La diáspora venezolana ha servido como estimulo para encontrar una nueva forma de división entre los venezolanos; entre valientes y cobardes. Es natural encontrar, especialmente en las redes sociales, tales calificaciones. Muchos hacen alarde de su valentía, por emigrar o quedarse, y califican de cobarde a quienes emigran o se quedan, en una dinámica bastante improductiva que sólo sirve para reflejar la vaciedad del debate que se promueve.

La valentía y la cobardía son indicadores que sólo pueden ser medidos en atención a la dimensión en la que cada quien se desenvuelve. De esta manera resulta erróneo juzgar, por igual, a aquel venezolano que muy poco se ha interesado por los asunto públicos, por la política y que sus intereses alcanzan, cuando mucho, hasta ayudar a su familia, que a un dirigente político, por ejemplo.

Para alguien acostumbrado a la comodidad del hogar y poco dado a arriesgarse, lanzarse a la aventura de emigrar pudiera ser visto, en su contexto, como un acto de valentía. Cuestión que también podría argumentar, en su favor, quien, en medio de la dificultades que caracterizan a la Venezuela de hoy, decida quedarse y multiplicar esfuerzos para atender a su familia mientras espera la llegada de mejores momentos.

Pero, en general, Venezuela es una tierra de valientes que, aunque no gocen de la publicidad que se le da a ciertos actores políticos, a diario trabajan con dedicación para educar a los niños y adolescentes, cuidan la salud de los venezolanos, preservan la seguridad de la ciudadanía, promueven el bienestar social, atienden a los más necesitados y hacen esfuerzos por prestar distintos servicios. También hay gente que emprende diversas actividades (productivas y sociales), algunos con más éxito que otros, procurando atender las necesidades de la sociedad y, por supuesto, las propias.

Esa valentía también la exhiben muchos de los que, en virtud de la severa crisis a la que nos ha conducido la dictadura, han decidido emigrar, quienes, más allá de poner a buen resguardo su integridad, de hacer renacer sus perspectivas de bienestar y de auxiliar a sus familiares, han sido capaces de solidarizarse con su pueblo, con su gente, con los venezolanos y, también, de potenciar la lucha contra la dictadura.

Los valientes que Venezuela hoy necesita son esos que, estén donde estén, son capaces de sentir como propios el sufrimiento ajeno, se solidarizan con sus causas y luchan con denuedo para salir de la tiranía. Y es que el exilio al que están sometidos una parte creciente de los venezolanos, es un acto forzado por la realidad que ha generado la política ejecutada por un régimen que ha conducido a la mayoría a las más penosas situaciones de hambre, miseria y represión, por lo que su salida es una insalvable garantía de recuperación de las posibilidades de reconstruir al país y, con ello, dirigirnos hacia un horizonte de bienestar y progreso.

Los valientes que Venezuela hoy necesita son esos que aprovechan su presencia, activismo y liderazgo, fuera de las fronteras patrias, para estimular la solidaridad con los más necesitados, con las causas justas, creando condiciones para mitigar sus necesidades de alimentación, salud y vestimenta, así como aquellos que se organizan, o no, para ayudar a los que luchan en Venezuela contra la dictadura y también para luchar contra ella en cualquier escenario.

Siempre hay quienes, más que por cobardía por indiferencia, solo se preocupan por su sobrevivencia, por si mismos y por su entorno familiar inmediato. Ellos, aunque muchos no lo crean, también son necesarios para reconstruir al país, para contribuir a crear condiciones para superar el atraso en el que se encuentra Venezuela, así que tampoco vale la pena preocuparse demás por quienes no participan al nivel que algunos esperan, pues es una utopía esperar que todos lo hagan.

No obstante lo señalado, es un deber pedir a todos (se hayan preocupado o no antes por lo colectivo, por lo público), que se sumen a los valientes que Venezuela hoy necesita, pedido especial que se extiende a quienes, en algún momento, acompañaron a esta estafa de revolución y hoy día padecen las penurias de la misma en Venezuela o buscan nuevos derroteros en el exterior. Pues ayudar a quienes padecen la cotidianidad en Venezuela y solidarizarse con sus luchas, es contribuir a la salida de la dictadura y la reunificación familiar.

Puede que algún dirigente o activista político en Venezuela haya salido del país solo para resguardar su pellejo y, eventualmente, ayudar a su familia, hasta ahí. Sin embargo, el pueblo debe identificar claramente quiénes son los cobardes. Cobardes son aquellos que, escudados en el poder y las armas, matan de hambre y con represión, someten a pena de muerte a los enfermos en Venezuela, subastan las riquezas patrias y se arrodillan frente a los imperialismos chino y ruso, incluso ante el estadounidense. Tú, estoy seguro, estas entre los valientes.

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