Publicamos la intervención de nuestro compañero Pedro García, Presidente de la ASOCEJUPRC, en el evento Salvemos la educación, organizado por la Asamblea Nacional.
En nombre de la ASOCIACIÓN DE EDUCADORES JUBILADOS Y PENSIONADOS UNIDOS DE LA REGIÓN CAPITAL agradecemos a la Comisión Permanente de Desarrollo Social Integral y la Sub Comisión de Educación y Deportes, permitirnos dirigir desde este recinto un mensaje al país y al magisterio en particular en ocasión del primer aniversario de la Declaratoria de la Emergencia Humanitaria Compleja del Sistema Educativo Venezolano por parte de la Asamblea Nacional.
Estimados educadores jubilados, pensionados y sobrevivientes del devastado sistema educativo venezolano, queridos compatriotas: Como la educación, también todos los trabajadores jubilados, pensionados y sobrevivientes estamos en Emergencia Humanitaria Compleja. 
Muchos de nosotros concebíamos la jubilación como una etapa de tregua para la tranquilidad y despreocupación después de 25 y más años entregados a la enseñanza y formación de los niños y jóvenes de la patria.
¡Qué equivocados estábamos!, porque salir jubilado y ser pensionado en la República Bolivariana de Venezuela ha resultado la más brusca e ingrata experiencia que un trabajador pueda tener.
Este Estado-Patrono, nos considera un estorbo en situación de obsolecencia ya que nos somete a una EUTANASIA PROGRESIVA, privándonos del derecho humano a alimentarnos adecuadamente y la imposibilidad de acceder a los costosos servicios y tratamientos médicos  que nos permitan en conjunto VIVIR Y MORIR DIGNAMENTE.
Como al resto de la población y demás trabajadores, nos han llevado a un insultante estado de pobreza e indigencia muy penoso, pues ni siquiera nuestros hijos y familiares pueden ayudarnos, porque viven la misma situación de subsistencia. Nos  someten a un holocausto humano, estimados diputados y colegas educadores.
Entonces, tenemos un gran adversario común. La tiranía que nos gobierna. Responsable de la esclavitud actual al someternos a la explotación a través del pago de salarios, jubilaciones y pensiones de hambre que ni siquiera alcanzan para reproducir su propia raza, como lo dijera el padre de la economía inglesa, Adam Smith.
Estamos frente a un Estado-Patrono que despojó a los trabajadores de sus prestaciones sociales y destruyó el valor del salario y del trabajo. Si esto no se llama capitalismo salvaje, entonces ¿cómo se llama queridos colegas?
Esta tiranía otorga concesiones a potencias extranjeras para que saqueen nuestras riquezas minerales y naturales, prefiere pagar grandes sumas de dinero en deuda externa, mientras que todo un pueblo es sometido al espanto de la hambruna, el incremento de las desigualdades que confirma la injusticia de un sistema de gobierno que está de espaldas a las mayorías nacionales.
Somos más de 170.000 educadores jubilados y 4.000.000 de pensionados en toda la administración pública que recibimos bonos compensatorios en vez de salarios, sueldos y asignaciones justas y suficientes.
No hay dinero para pagar jubilaciones ni pensiones decentes, pero si hay dinero para gastos  y pertrechos militares que usan para reprimir el descontento popular que pide agua, electricidad, gas, comida y una educación de buena calidad.
Los pensionados y jubilados no podemos callar tanta injusticia y por ello reclamamos una justa distribución de la riqueza y la derogación del paquete económico de hambre que ejecuta la tiranía, causante principal  de la miseria y pobreza que vivimos las inmensas mayorías.
Somos una reserva moral que podemos aportar y dar a la sociedad nuestra experiencia y sabiduría acumulada, elementos claves para la perduración de la especie humana. Exigimos respeto, como lo hacen muchas otras culturas. Nos negamos a seguir siendo tratados como desechos humanos. Queremos tener una vida y vejez digna en la que tengamos garantizada la alimentación, las medicinas y tratamientos de salud, el agua potable, la vivienda, el ocio saludable y el transporte en nuestro entorno vital.
Pero mientras persista la desigualdad e injusticia en la República Bolivariana de Venezuela, preferimos seguir  el consejo de Cervantes expresado en la frase: “El camino es siempre mejor que la posada”.
Los educadores jubilados y pensionados estaremos de pie siempre, de rodillas, nunca porque para salvar a educación hay que salir de la usurpación.
¡Abajo la dictadura!
Muchas Gracias.

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