No hay receta perfecta. Esta no es una lucha que dependa de un mesías o de un grupo o partido político. Es una lucha que se da en todos los frentes. Es natural que exista mayor o menor grado de participación o responsabilidad en las múltiples etapas y acciones del proceso libertador contra esta dictadura. Pero, como bien lo ha establecido la Plataforma Nacional de Conflicto (PNC), hay que hacer de “todas las luchas, una sola lucha”.

Particularmente creo que durante esta etapa de forzada cuarentena, eso de #QuédateEnCasa debe ser para todas las personas consideradas de alto riesgo y que no tengan que salir a desarrollar una actividad productiva, dentro del marco de sus necesidades básicas para una digna subsistencia. Eso lo comprendo, y debe ser la actitud responsable. Sin embargo, no comparto la actitud “empantuflada” de algunos seudolíderes que, sin estar entre la población de riesgo o sin tener mayores limitaciones sino las que su propio miedo les impone, han asumido abandonar todos los escenarios de lucha esperando el día D y solo se sabe de su existencia por las redes sociales.

Yo vivo en el municipio Cristóbal Rojas del estado Miranda, que afortunadamente tiene “cero contagio” comprobado hasta el momento. Pero existe toda una multitud de “líderes” sindicales, sociales y políticos, que se encuentran escondidos, desaparecidos, y la única labor que logran desarrollar es replicar la información emanada por el régimen dictatorial que nos oprime, que deteriora cada día más nuestra calidad de vida y que nos llevó a tener que enfrentar esta pandemia mundial en las peores condiciones sociales, económicas y de servicios básicos.

Sin ser dueños de la verdad absoluta, cosa que no existe, creo que hay posibilidades reales de continuar la rebelión, de seguir activando las bases sociales mediante la creación de Comités de Salud y grupos voluntarios, organizar a nuestras comunidades para que puedan abordar esta nueva y compleja situación que se suma a la ya existente, y aportar positivamente en la atención y mitigación de la pandemia, desarrollando la solidaridad junto a la denuncia necesaria que ponga en evidencia al régimen y su falsa imagen de eficiencia. Hay que mantenerse activos en el aporte a la construcción del camino a la libertad, sin descuidar durante la pandemia las medidas de seguridad biológica que no son estáticas, son dinámicas en cada etapa de su evolución, y debemos respetarlas de forma racional.

Quienes hemos sido presos políticos sabemos que aun durante el periodo de encarcelamiento hay formas dignas de seguir de pie, de no claudicar y continuar luchando. La cuarentena de hoy no es una cárcel; no puede ser una limitación para seguir luchando, para seguir denunciando y para acompañar en esta batalla a los héroes del sistema de salud y emergencia que todos los días salen a cumplir con carencias su titánica labor. Se lo debemos a ellos, a nuestra familia, a nuestros muertos, presos y perseguidos políticos, a los exiliados. Se lo debemos a Venezuela.

 

 

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    Por: Nestor Astudillo

    TSU en Construcción Civil. Miembro del CC de Bandera Roja. Dirigente político y social en el Municipio Cristóbal Rojas del Estado Miranda.

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