinámica de supervivencia de las masas en una situación que estará restringida, lógicamente, los recursos esenciales de subsistencia.

Alcanzar la realización de la Huelga General como fórmula superior de lucha y protesta, podría ser determinante en la resolución de la crisis en tanto fuerce una ruta expedita, donde la fuerza del movimiento popular, resumida en una instancia de dirección ejecutiva que no puede estar limitada a la AN, tenga preeminencia y logre articularse con los mandos de Fuerza Armada regular del Estado, para plantearse medidas de superación del conflicto.

Otro elemento que se suma a la gravedad de la coyuntura es la profundización y masificación de la acción represiva criminal de la dictadura. Es otro tema que debe ser abordado y reclama con carácter de emergencia, toda vez el comportamiento genocida del régimen, asaltado en su precaria estabilidad y legitimidad , que produce el peligroso fenómeno donde se desata la acción de represión criminal y sin ningún freno, siendo tarde cualquier medida protocolar o burocrática, ante la inminencia de la represión que como política, no es otra cosa que Terrorismo de Estado, que ya suma una espantosa cifra centenares de secuestrados, torturados, desaparecidos y asesinados como rasgo común de los regímenes de fuerza antiguos y/o modernos.

Las Asambleas Populares o de Ciudadanos bien se pueden gastar la diligencia de llevar el texto de Amnistía a los cuarteles. Pero también deben plantearse la INTERPELACIÓN DE LOS JEFES MILITARES Y POLICIALES en su responsabilidad directa en la represión y las implicaciones insalvables de “LESA HUMANIDAD”.

En definitiva, la Asambleas deben ser la gesta de un pueblo organizado dispuesto a sentar las bases de una nueva democracia, al tiempo que fragua la fuerza de la Rebelión y la hace efectiva y triunfante. Sin esto, está en el horizonte el riesgo de la derrota.

Todos a la Huelga General

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