Cada 8 de Marzo, corresponde conmemorar las luchas de las mujeres en la historia. Siempre se revisa cuántos pasos adelante hemos dado en las conquistas de libertades, derechos y reconocimientos sociales, en el marco de nuestro papel en la historia de la humanidad. Hoy, a 108 años de aquella II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas (en la que Clara Zetkin solicitará se estableciera este día como el Día Internacional de la Mujer), en la Venezuela que padecemos, pareciera que en vez de caminar adelante hemos retrocedido unos cuantos pasos, importantes e invaluables, producto de la perfidia de un régimen que solo piensa en mantenerse en el poder cueste lo que cueste, para seguir beneficiándose personalmente de las riquezas del país.

Hoy nos toca ver morir a hijos, sobrinos y nietos por desnutrición, por violencia familiar, social, por falta de medicamentos. Nos toca hacer largas colas por comida, por efectivo, por medicinas. Nos toca bregar días en busca de pañales, vacunas. Sufrir al saber que aunque trabajemos incansablemente el salario no representa ni siquiera el mínimo necesario para sobrevivir. Nos toca también despedir a familiares, vecinos, amigos que huyen de este su país, el que siempre recibió exiliados del mundo. Hoy despedimos a los nuestros al sentir que no hay una salida a la desgracia a la que nos ha llevado la dictadura. A Venezuela le toca en este momento vivir un gran éxodo. Nos toca morir por violencia de género. Nos toca padecer la cárcel y persecución política. Parece infinita la lista de padecimientos en los que el régimen nos ahoga, porque la crisis humanitaria que nos afecta no tiene precedentes.

Ahora bien, ser consciente de ese retroceso, de la crisis devastadora y de los responsables que utilizaron un discurso que no les es propio -pero con el que el pueblo se identificaba- para engañar y estafar al país, debe suponer para todas las mujeres venezolanas el ímpetu para la lucha. Sabernos indispensables para la consecución del cambio necesario y urgente que requiere Venezuela. En este sentido, a la par de contrarrestar las penurias de la cotidianidad venezolana, nos toca organizarnos, reunirnos, discutir y aportar ideas para que la unidad del pueblo venezolano se dé con un espíritu colectivo, inclusivo, amplio y democrático. Pero conscientes también de que la dictadura seguirá violando derechos humanos, reprimiendo, apresando y juzgando desde su injusticia, porque es el arma con la que cuenta para mantenerse en el poder, de allí la importancia de la organización, de la estructura y de actividades unitarias.

Debemos organizarnos en los espacios propios de la comunidad, de nuestros trabajos, idear formas de protesta con creatividad. Reunirnos con otras mujeres próximas para planificar acciones para la resistencia y la rebelión. Actuemos con optimismo y convicción de que solo así se lucha contra la dictadura. Participando en asambleas o actividades, hagamos nuestros los espacios de planificación y decisión de la protesta. Que nuestro carácter insurgente se haga presente en todos los ámbitos. Nuestra rabia, descontento, indignación y aspiración de cambio debe ser el motor para asumir como propia la lucha. Por más pequeña o grande que sea la iniciativa debemos estar ahí. Todas somos importantes y cada idea debe darse a conocer y sumar voluntades para nuevas actividades. La esperanza del cambio debemos alimentarla todos los días, construirla entre todas para conquistarla.

Así como en el pasado las mujeres lucharon por el sufragio y lo conquistaron; lucharon por el derecho al trabajo y educación y los conquistaron; lucharon por la posibilidad de optar a cargos públicos y los conquistaron, lucharon por la democracia y la libertad y las conquistaron, hoy debemos luchar y seguir su ejemplo porque estos logros se encuentran en peligro y debemos defenderlos, ya que la dictadura pretende arrebatárnoslos. Así como las luchadoras de ayer, las mujeres venezolanas de hoy luchamos por un país de progreso, libertad, democracia, con desarrollo productivo, educación de calidad, sistema de salud digno, humanidad y justicia social. Para ello es ineludible salir de la dictadura. Lo haremos con la firmeza, entereza y entrega que siempre ha caracterizado a de las mujeres venezolanas. Luchamos para lograr la Unidad Superior, condición indispensable para conquistar esa Venezuela que soñamos. Estamos convencidas que disfrutaremos el resultado de tan ardua lucha, y las generaciones futuras también tendrán la oportunidad de disfrutarla. Así, luchando, se conmemora nuestro día.

¡Abajo la dictadura!

¡Rebélate o te matarán de hambre!

Mujeres de Bandera Roja (Resistencia)

 

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here